A punto estaba de coger el petate y echarme a caminar una vez más como las cabras cuando me asaltó la duda, la duda metafísica y chocarrona de ...¿pero tío, otra vez a gastar suelas por ahí? No me jodas, medio año sudando calcetines y llenándote de arañazos las piernas y todavía...? Eso fue mientras me meceaba en la hamaca, pobre hamaca. por cierto, que de tanto sobe y de tanto hamaqueo se le rompieron ya casi la mitad de los hilos, pero es que me gusta mi hamaca, coño, tengo otra nuevecita que me regalaron los reyes majos, pero esa no es mi hamaca todavía, no hemos vivido junto, no hemos hecho cosas feas ni contado nuestros secretos, no hemos llorado al unísono, sí llorado, que menudas llantinas tuvo que aguantarme la pobre cuando aquello... bueno, ustedes saben, esas cosas del corazón, aquella moza que teniendo marido me la llevé al río, o me llevó ella, que nunca se sabe. La cosa del hamaqueo es cosa de mucha sustancia, de la misma manera que ir de un lado para otro en abundancia es de poca, que decía don Pío Baroja, el de la boina que preside
Cerrado por vacaciones
A punto estaba de coger el petate y echarme a caminar una vez más como las cabras cuando me asaltó la duda, la duda metafísica y chocarrona de ...¿pero tío, otra vez a gastar suelas por ahí? No me jodas, medio año sudando calcetines y llenándote de arañazos las piernas y todavía...? Eso fue mientras me meceaba en la hamaca, pobre hamaca. por cierto, que de tanto sobe y de tanto hamaqueo se le rompieron ya casi la mitad de los hilos, pero es que me gusta mi hamaca, coño, tengo otra nuevecita que me regalaron los reyes majos, pero esa no es mi hamaca todavía, no hemos vivido junto, no hemos hecho cosas feas ni contado nuestros secretos, no hemos llorado al unísono, sí llorado, que menudas llantinas tuvo que aguantarme la pobre cuando aquello... bueno, ustedes saben, esas cosas del corazón, aquella moza que teniendo marido me la llevé al río, o me llevó ella, que nunca se sabe. La cosa del hamaqueo es cosa de mucha sustancia, de la misma manera que ir de un lado para otro en abundancia es de poca, que decía don Pío Baroja, el de la boina que preside

Al caminante mientras se toma un respiro en el aire saludable de su cueva, su cabaña valga decir, se le hicieron los dedos huéspedes entre las palabras y como a un jilguero se le llenó el cuerpo de trinos. Así que paciencia, parece que ahora todo va de versos. Un clic sobre las gaviotas lleva a ellos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)