<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787</id><updated>2012-01-14T09:19:51.710-08:00</updated><category term='La montaña'/><category term='Muerte'/><category term='Libros'/><category term='Mujeres'/><category term='Actualidad'/><category term='Amor'/><category term='La vida'/><category term='Habitat'/><category term='Cine'/><category term='Caminar'/><title type='text'>Pies de foto</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>115</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-5053541139180756414</id><published>2012-01-14T07:38:00.000-08:00</published><updated>2012-01-14T09:19:51.724-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libros'/><title type='text'>Cómo publicar una novela</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://albertodelamadrid.es/Novelas/El%20ultimo%20invierno/El%20ultimo%20invierno.pdf" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/-aLPq8DxY5LA/TxGhEtK-JKI/AAAAAAAAqBg/MA6mcvAUVOg/s400/El+%25C3%25BAltimo+invierno+portada+jpg+web.jpg" width="278" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Cuento mi breve historia personal. Termino mi libro, &lt;i&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/"&gt;&lt;span id="goog_1370335870"&gt;&lt;/span&gt;El último invierno&lt;span id="goog_1370335871"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;;&lt;/i&gt; con la mayor ilusión del mundo, días después contacto con un amigo que trabaja en una editorial. Éste lo hace llegar a las manos correspondientes. Espero. Al cabo de un mes mi amigo me visita. La noticia es buena y mala. Buena porque el informe es muy positivo, incluso encomiable para la obra, me da pie para seguir alimentando mis ganas de escribir, mi gozo de la escritura. Mala porque la editorial, pese al informe positivo ha decidido no publicarlo. Cuando uno tiene la suerte de que lean su obra en alguna editorial, puede llegar a encontrarse con un informe similar a éste:  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“Con el acreditado procedimi&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;ento de decir que se reescribe o reproduce tal cual un manuscrito hallado. Aquí, claro es, puesto que de personaje de estos mismos días se trata, el manuscrito es sacado a verde pantalla por la hija del finado, de un conspicuo disquet. El protagonista ha vivido la lucha, la ilusión, la esperanza del tardofranquismo y la transición. Se supone que también el consiguiente desencanto diluido en toda la crónica nacional que el relato conlleva. Vivir a pleno pulmón de deportista, con sus hazañas de ascensiones alpinas, y la admiración de sus fraternos héroes. Inquieto escolar, con sus recorridos por España y toda Europa en un destartalado &lt;i&gt;doscaballos&lt;/i&gt;, en compañía de otra que tal y buena moza, que le gusta a rabiar, pero refractaria, inexplicablemente en tan prolongada intimidad, a dejarse tocar un pelo. Muchas aventuras de amor, de viajes, de ilusionada gestión humanitarista y cultural, de intensa relación familiar: Esa hija que decidirá publicar el manuscrito -no muy conforme con su retrato en él- y esa su esposa, Berta, a quien había inculcado la libertad que él mismo ejercitaba a todo trapo, pero a cuyos efectos, ¡ay!, el absoluto abandono conyugal, no pudo sobrevivir. Sin duda su desaparición es el suicidio por ello. Eligiendo una de las alturas pirenaicas que le fueron favoritas. De la que escribiera, él mismo cuan hermoso sería tal lugar para morir. &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;Tanta vocación solidaria ocultaba, como en el colofón escribe su hija, un espíritu solitario. De este modo, &lt;i&gt;El último invierno&lt;/i&gt;, podía entenderse que todo el relato, la confesión, el reflexivo y ambiguo memorial que constituye este libro, este supuesto documento confesional, es el drama y al mismo tiempo la exaltación felicitaria de un solitario irreductible que se expresa en las manifestaciones apasionadas de fervorosas, incidentales e reincidentes camaraderías, sus relaciones con los demás -sean amantes, colaboradores, colegas, conmilitones, amén de su esposa, hija, hermanos etc.-, con el temor a ese compromiso de axial y rendida univocidad que llega a dejar "su cuidado -como diría San Juan de la Cruz- entre las azucenas olvidado".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;Todo, escrito con ágil, bella, madurada prosa que a veces exagera su espontaneidad esmaltando, abusando a ratos de coloquialismos de bajura que no responden en todo momento -como ahora se da en casi todas las novelas, en el teatro, en el cine- a las estrictas necesidades del guión que los clásicos seguían y Cela entre sastres reinventó, en toda su eficacia y pureza verbal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;No conozco otros escritos con esta firma, pero se advierte una mano bastante experta en relatar, describir, decir cosas bien pensadas, bien experimentadas o intuidas. Por ello, es recomendable la publicación, con vistas al incremento de la parrilla para esa carrera de la más nueva narrativa bullente.”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;Hasta aquí el informe pericial de la persona a la que fue encargada la lectura de la novela y a la que corresponde, sin ninguna duda un uso de la palabras escrita digno de admiración. El informe llegó a mí fraudulentamente (las editoriales no suelen dejar salir de sus archivos tales informes) por manos de terceros, de ahí que no pudiera agradecer ese buen hacer de la crítica del que fue mi primer y único intento de tratar de publicar un libro. No tenía/tuve ganas de enredarme más tarde en paseos por editoriales que no iban con mi carácter, pese, después de recibir el informe de más arriba, a entender que la novela lo merecía. Tuve entonces que aclararme a mí mismo dos aspectos. Uno, el más importante, era que debía de tener muy claro que el hecho de escribir y dar expresión a una inquietud latente en mí constituía la esencia de mi escritura; y dos, que debía diferenciar claramente entre el acto de escribir y sus posibles consecuencias, es decir el hecho de verse uno sometido a ingratas tareas, al menos para un tímido de tomo y lomo como un servidor, como pueden ser las presentaciones y actos similares. Algo como contaba García Márquez de cierto acto público en que se rendía homenaje a Juan Rulfo, en que sucedió que cuando fue nombrado éste desde el estrado, Rulfo no aparecía, se había escondido bajo la butaca. Quizás fuera una de esas historias de García Márquez en que la relación entre la realidad y la ficción no estaban claras, pero ahí está el detalle que ilustra una situación para la que los temperamentos algo retraídos no están preparados. Uno debería poder escribir desde el perfecto anonimato. &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;Aunque es obvio que el placer del texto, el placer de la escritura, es la esencia del hecho de escribir (a lo que yo añadiría el placer de la propia lectura, al contrario que algún afamado escritor como Cela o García Márquez, que parece que no volvían a leer sus obras ya publicadas), también es cierto que a nadie amarga el dulce de ser leído por otros tantos amantes de la lectura. Sin embargo, de ahí a perder el pie y hacer de la publicación casi una obsesión, hay un abismo. Quizás el abrigo de estas webs donde tanta gente que lee y escribe se encuentra, sea en muchos casos un buen destino para un libro. No es ociosa la afirmación de que se publican “demasiados” libros en el mundo, y de que siendo la vida excesivamente corta, la necesidad de filtrar, seleccionar, tratar de leer lo más notable, se convierta en un imperativo. ¿Cómo dedicar el escaso tiempo de que disponemos a una parte importante del escaparate de las publicaciones de actualidad, si todavía no hemos hincado el diente a la obra de Proust (ese Proust de quien Salvador Paniker decía a modo de excusa por no haberlo leído, que la vida era muy corta y Proust excesivamente largo), Musil, Tolstoi, Montaigne y tantos cientos más; lecturas por demás que requieren muchas veces meses de dedicación?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;Vamos, que tampoco pasa nada si el libro no llega a publicarse para el caso de que éste, por mucho que nos guste y sea nuestro, ande a cientos de leguas de Ana Karenina, pongamos por caso. Por demás, uno pinta un cuadro y lo cuelga de las paredes de su casa; ya es mucho; si te gusta, si disfrutaste pintándolo, si lo degustas cada vez que te tropiezas con  él. Desmitificar el hecho de publicar puede ser una asignatura pendiente. Nada de partirse el alma, y menos en los aledaños de editoriales que generalmente alientan intereses reñidos con la calidad literaria o se constituyen en simple forma de hacer dinero.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;Quizás toda esta cháchara no sea otra cosa que decir que las uvas están verdes. También es posible, ¿por qué no?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-5053541139180756414?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/5053541139180756414/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=5053541139180756414' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/5053541139180756414'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/5053541139180756414'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2012/01/como-publicar-una-novela.html' title='Cómo publicar una novela'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-aLPq8DxY5LA/TxGhEtK-JKI/AAAAAAAAqBg/MA6mcvAUVOg/s72-c/El+%25C3%25BAltimo+invierno+portada+jpg+web.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-7985174866021849200</id><published>2011-12-12T06:48:00.000-08:00</published><updated>2011-12-12T06:49:21.624-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine'/><title type='text'>El sabor de la sandía. Tsai Ming Liang.</title><content type='html'>&lt;div align="LEFT" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; margin-bottom: 0.5cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-PxFullmCEm4/TuYT9UX324I/AAAAAAAAqAw/5BKnZbrw1ic/s1600/El+sabor+de+la+sand%25C3%25ADa.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-PxFullmCEm4/TuYT9UX324I/AAAAAAAAqAw/5BKnZbrw1ic/s320/El+sabor+de+la+sand%25C3%25ADa.jpg" width="223" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;El sabor de la sandía. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;En &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;La &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;ciénaga, que vi el día anterior, quizás para no complicar más las cosas, que de por sí ya eran en exceso complejas, incluida la inclusión de una virgen que se aparece a los visionarios sobre el depósito del agua del pueblo, no vemos en ningún momento un atisbo de sexo. Ya debían de tener bastante todos sus personajes con lo que les caía a diario encima en esas casas de locos, para poner de relieve el hervidero del sexo, el componente central de la película de esta noche. La inquietud que no duerme, el sabor de la sandía, se convierten en asuntos cotidianos tensos y omnipresentes en todos sus personajes; la evidencia de una realidad está con el mismo rango de necesidad que respirar o beber. Ni siquiera dándole al espectador la posibilidad de objetivar el trabajo de las cámaras y de sus operadores, aspecto bufo y patético que confirma la universalidad de la presencia en el aire del sexo, merma la evidencia que nos delata como &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;voyeurs&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt; siempre dispuestos a explotar la feroz ascendencia del sexo sobre nuestra voluntad. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; margin-bottom: 0.5cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Los pobres pastores de nuestras iglesias tienen poco que hacer frente a la liberalidad que se impone poco a poco en la vida cotidiana de la gente. El sexo es como los ecos de las campanas de antaño, siempre sonando durante el día o la noche; unas veces dando las horas recordándonos donde estamos y a qué nos debemos, y otras llamando a la celebración ritual del acto en donde se rememora la fuerza originaria de la vida, ponerse de rodillas, asistir a misa y poco a poco acercarse a la elevación, la ofrenda sacramental culminante del acto amoroso en donde los celebrantes ofrendan el sacramento del erotismo apremiados por el deseo inaplazable de alcanzar la desesperada liberación. Comunión plena con la santísima imaginería del deseo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; margin-bottom: 0.5cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;No deja de tener el sexo una vertiente cuasi religiosa que se aproxima con parecido apremio y voluntad al mecanismo emocional de los devotos de algunas confesiones. Pura fusión mística con los representantes del universo. La vida de los ascetas y los eremitas está llena de esa fuerza emocional que lo ocupa todo hasta el punto de que ni ellos mismos son capaces de discernir qué parte de su cuerpo o alma están plegando a Dios y qué parte lo hace a una amada. Todo sale del bajo estómago y del pálpito de la carne que no puede dejar de estremecerse cuando está bajo el influjo de esa luna llena del sexo. Le sucedía a Juan de la Cruz y a la muy apasionada Teresa de Jesús, dos notorios amantes de nuestro panorama erótico-cultural hispano. Si yo fuera capaz de expresar el estado emocional del niño que fui, engatusado y maleado durante ocho años por los curas de la institución salesiana, en algunos momentos culminantes de mi fervor religioso de entonces, creo que ni su fuerza ni su fervor deberían diferir en sus síntomas de otras devociones de las que ya de adulto fui &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt; feligrés. La manera en cómo las mujeres y sus cuerpos ocupan la imaginación de los hombres tiene bastante de esa enfermedad que aqueja a los creyentes incondicionales, que saltándose por encima todas las razones más razonables, piensan vivir alguna vez, después de la muerte, en los brazos plenipotenciarios de sus amantes y dioses; se trata de una enfermedad de patología similar a la que padecen los enamorados. La única diferencia consiste en que la feligresía católica tiene colocadas sus pretensiones más allá de la tumba, mientras que los otros, los enamorados, los amantes de las mujeres, aspiran a conseguir el cielo en la tierra. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; margin-bottom: 0.5cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Película, como otras tantas, para ver junto al fuego de la chimenea de invierno, agradable de seguir, y que como  otras de parecido contenido, debería incluirse en el programa del &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;catecumenado eclesial a fin de que las fuentes de esta institución fueran poniéndose al día  desmitologizando algunas realidades vedadas durante décadas por la esquizofrénica institución eclesial del Vaticano. En el hinduismo, la unión del lingam, representación simbólica del dios Shiva, junto al ioni, representación de la vulva y la energía femenina, son para los creyentes del subcontinente indio la muestra de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;la indivisible unidad en la dualidad de lo masculino y lo femenino, un espacio pasivo y un tiempo activo desde los cuales se origina toda vida&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;. En una ocasión en que vagaba por las afueras de un pueblo al norte de la India, me tropecé con un pequeño templo de piedra en forma de igloo. Una pequeña puerta daba acceso al interior. En el medio un gran lingam rodeado, impregnado de flores, ejercía de fuerza mediática entre los habitantes de la aldea y el más allá. Una mujer que vestía un sari de delicados colores malvas hacía sus plegarias frente a él. Me pregunto si la concepción de los otros dioses, el de Occidentes y el del mundo árabe, no llevará en sí enquistada de alguna manera la sublimación de esa fuerza que los hindúes representan con el lingam y el ioni. Me parece bastante verosímil. Una fuerza de parecida magnitud no se encuentra en la naturaleza, y los dioses, que fueron creados a nuestra imagen y semejanza, no podía prescindir de una fuerza impulsora tan avasalladora.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; margin-bottom: 0.5cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-7985174866021849200?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/7985174866021849200/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=7985174866021849200' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/7985174866021849200'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/7985174866021849200'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2011/12/el-sabor-de-la-sandia.html' title='El sabor de la sandía. Tsai Ming Liang.'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-PxFullmCEm4/TuYT9UX324I/AAAAAAAAqAw/5BKnZbrw1ic/s72-c/El+sabor+de+la+sand%25C3%25ADa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-8968601888404005128</id><published>2011-12-12T06:41:00.000-08:00</published><updated>2012-01-12T12:23:01.591-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine'/><title type='text'>Padre e hijo. Sokurov</title><content type='html'>&lt;div align="LEFT" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; margin-bottom: 0.5cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; margin-bottom: 0.5cm;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-ETLx8YeoTn4/TuYSkklRgjI/AAAAAAAAqAo/23GR3wK8S8U/s1600/Padre_e_hijo.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-ETLx8YeoTn4/TuYSkklRgjI/AAAAAAAAqAo/23GR3wK8S8U/s1600/Padre_e_hijo.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;¿Por qué sería tan difícil encontrar la propia autenticidad, la de los otros, la de los amigos, la de la mujer que te acompaña? ¿Siempre todo tan escurridizo, lejano, hundido en la espesa niebla; siempre moviéndonos entre seudoverdades, reflejos que no somos nosotros, que no son más que una fluorescencia insignificante de la realidad? ¿Por qué perdimos la capacidad de ver y explicar lo que sentimos tan intensamente? Y luego, cuando lo reproducimos, quedándose en miserable parodia de nosotros mismos, sombras chinescas, lejana representación de lo que somos. Sin saber explicarnos, sin saber qué significa ella entre sus brazos cuando un gozo mayor que el universo mismo ocupa su cuerpo con violencia, con paz. El calor sintiendo el calor, el tacto estremecido de los labios sobre la mejilla. Y en otro tiempo el desprecio y la repulsa. Has sido cobarde, tu miedo me rompió el alma; la misma carne, los mismos labios son el recuerdo de una traición, de tu cobardía. ¿No quedamos en que fui yo quien te parí?, ¿qué eras mía? ¿A qué entonces aquel cuento de que tu marido te esperaba abajo y no podía vernos bajar juntos? &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; margin-bottom: 0.5cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Vivíamos la oscuridad del lecho del amor y la luz se encendió y todo aparecía crudo, una parodia de los sentimientos que habían llenado sus almas poco antes. Dos caras, dos realidades, dos sustancias. Tú podías estar en ambas, verdad que un poco forzada; y cuando cambiabas de escenario apenas me conocías, estaba tu hija o los cazadores o tu marido te esperaba a la salida. ¿Dónde encontrar la propia verdad, la de él y ella de pies a metro y medio uno del otro en el aparcamiento a la salida del trabajo sorprendidos ambos, inquietos en el encuentro; dos mundos desconocidos el uno para el otro tratando torpemente de aproximarse, cada uno dando tímidamente razón de sus señas de identidad. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; margin-bottom: 0.5cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Había detenido la proyección de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Padre e hijo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;, de Sokurov, para darse un respiro y encontrar palabras adecuadas para esa realidad que le negaba su comprensión. La mujer  no era sólo un cuerpo y unas circunstancias, después de tropezar por casualidad en aquel estrecho pasillo de la realidad, una reunión de trabajo, el intercambio de algunas líneas, las cosas dejaron de ser lo que eran para transformarse en una sustancia nueva y primordial. Que esa sustancia dejara de ser tal para regresar de nuevo a sus ingredientes primeros, era algo totalmente incomprensible para él. Las moléculas que se unen por efecto del calor o sometidas a una presión por encima de lo normal, que lo hacen en circunstancias excepcionales, dejan de ser dos moléculas para transformarse en otra cosa. Algo irreversible. De ahí su incredulidad cuando los acontecimientos de un mes de noviembre soplaron como un ciclón sobre sus cabezas y vino a imponerse una intolerable dualidad. Y vino el tiempo de la tibieza, los días pasaron lentos, plenos en ocasiones.  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; margin-bottom: 0.5cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Y acudiría la tristeza y cubriría temporalmente la tierra. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;¿Y ocurrirá esto a menudo?, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;preguntaba el hijo, en el film.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt; Si eres humano, durante toda tu vida, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;contestaba el padre. Durante toda la vida ocurrirá así, serán dos, distantes, lejanos, que sueñan haberse encontrado, pero que se despiertan solos todos los días en el lecho después de haber soñado una larga estadía con el amado. Eran las últimas secuencias. Está nevando, el padre se levanta, sale por la ventana y cruza el tablón que lleva a la terraza. Se oye: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;¿Tú? ¿Dónde estás tú? Muy lejos. Y yo, estoy allí también? No. Estoy solo. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;La nieve lo cubre todo, gris, sin vida,  el mar aparece blanco e inhóspito. El padre, descalzo, con el torso desnudo, se sienta sobre la nieve, mira la lejanía envuelta en la bruma. Fin.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-8968601888404005128?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/8968601888404005128/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=8968601888404005128' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/8968601888404005128'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/8968601888404005128'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2011/12/por-que-seria-tan-dificil-encontrar-la.html' title='Padre e hijo. Sokurov'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-ETLx8YeoTn4/TuYSkklRgjI/AAAAAAAAqAo/23GR3wK8S8U/s72-c/Padre_e_hijo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-7214517667388891610</id><published>2011-12-12T05:30:00.000-08:00</published><updated>2011-12-12T06:23:57.007-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine'/><title type='text'>La ciénaga. Lucrecia Martel</title><content type='html'>&lt;div align="LEFT" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; margin-bottom: 0.5cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-QBlA4mIBjFo/TuYBtxJQSaI/AAAAAAAAqAg/0VBTLuqGKMs/s1600/La_cienaga.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-QBlA4mIBjFo/TuYBtxJQSaI/AAAAAAAAqAg/0VBTLuqGKMs/s320/La_cienaga.jpg" width="244" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;El atrevimiento de romper los nexos, dejándolos en su mínima expresión. Que se mantenga vibrante el drama, movimiento irrefrenable, dureza de lo que es sin los afeites de la componenda. Y el cuadro paralelo de la vaca que se hunde en la ciénaga, o el desenfreno de vida de los jóvenes convertidos en adultos irresponsables desde muy niños. Una manera de hacer cine que tiene sus defensores en el campo de la literatura. Servir con cuentagotas las claves del relato, incluso haciéndolo desaparecer, para poner de relieve los puntos claves de las vidas que se narran. Una panoplia de comportamientos que hacen revolverse incómodo al espectador en su silla. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; margin-bottom: 0.5cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Si la vida nos la sirvieran en flashes, todos los despropósitos uno detrás de otro, el resultado podía ser parecido. ¿Puede ser la vida de otra manera a veces? Parece que no, hay gente que nace en un círculo tan cerrado y estrecho que resulta un milagro su deserción. Los marañones/soldados de Lope de Aguirre abocados a las ruinas de sus vidas no tenían otra alternativa, la muerte o la locura; los personajes de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;La ciénaga &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;no lo saben pero viven una situación similar a la de aquellos soldados de las tierras equinocciales, salvajes, locos en su continuo girar y girar sin un momento de respiro. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; margin-bottom: 0.5cm;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;¿Dónde aprenderemos a ralentizar el tiempo, cuando? ¿No pasamos una parte importante de la vida hundidos en una ciénaga, barro, ruido, movimiento, ajetreo; un lugar donde nunca hay silencio? Debía estar más presente en el panorama literario y fílmico una escritura sin excesivos nexos, escueta, llena de las impresiones que los hechos aislados van dejando en la memoria, un modo de hacer en donde lo que cuenta es la capacidad del autor para suscitar en el lector o espectador el despertar de emociones paralelas, argumentos contrapuestos, quizás una síntesis dolorosa con la que blindarse contra los despropósitos y el destino.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; margin-bottom: 0.5cm;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-7214517667388891610?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/7214517667388891610/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=7214517667388891610' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/7214517667388891610'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/7214517667388891610'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2011/12/la-cienaga-lucrecia-martel.html' title='La ciénaga. Lucrecia Martel'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-QBlA4mIBjFo/TuYBtxJQSaI/AAAAAAAAqAg/0VBTLuqGKMs/s72-c/La_cienaga.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-3804523277728041878</id><published>2011-12-07T18:49:00.000-08:00</published><updated>2012-01-12T12:23:42.218-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine'/><title type='text'>El sabor de las cerezas. Kiarostami</title><content type='html'>&lt;h1 align="LEFT" class="western" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; margin-bottom: 0.5cm; margin-top: 0cm; text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-PIb9eJdXRHM/TuAkgpKhYwI/AAAAAAAAqAY/MYqHys3NuV0/s1600/el+sabor+de+las+cerezas.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-PIb9eJdXRHM/TuAkgpKhYwI/AAAAAAAAqAY/MYqHys3NuV0/s320/el+sabor+de+las+cerezas.jpg" width="227" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;Empezaba a encontrarme sospechosamente excitado, el largo día de escritura, la soledad de la casa y la lectura eran los ingredientes que me habían llevado a este estado, más a última hora la búsqueda en que me había empeñado de encontrar un puñado de películas japonesas para las próximas noches. El cine junto a la hoguera nocturna se estaba convirtiendo en estos días en algo inopinadamente atractivo que me hacía esperar la hora de la noche con gusto. No un cine cualquiera sino aquél que al cabo del día, sugerido por las reflexiones o por la escritura o los libros que leía, venía a concretarse en un director o en un título específico. Durante la tarde interrumpía la lectura o mi ensoñación y, movido por alguno de mis pensamientos, me levantaba, encendía el ordenador e indagaba aquí o allá buscando un director, un tema, una película. Hoy me había movido entre Kurosawa, Mizoguchi de nuevo, unas webs que proponían un centenar de películas como las mejores de la historia del cine, y por último Kiarostami; éste último sugerido más bien por el título del film que por el nombre del director. &lt;/span&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;i&gt;El sabor de las cerezas;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;era un título propio de una película japonesa o china. Los títulos del cine de estas latitudes eran atractivamente poéticos. No fue otra la razón de su elección de hoy. &lt;/span&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;i&gt;Cuento de la luna pálida de agosto, Historia del último crisantemo, El sabor de las cerezas, &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;eran títulos que sugerían un paisaje con el Fuji Yama al fondo, secuencias sobre la ceremonia del té, el arte de la cerámica, las campanas de los templos en Año Nuevo, la fiesta de la cereza, sus árboles en flor, como en aquel primer sueño de la película de Kurosawa. Pero nada tenía la película de los componentes del paisaje fílmico japonés, como no fuera la manera de rondar austeramente la tragedia. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;Un hombre busca un socio para que le diera tierra tras su muerte que debería producirse aquella misma noche. Se tomaría un puñado de somníferos, cogería un taxi y se tumbará en un hoyo antes de que los somníferos fueran a surtir efecto. Cuando a la mañana siguiente subiera aquel socio hasta las cercanías del árbol a cuyos pies había abierto un hoyo, si éste le encontraba vivo le daría la mano y le ayudaría a salir del hoyo; y si por el contrario estuviera muerto, echaría veinte paletadas de tierra encima. Ese era el trato. El dinero convenido quedaría en cualquier caso allí, encima de una piedra.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;En aquel momento sonó el teléfono. Pausé la cinta y tomé el auricular; era la policía local, una voz de mujer preguntaba por los dueños de dos pastores alemanes. No sabía qué decir, hacía hora y media que había estado con ellos; dije ir a comprobar si estaban fuera los perros, pero la policía le aseguró que no hacía falta, que el chip que llevaban correspondía a mis perros. Incluso me dijo sus nombres: Gaza y Thalos. Me disculpé. Voy ahora mismo, gracias, dije, y colgué el teléfono. Allí estaban, en la oficina de la policía tranquilos como si estuvieran en su propia casa. Habían llegado al pueblo y callejeaban junto a unos jardines cuando una señora que había sacado a pasear a su perro los observó y se acercó a ellos. La siguieron dócilmente hasta el puesto de la policía local. Estuvieron muy amables los policías. Me ayudaron a subirlos al coche. Ya no podía dejarlos sueltos por la parcela hasta que no averiguara por donde se habían escapado y reforzara el pastor eléctrico, así que até a ambos a sus cadenas y les llevé comida y agua. No los oí ladrar en ningún momento. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;Volví a encender el proyector. El protagonista, después de intentar convencer a tres personas para que le hicieran el trabajo, se encontraba con un hombre que sí parecía dispuesto a cumplir su propuesta, pero antes éste le obliga a hacer un largo recorrido en coche en el trata de convencerle para que desista de su propósito. Termina contándole su propia experiencia. Tras un intento fallido de suicidio con unas pastillas, un día, antes del amanecer se hizo con una soga y se dirigió a alguna parte del valle. Allí encontró un cerezo y trató de pasar la cuerda por una rama lanzándola desde abajo. Como no lo consiguió trepó al árbol y según estaba atando la soga a una gruesa rama observó que las cerezas estaban maduras; entonces cogió una y se la echó a la boca; estaba exquisita. En ese momento amanecía, era muy bella la luz del alba; comió otras cerezas, contempló el sol saliendo entre la bruma del horizonte. Después cogió algunos puñados más de cerezas, desató la cuerda de la rama, bajó del árbol y se dirigió a su casa. Había ido a suicidarse y volvía a casa con unos puñados de cerezas que comió con su mujer. Un cerezo le salvó la vida. Las cerezas habían cambiado su forma de pensar. Yo tenía problemas, decía, pero entonces comprendí que nadie está libre de ellos. Y entonces le cuenta un chiste de un turco que va al médico y que dice a éste que si se toca la cabeza con el dedo le dolía, cuando se tocaba el brazo también le dolía, con el estómago sucedía lo mismo, le dolía siempre. Cuando ha terminado de explicar sus dolencias, el médico le contesta: lo que le pasa es que tiene el dedo roto. Hizo un inciso y prosiguió: amigo, es su mente la que está mal, no la realidad; cambie su forma de ver el mundo, mire las cosas de forma positiva. Después de aquella conversación algo de la maquinaria que trabajaba en su interior quedó descompuesto. Las últimas secuencias de la película son una pócima que el espectador va tragando con intensidad creciente intentando averiguar cual será el desenlace definitivo. Algo que el director, poniendo la noche y una tormenta por medio, negará en el último instante saliéndose por la tangente y mostrando al equipo de rodaje y al protagonista en una parada técnica de la filmación. Los títulos de crédito y la música siguen a un fundido en negro. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;Apagué el proyector, la oscuridad estaba bañada por la luz de la luna que entraba por la puerta acristalada de la habitación. Contemplé a oscuras por un rato el fuego y después salí a ver a los perros. Todo estaba en orden, parecían acobardados por su aventura nocturna. Separé a ambos para que sus cadenas no se liaran, coloqué la tolva del pienso y el agua en medio para que estuvieran al alcance de ambos y me despedí de ellos recomendándoles que fueran buenos chicos. Mañana, cuando hubiera reforzado con dos hileras de alambre el pastor eléctrico, les soltaría. Hoy, al contrario que otras noches, parecían habérseles ido a ambos las ganas de ladrar. Volví junto al fuego; las llamas llenaban el hueco de la chimenea. Eran las tres de la mañana.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-3804523277728041878?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/3804523277728041878/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=3804523277728041878' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/3804523277728041878'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/3804523277728041878'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2011/12/el-sabor-de-las-cerezas-kiarostami.html' title='El sabor de las cerezas. Kiarostami'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-PIb9eJdXRHM/TuAkgpKhYwI/AAAAAAAAqAY/MYqHys3NuV0/s72-c/el+sabor+de+las+cerezas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-3177969116173838413</id><published>2011-12-06T17:28:00.000-08:00</published><updated>2012-01-12T12:24:09.250-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine'/><title type='text'>Mouchette, Robert Bresson.</title><content type='html'>&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-OP5perYGotU/Tt6_u4zP-fI/AAAAAAAAqAI/ec24h0C-YsE/s1600/MV5BMTk5NzgwOTMxMV5BMl5BanBnXkFtZTcwMDk2NDE0MQ%2540%2540._V1._SY317_CR5%252C0%252C214%252C317_.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://3.bp.blogspot.com/-OP5perYGotU/Tt6_u4zP-fI/AAAAAAAAqAI/ec24h0C-YsE/s400/MV5BMTk5NzgwOTMxMV5BMl5BanBnXkFtZTcwMDk2NDE0MQ%2540%2540._V1._SY317_CR5%252C0%252C214%252C317_.jpg" width="270" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;Cuando uno es diferente y está empezando a vivir y la casa y el hogar apenas conservan un resto de calor, y la vida, rodeada de escorpiones que merodean por las calles del pueblo, se hace apenas soportable. Y Mouchette que siente dentro de sí la ambigua fuerza de un deseo desconocido y el dolor del rechazo y la mano crispada de los adultos y la fuerza brutal del mundo rural, el veneno tras los visillos, la exasperación del padre que la golpea contra la pila del agua bendita. Y la lluvia la sorprende en el bosque y se refugia bajo un árbol, y mientras llueve, frente a ella se representa&lt;span style="text-decoration: none;"&gt; otro drama, un ajuste de cuentas por una mujer. El alcohol, los celos; una madre que agoniza, un bebé que llora arropado sobre un jergón junto al hueco de la chimenea; imponderables; brutos, atisbos de caridad que se transforman en vómitos. Mouchette lleva encima el estigma maldito de los desheredados; rueda por la pendiente embarrada abrazada a las dádivas que recibió como huérfana; su cuerpo cae al río. Un plano fijo se prolonga interminable hasta que las aguas vuelven a su quietud intemporal. El río que se ha tragado su vida yace mudo tras la leve música en que transcurre la secuencia. Fin. &lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt; A la hora de la siesta el sol caldeaba el interior de la cabaña, entraba rotundo por la ventana sur y caía sobre el sillón. Abrí la ventana de par en par y aproximé el sillón hasta el rectángulo de luz. Me tumbé, cerré los ojos. Por mi cabeza corrían pensamientos amables muy lejanos al mundo de Mouchette. Era una suerte haber nacido en tiempo de paz, lejos de los brutos, haber emprendido un camino sorteando a los brutos, resucitando de las manos melifluas de la iglesia católica. Era una suerte haber leído y haber comprendido temprano lecciones elementales con que andar por el mundo. Y haber encontrado el peligro y el modo de superarlo. Y haber desterrado a Dios tras años de lucha contra los fantasmas que engendraron los días de infancia bajo la presión de las sotanas. Y ser un raro y un solitario. Y poder tumbarse al sol con los ojos cerrados mientras Ramón J. Sénder continuaba relatando la aventura demencial de Lope de Aguirre tras abandonar el delta del Amazonas. Y dormir. Y despertar, y volver a la isla Margarita donde Aguirre continuaba su carnicería. Y cuando el sol empezaba a dorar las hojas de las parras contra la tierra negra recién arada, hacer una pausa para encontrar en los versos de Gonzalo Rojas el olor a mujer que me gusta consumir a esa hora en que la noche lentamente empieza a invadir mi territorio y mi aislamiento, tiempo propicio por añadidura para apuntalar convicciones mientras los dos ahorcados de Lope de Aguirre se balanceaban en su último estertor ante la mirada aterrorizada del pueblo y de la soldadesca, obligados todos a contemplar el espectáculo de lo que será su propia muerte si no se doblegaban a los dictados de aquel loco. Ejemplo eficiente y bárbaro de los que ostentan el poder y que transferido a nuestra época de crisis se metaboliza en comportamientos igualmente bárbaros aunque transferidos a un sistema que disuelve responsabilidades en abstractas entidades políticas o financieras. Mouchette era hija de la barbarie, la tropa de Lope de Aguirre era hija de la barbarie, los ciudadanos corrientes de nuestros días somos hijos de la barbarie.  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt; Pero no por ello mis pensamientos perdían la animosidad de una atención despierta que escudriñaba la realidad con avidez; esa necesidad de comprender que no pocas veces pone el cuerpo y la mente en una tensión propia de un atleta lanzado hacia una meta. Comprender. Cuando ese esfuerzo es fructuoso, se le ve entrar en el cuerpo con la fuerza de una convicción que no se sabe muy bien en qué consiste pero que es objeto de una sensación que tiene cierto parecido, por el goce que le proporcionaba, a cuando uno, entrenando para algún maratón, llegaba a casa después de una trotada de veinte o treinta kilómetros; la hora del alba y el frío de la mañana ponen entonces sobre la piel el regalo de una comprensión en la que el hombre y la naturaleza, formando parte de la misma cosa, no tenían necesidad de ninguna verdad porque la verdad estaba ahí, vibrando en la carne y en el pensamiento en un sístole diástole ayuno de explicación, pero tan real como la tierra que uno pisa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt; Mouchette se convirtió ayer noche en una pieza más, obra de arte de primer orden, en el imprescindible intento de comprender la vida. &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-3177969116173838413?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/3177969116173838413/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=3177969116173838413' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/3177969116173838413'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/3177969116173838413'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2011/12/mouchette-robert-bresson.html' title='Mouchette, Robert Bresson.'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-OP5perYGotU/Tt6_u4zP-fI/AAAAAAAAqAI/ec24h0C-YsE/s72-c/MV5BMTk5NzgwOTMxMV5BMl5BanBnXkFtZTcwMDk2NDE0MQ%2540%2540._V1._SY317_CR5%252C0%252C214%252C317_.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-4810455819664487705</id><published>2011-07-17T13:58:00.001-07:00</published><updated>2011-07-17T14:09:28.074-07:00</updated><title type='text'>Él, ella</title><content type='html'>&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif; font-size: large;"&gt;Me encanta él, ella en esta hora de cabaña, de verano, de desnudez, ella es como la presidenta sedosa del lugar, algo parecido a ese misterioso triángulo que se abre sobre el escote de las chicas de buen ver; apacible, tranquila, gustadora del fresquillo que le viene allá por las laderas envueltas en la penumbra, la suave brisa del ventilador acariciándole con su lengua de aire. Tiene un pequeño defecto y es que es un tanto inquieta, apenas que te descuides un poco pierde su suavidad aterciopelada, su aparente despiste, ahí como adormilada sobre mis muslos, y entonces ya es otra cosa, levanta su hociquillo como quien se asomara al alféizar de la ventana a ver el panorama y entonces ya es otra cosa. Yo hablaba de la otra, la mansa y adormilada ahí, por debajo de mi libro de turno, ajena a la crisis y al esfuerzo de los políticos por hacer comulgar al personal con ruedas de molino, ajena a lo que sucede en mi libro, una fenomenal tormenta sobre la Patagonia en donde un piloto y su mecánico luchan por sobrevivir, ajena a la tarde que ya ha empezado a ponerse de caramelo sobre la línea del horizonte, al viento que agita la ruidosa pelambrera de los álamos frente a mi cabaña.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif; font-size: large;"&gt;La miro, con sus venillas y su forma de volcancillo melancólico, la miro y como para animarla en su melancolía le enseño el cuerpo bonito de alguna chica, su matita de pelo, sus pezones oscuros sobre el montecillo de sus pechos, y ésta se pone contenta, levanta la cabeza por encima del portátil y empieza a abrir sus ojos curiosos sobre ese bonito espectáculo; siento que se le está alegrando el corazón; mira, le digo, a ésta la tuve mucho tiempo como salvapantallas en el móvil; no sé por qué, esa tristeza de su rostro, la cabeza baja, el paso como quien se dirige pensativa a una cita, sus muslos subiendo hacia la ondulación de las caderas, hacia la doble curvatura de su cuello, todo hacia arriba como una oración hacia el aire cálido del deseo. ¿Verdad que es bonito un cuerpo de mujer?, le digo. Y él, ella, asiente levantando ahora su pequeño cráter sobre el touchpad y dejando escapar un pequeño estremecimiento de gusto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;Son maravillosas estas pequeñas revoluciones que un cuerpo produce en el interior del otro cuerpo, ¿verdad?, le digo; quieto, quieto, todavía no, despacito, le advierto. Vamos a ver qué hay ahora en esta otra carpeta. Y le digo al Picasa que nos dé una vuelta por los alrededores, y éste, obediente, nos trae a él y a mí otros paisajes, variaciones sobre el mismo tema, el origen del mundo, la suavidad de las dunas de un desierto dorado. Poco la poco, la lluvia, que ha empezado a desgranar su letanía sobre los cristales, rumorosa, trayendo de un lejano monzón el eco de sus pasos, se derrama por la penumbra como un río sobre el campo sediento, penetrando la tierra e inundándola de dulzor y estremecimiento. Y él se llena de humedad y calor; despierto ya se alza hacia mí y me mira ruborizado con los ojos llenos de lágrimas, como diciendo: ¿qué me está pasando? &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;No le contesto, las imágenes, unas tras otras han ido acaparando su atención. Me temo que debo retirarme, debo respetar su intimidad y dejarle solo junto a ese inmenso anhelo que ha empezado a crecer en él. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif; font-size: large;"&gt;La tarde terminaba, el cielo se había vestido de noche y fuera sólo quedaba el solitario tintineo de las hojas del álamo.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-4810455819664487705?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/4810455819664487705/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=4810455819664487705' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/4810455819664487705'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/4810455819664487705'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2011/07/el-ella.html' title='Él, ella'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-6306785160778683733</id><published>2011-07-15T03:58:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T12:24:51.556-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libros'/><title type='text'>Pensamientos arriesgados, Savater. La desmitificación de un autor.</title><content type='html'>&lt;div style="background-color: transparent; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;div dir="ltr" id="internal-source-marker_0.7415905341040343" style="margin-bottom: 0pt; margin-top: 0pt; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-weight: normal; margin-bottom: 0.5cm; orphans: 2; text-indent: 1.25cm; widows: 2;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-weight: normal; margin-bottom: 0.5cm; orphans: 2; text-indent: 1.25cm; widows: 2;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; font-style: normal; text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-mysoJ9Spi7g/TiAan7m7PkI/AAAAAAAApxA/XaZZrB5In2E/s1600/9788497340755.GIF" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-mysoJ9Spi7g/TiAan7m7PkI/AAAAAAAApxA/XaZZrB5In2E/s320/9788497340755.GIF" width="213" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;En la primavera pasada leí &lt;i&gt;Pensamientos arriesgados&lt;/i&gt;, de Fernando Savater, un libro que alentó una buena cantidad de interrogantes cada mañana mientras las primeras horas del día transcurrían caminando las tierras de Navarra y Logroño, un Camino de Santiago al revés que estaba dispuesto a finalizar en el puerto de Somport; trascurrida la hora del alba encendía mi ipod y escuchaba a este señor, tan amante de las palabras como para decir que le producían orgasmos, cosa que ya de entrada me ponía en sintonía con él. &amp;nbsp;Fue una buena lectura, aunque es cierto que, fuera porque leer caminando aminora la capacidad de comprensión de textos no sencillos, dada la atención que requiere trochear parajes no frecuentados, o simplemente porque uno no está del todo preparado para las muchas sutilizas de la escritura y el pensamiento complejo, un porcentaje significativo del libro se me perdió entre la carrasca que puebla los montes al sur del pantano de Yesa. De todos modos si mi lectura hubiera sido en papel el libro habría quedado profusamente subrayado y ello me habría permitido traer a colación un buen puñado de asuntos sobre los que discurrir esta mañana. No fue el caso, es uno de los problemas que tiene la lectura escuchada del que trota por los montes, so pena que uno esté dispuesto a pararse de continuo, descargar la mochila, sacar el boli y el cuaderno, rebobinar el ipod y tratar de tomar nota de las palabras del lector de turno.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;De todos modos el motivo de estas líneas viene al caso no de ese libro, sino de algunas de las afirmaciones de Fernando Savater que aparecen en El País de esta mañana. Cuando uno lee a un autor al que en determinados lugares de sus libros cuesta seguir, la situación es fácil que lleve al lector a ejercer un dejo de humildad y a considerar a la persona del autor en cuestión por encima de las capacidades del que lee, lo que con poco que nos descuidemos puede llevar a aceptar a éste supuestos y argumentos de un autor que, expresando en la prensa con cierta frecuencia su pensamiento, de forma impertinente como es el caso hoy, no sólo deberíamos cogerlo con pinzas, como sucede en la entrevista, sino que más valdría considerar como salido de una persona de escasas luces o pronta, por su ideología o por la impetuosidad de su carácter, a espetar sobre determinado público, como si se tratara de un maestro de escuela que desde la tarima de &amp;nbsp;su sapiencia &amp;nbsp;tratara de recriminar a sus alumnos pequeños la impertinencia de sus actos. No se entiende de otra manera las diatribas de Savater contra la gente del 15-M y sus formas asamblearias. &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;Me admira que el autor del libro que leí, que es casi el único conocimiento que tengo de este hombre, &amp;nbsp;diga, por ejemplo estas cosas. "¡Que no nos representan, dicen, cómo que no nos representan! Los políticos nos representan, pero depende de nosotros que nos representen como es debido. Pero nos representan, vaya que si nos representan". Obviamente no hay peor sordo que el no quiere oír, o mejor, que habiendo oído y entendido quiera manipular ostensiblemente el sentido de las palabras para de esa manera desprestigiar al oponente, vieja artimaña por demás utilizada siempre por presuntuosos que no teniendo argumentos cabales con los que arremeter con algo que molesta utiliza la falacia de los significados a medias para desprestigiar al contrario. Si cada cinco votos de Soria valen uno de Madrid, porque así interesan a los partidos mayoritarios, obviamente la representación no es tal, está groseramente manipulada; si los partidos en el poder, al que llegan con el señuelo de un programa electoral, que después no cumplen, o que entran en legislatura con decisiones de importancia política de primer orden (CiU en Cataluña con su paquete reformas económicas y sociales, por ejemplo) que esconden bajo la manga fuera de programa; si durante cuatro años pueden hacer lo que les dé la gana, sin tener en cuenta que los votantes votaban un programa y no una carta en blanco, es claro que la representatividad podrá seguir siendo todo lo formal que sea, pero de hecho es una representatividad amoral, basada en el engaño y con posibilidades de manipulación a posteriori que el sistema electoral con su hisopo bendice cada cuatrienio. Cosas tan obvias que uno se admira de la tanta sagacidad demostrada en esta ocasión por el filósofo señor Savater.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;div style="font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;A este señor le aturde "que se trate de desvirtuar el carácter de ágora que tiene la política”, y lo dice, uno se queda perplejo, en el paquete de la crítica al 15-M. Es decir la defensa del ágora en el Congreso de los diputados, contra lo otro, que no sabemos qué puede ser para él, de las asambleas de Sol. Para morirse de risa, la defensa del ágora de los quince o veinte diputados tantas veces en el semi vacío hemiciclo, unos pocos de esos centenares que comen del presupuesto sin asistir, y que aparecen de vez en cuando en el Congreso para tirarse los tejos y hacer chistes malos, contra esa otra manera, las reuniones asamblearias de las numerosas acampadas en todas las plazas públicas de España.  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;div style="font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;Otra joya más de la entrevista. En este caso de cómo confundir el culo con las témporas: [Le dijeron que quizá sería bueno que la ética dejara a los chicos libres para desarrollar sus propios criterios, "para ser ellos mismos". ¡Pero qué dice usted! "¿O sea", se planteó Savater, "que en Geografía también debemos dejar que los muchachos decidan en asamblea cuál ha de ser la capital de Francia? ¿Que vengan a clase y aceptemos que digan, por ejemplo, Andorra, capital París?"]. Probablemente lo exiguo del espacio de una entrevista y la necesidad de reducir ésta a unos cortos exabruptos con que llamar la atención del lector, tenga la culpa, porque no es creíble que una lumbrera como ésta llegue a parir semejante esperpento argumental; tema aparte, por supuesto, el que haga mofa de una pedagogía que incentiva el crecimiento personal, la posibilidad de que los individuos puedan emplearse a fondo para ser ellos mismos.  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;div style="font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;Cuando uno lee, y si el libro es bueno o acaso nos aporta ideas y material de reflexión, a mí por lo menos me pasa, al autor siempre le cabe recibir una pizca de nuestra agradecida admiración. Se ha convertido en un compañero de viaje y, desde entonces, hasta que la memoria tenga a bien arrinconarlo, será un elemento más en nuestra vivencia, una parte de nuestra vida como lo es un paisaje que hemos disfrutado atravesando, como una música que puede invadir inesperadamente nuestro presente con sus voces entrañables. Lastimosamente es algo que difícilmente me puede pasar con Savater, cuando compruebo cómo respira; que tampoco me sucederá, por ejemplo, con don Camilo José Cela, del que me propongo hablar uno de estos días, por razones diferentes. El amor a los libros, como el de a las personas siempre tiene sus límites, uno no puede hacer un hueco en el corazón a aquellos que respetan mal las reglas del juego.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 1.25cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-6306785160778683733?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/6306785160778683733/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=6306785160778683733' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/6306785160778683733'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/6306785160778683733'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2011/07/pensamientos-arriesgados-savater-la.html' title='Pensamientos arriesgados, Savater. La desmitificación de un autor.'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-mysoJ9Spi7g/TiAan7m7PkI/AAAAAAAApxA/XaZZrB5In2E/s72-c/9788497340755.GIF' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-5605662414737481895</id><published>2011-07-13T23:10:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T12:25:21.983-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libros'/><title type='text'>Camino de perfección. Teresa de Jesús</title><content type='html'>&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-RsFrfmFpd34/Th6ICK9s6hI/AAAAAAAApwo/Jc3EHpE3UAA/s1600/9788472399433%252B.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-RsFrfmFpd34/Th6ICK9s6hI/AAAAAAAApwo/Jc3EHpE3UAA/s320/9788472399433%252B.jpg" style="cursor: move;" width="209" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;Mi afición a caminar y a la vez el gusto que me hace leer a los místicos no podían dejar de recalar tarde o temprano en este título: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;Camino de perfección&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;, de Teresa de Jesús. Fue precisamente durante un largo recorrido de tiempo atrás por el Alto Tajo. Hacía una semana que caminaba. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Cada mañana, mientras mis piernas entraban en calor arremetiendo las primeras cuestas, unas veces envuelto en el perfume del espliego o del tomillo, otras atravesando espinos de aulaga en flor, muchas siguiendo un sendero que no requería mucho mi atención; cada mañana, mientras todo este mundo confluía con el mío; mientras comenzaba a amanecer sobre los altos de algún acantilado, encendía mi mp3 y leía/escuchaba algún libro. A esta hora me gusta leer algo relacionado con el hecho de vivir, algo que me abra el apetito de intentar comprender lo que hago o dejo de hacer a cada momento, cuál es el significado de mis movimientos; o mejor, que me ayude a contemplar las cosas con el ánimo tranquilo, a vivirlas con la delectación simple de un bicho más entre otros muchos de los que pueblan el campo o los ríos. Y hay libros que son más propios para estos menesteres, que diría Teresa de Jesús, a quien precisamente leía en esas mañanas; arengas y consejos de la santa destinadas a sus monjas del convento de San José de Ávila, hace ya medio milenio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-top: 0.49cm; text-indent: 1.25cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;Empecé el librito allá cuando atravesaba una mañana temprano por la vetusta localidad de Orihuela del Tremedal; casas de piedra, campanas de bronce sonando en el ambiente claro de la primera hora, calles estrechas y golondrinas y vencejos disputándose el aire de una fría mañana de abril. Lejos de Orihuela me acompañó por muchos días. Ahora caminaba junto al río, el rumor del agua siempre a mi diestra, los farallones encendidos por el sol tempranero, un cuclillo trenzando su canto con el agua y otros pájaros; también estaba el rumor de las hojas de los pinos agitadas por el viento.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-top: 0.49cm; text-indent: 1.25cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;Hacía años que quería leer a esta mujer apasionada. Su nombre se oye devotamente tanto en lenguas viperinas como la de Cioran, como en mentes inteligentes y brillantes como la de George Elliot, otra mujer admirable. No hace falta ser creyente para leerla, de hecho es suficiente sentir la emoción de su pasión para que uno desee hacer de su lectura un primer acto matinal. Si Cioran decía que si Dios tenía que dar las gracias a alguien, sería a Juan Sebastián Bach, algo parecido podría haberse dicho de Teresa de Ávila. A mí me importa bien poco el Papa y toda su cohorte, pero, sin embargo soy devoto de los amores de Teresa y de su fuerza arrolladora. No sé muy bien en qué cajón puede meter un ateo esa emoción que suscita su lectura, cómo se pueden diferenciar estos sentimientos de otras pasiones, otros amores; pero sucede de ese modo, siento una profunda cercanía por el cómo dice, acaso más de lo que dice en sí; leo con atención, con recogimiento, sabiendo que en sus palabras, en la enorme fuerza de sus argumentos duerme algo indefinible en donde se esconde la verdad que todos buscamos. Ella habla como priora a sus monjas; las habla, ya lo sé, de un Dios, de un cielo, de un infierno en los que yo no creo, y no sólo que no creo, sino que hacerlo se me parece como la representación de un estado de ingenuo infantilismo; sin embargo, sus palabras, más allá de las circunstancias de la época en que el mundo vivía encerrado aún en una concepción de la realidad mágica y sujeta a las furias y a las bondades de un Dios nacido a imagen y semejanza de una idea patriarcal humana; más allá de todo esto, sus palabras son vigentes en esa apasionada devoción a los valores importantes, al amor, sea donde sea se ponga ese amor; el amor como fuerza que nos mueve, nos conmueve, nos catapulta más allá de nosotros dando sentido a nuestras vidas. El amor de Teresa de Jesús es tan sublime que es frecuentemente causa de un gran desgarramiento físico interior. Un amor terrible y arrollador que no cabe en la explicación biológica que comúnmente le damos, ni es posible encorsetar bajo ningún sistema; parece. Aunque a mí me emociona ese amor de Teresa de Jesús, no por eso dejo de pensar que está equivocada, que lo que le sucede a ella, aunque con mucho más fuerza, es lo que le sucede a tantos; vive esa sensación oceánica que sentimos todos y que menciona Freud, y que no sabiendo bien dónde colocar, lo refieren a Dios, otros al amado o la amada, muchos a la Naturaleza, a la Humanidad, etc. Quizás por ello no es difícil encontrar concomitancias en la escritura de la santa con otras lejanas culturas orientales, lo que demostraría que las religiones en el fondo lo que hacen es intentar dar salida a inquietudes que el ser humano no logra representarse con claridad, pero que ejercen sobre él una enorme fuerza.  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-top: 0.49cm; text-indent: 1.25cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;Cuando aquella mañana oía largamente, junto al canto de los pájaros que poblaban la arboleda del Tajo, hablar de la necesidad de la oración interior como uno de los principales modos de emplear el tiempo de nuestro día, ese calor que pone, esa pasión de mujer sabia a quien las riquezas y los honores de este mundo parecen tontos y peligrosos juegos con que confundir a la gente; cuando la oía, me parecía que aquello no guardaba mucha diferencia con lo que Buda predica, con lo que era mi recogimiento a esa hora mágica del día en que la noche y el día se besan.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-top: 0.49cm; text-indent: 1.25cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;Si Teresa de Jesús hubiera nacido en Manchuria o en Nepal, a la oración interior le habría dado otro nombre. Se trata de la misma cosa que se hace en Oriente. A Santa Teresa le sobra Dios, se atrevería uno a decir, le sobra ese gran interés que han heredado los hijos de Alá y los cristianos por un paraíso, un infinito placer &lt;i&gt;post mortum&lt;/i&gt; que sería como el resultado de la mejor inversión que uno haya podido hacer en vida. En ella, una mujer tan apasionada, esa relación con un Dios amante, padre y hecho a la medida de un gran monarca, me parece tan solo una consecuencia de la presión social de su época. Lo que cuenta, como en todo amor, es el anhelo del ser amado, ese cántico espiritual que alumbra la noche de San Juan de la Cruz, noche oscura en que el dilatado anhelo del santo viste de Amada a ese Dios salido del Medioevo y que con una claridad más universal, menos apresado de convenciones de la Iglesia de entonces, acaso hubiera roto los barrotes de hierro en que estaba encerrado el pensamiento para llegar a quedarse en puro deseo, la pasión de querer algo, alguien externo a nosotros hacia quien toda nuestra voluntad tiende.  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-top: 0.49cm; text-indent: 1.25cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;¿Cumplirá todo esto la función de algún mecanismo interno difícil de agarrar por las orejas, de oler, de mirarle las tripas por dentro; sustitución, sublimación, acaso el de esa fuerza necesaria que nos ayude a tener un motivo para seguir estando vivos?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-top: 0.49cm; text-indent: 1.25cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;Y así, mañana tras mañana volvía a la santa, todavía junto al Tajo, muy temprano, cuando el sol apenas acababa de posarse en los roquedales de las escarpaduras del río, allá en lo alto; mientras la bruma se demoraba entre los sauces y los pinos ralos de la orilla, allí donde el río, más arriba, parecía abrirse paso como entre las nubes. Una humedad y un frío que me pillaron desprevenido. Leía las explicaciones que daba la santa sobre cómo ha de ser la oración mental, padres nuestros y ave marías con que desayunarse todo el día sin apartar la mirada del Altísimo. Y yo, mientras oía a la Santa iba pensando que quizás me habría venido mejor traerme un librito de San Francisco de Asís, que era más aficionado a la naturaleza que Teresa de Jesús, una oración quizás para mí más acorde la del parloteo con los pájaros, o los jabalíes que se esconden pero que dejan marcado el bosque con sus patas de excavadora.  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-top: 0.49cm; text-indent: 1.25cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;En cierto momento la santa me aburría; mientras la oía distraídamente quise imaginármela en las cercanías de un amor no tan divino. Tan recia mujer habría necesitado un buen ejemplar masculino, inteligencia y sensibilidad a espuertas. Se me hace difícil imaginar una posible pareja para estas mujeres que admiro, y a las que leí últimamente, la Dickinson, George Elliot, Teresa de Jesús, Colette. En &lt;i&gt;El canon occidental, &lt;/i&gt;Harold Bloom dice de George Elliot, que no había varón en la época de Elliot a su altura, a excepción de Adam Smith que ya estaba “cogido”, que la hubiera hecho sombra, y explica que de haberse casado con un hombre de inferior inteligencia su obra se habría resentido inevitablemente. No sé, entonces las mujeres lo tenían bastante mal. Desde luego lo que no me imagino es a un hombre corriente con una mujer de armas tomar como Teresa de Jesús. San Juan de la Cruz probablemente no habría pasado de hacer manitas con la Santa. No recordaba, metido en un bosquecillo de bojes, encinas y pinos, si Quevedo coincidió en vida con ella; quizás Quevedo habría sido un buen plan, pero es que a Quevedo le sucedía lo mismo que a Pessoa, a Pavese, parecían tan poco agraciados físicamente que era difícil pensarlos en las cercanías del dominio de Cupido. Por demás las salidas de madre de Bocaccio, cuando mete las narices en los conventos, no servirían a la energía de la superiora del Convento de San José de Ávila que en esto del amor iba muy que muy en serio y muy reciamente. Quizás Teresa sí habría hecho buenas migas con Dante a condición de que ésta hubiera cambiado el hábito por el traje cortesano de Beatriz; aunque a la humildad de la santa le viniera algo estrecha esa manía de Dante de saberse por encima de todos los mortales de su época.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-top: 0.49cm; text-indent: 1.25cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;Hoy ya hace un tiempo de aquel encuentro con Teresa de Jesús, pero me queda, sin embargo calentito y muy cerca todavía el sabor de aquellos momentos de recogimiento matinal que la cercanía de sus ratos de lectura me proporcionaban.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-5605662414737481895?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/5605662414737481895/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=5605662414737481895' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/5605662414737481895'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/5605662414737481895'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2011/07/camino-de-perfeccion-teresa-de-jesus.html' title='Camino de perfección. Teresa de Jesús'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-RsFrfmFpd34/Th6ICK9s6hI/AAAAAAAApwo/Jc3EHpE3UAA/s72-c/9788472399433%252B.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-221558351897401282</id><published>2011-07-12T01:37:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T13:06:11.594-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La vida'/><title type='text'>¿Dónde está la vida?</title><content type='html'>&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, serif; font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, serif; font-size: large;"&gt;Rumor de hojas, la cascarilla de la mañana flotando en el aire junto al zureo de las palomas, el canto de los pájaros. Hoy todo era oscuridad bajo los álamos blancos, flotaba en el ambiente la humedad del riego de la noche anterior; sentado sobre la hierba, las manos sobre las rodillas, la posición erecta, el aire entrando lentamente en mis pulmones, despacio, hasta sentirlo abajo en el estómago, retenerlo, acompañarlo con el pensamiento a través de los bronquios, la tráquea, la boca, y entrar en su reiteración como se entra en un espacio de recogimiento, un templo con murmullos de oraciones, de mantras susurrados en la penumbra. Y fue así como una repentina luminosidad traspasó mis párpados, el primer rayo de sol inundó de claridad sin imágenes el entorno de mi retina: amanecía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif; font-size: large;"&gt;Comenzaba un día más. Hoy con un interrogante pecular: ¿dónde está la vida? No hay día que mis lecturas aquí o allá vayan dejando por ahí señales de atención, subrayados que son una interrogación, anotaciones que interpelan un texto y  que unas veces sirven para recordarme la belleza de un paraje que en principio me pasó desapercibido, otras para alertarme sobre un particular o como es el caso esta mañana, para sugerirme una reflexión. Aquí están algunos textos referenciales: “Para los habitantes de la aldea de Oblómovka la vida transcurre junto a ellos como un río, sobre cuyas orillas ellos se sientan a contemplarla”&lt;a class="sdfootnoteanc" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3270330101452811787#sdfootnote1sym" name="sdfootnote1anc"&gt;&lt;sup&gt;1&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt; “Su vida es esta carencia de su vida. No se está nunca en la vida, como no se está nunca en el mar, porque a cada instante los brazos del nadador atraviesan el agua y durante un instante le alejan”&lt;a class="sdfootnoteanc" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3270330101452811787#sdfootnote2sym" name="sdfootnote2anc"&gt;&lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;. “La vida se identifica con el anhelo a la vida, el amor con una privación que lo hace renacer continuamente”&lt;a class="sdfootnoteanc" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3270330101452811787#sdfootnote3sym" name="sdfootnote3anc"&gt;&lt;sup&gt;3&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;.  “La vida moderna no parece conocer el presente, sino sólo un transcurrir”&lt;a class="sdfootnoteanc" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3270330101452811787#sdfootnote4sym" name="sdfootnote4anc"&gt;&lt;sup&gt;4&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;Me sucede a menudo esta cosa curiosa: de golpe levanto la vista del libro y me viene a la memoria  el recuerdo de una experiencia riesgosa, una noche de vivac en una cumbre, pienso en un milagroso amanecer que me sorprendió el pasado año en las montañas del Macizo de Ports, vuelvo a los últimos momentos del hospital poco antes de que falleciera mi padre. Todo ello aparece en mi memoria con una intensidad y una nitidez que, siendo diferente a los hechos mismos, me aparecen en el presente de hoy como más real, más vida, vida recordada, que el momento mismo del hecho, que era transcurrir y presencia de una realidad, pero una realidad que no puedo retener en mis manos, que antes de ser vivida se aleja de mí como el agua del río en que me baño sin que pueda apresarla nunca. Esa posibilidad de contemplar la vida como lo hacen los habitantes de la aldea de Oblómovka, sólo es posible cuando la vida ha transcurrido, raramente en el momento mismo de vivirse. Lo que nos sucede, que aparece como digno de revivirse momento después, se lo tragan los minutos siguientes, la noche que cierra el día. Me voy de viaje a Oriente y me enfrento a personas y a rostros particulares que mi cámara recoge con cierta emoción; sin embargo realmente el rostro no está tan presente en mí entonces como lo estará después, cuando rebelo la fotografía, cuando en el ordenador contemplo el gesto, la tersura del rostro, la mirada desafiante. Cosas que evidentemente no viví cuando tomaba la fotografía, porque a aquella toma siguió otra, un incidente; la necesidad de buscar un baño o tomar una bebida fresca hizo que se desvaneciera el instante previo. La vida se va por el sumidero a cada instante empujada por el hecho porterior, todo es transcurrir; cuando queremos contemplar con más detalle, vivirlo en su estar presente, la cosa está ya lejos, tan lejos como ese paisaje que vimos por la ventanilla del tren transcurridos unos minutos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;Tratar de conseguir que la escritura sea tan gratuita como un paseo matinal y personal; ejercicio lúdico que no tiene finalidad fuera de sí; escritura sin lector; sustancia que segrega mi cuerpo para lubricar mis hormonas; reflexión; vano intento de apresar una realidad que se escurre misteriosamente entre las manos cuando trato de apresarla pero que es necesario practicar a fin de ahuyentar el vacío. Me digo. Algo así como si con la escritura el sujeto tratara de atenuar esa fugacidad intentando extraer   “de su cenagosa banalidad algún fragmento luminoso”&lt;a class="sdfootnoteanc" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3270330101452811787#sdfootnote5sym" name="sdfootnote5anc"&gt;&lt;sup&gt;5&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;. Ya que pretender librar totalmente a la vida de ese transcurrir incesante en donde el individuo apenas tiene tiempo de vivirse, parece una tarea poco menos que imposible, por mucho que pretendamos aprovechar el instante, no parece del todo errado dedicar unos minutos de la mañana a confirmar lo evidente; acaso del conocimiento de esa evidencia nazca un cierto apremio para despabilar la atención en favor de una mayor consciencia. Para mí que la escritura sí puede ayudar a cumplir ese imposible que consiste/consistiría en contemplar la vida tanto desde la orilla como desde las propias entrañas del agua en donde estamos sumergidos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="sdfootnote1"&gt;&lt;div class="sdfootnote" style="margin-left: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;a class="sdfootnotesym" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3270330101452811787#sdfootnote1anc" name="sdfootnote1sym"&gt;1&lt;/a&gt;     Goncharov, &lt;i&gt;Oblómov.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="sdfootnote2"&gt;&lt;div class="sdfootnote"&gt;&lt;a class="sdfootnotesym" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3270330101452811787#sdfootnote2anc" name="sdfootnote2sym"&gt;2&lt;/a&gt;Michelstaedter,  &lt;i&gt;La persuasión y la retórica.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="sdfootnote3"&gt;&lt;div class="sdfootnote"&gt;&lt;a class="sdfootnotesym" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3270330101452811787#sdfootnote3anc" name="sdfootnote3sym"&gt;3&lt;/a&gt;Lukács,  &lt;i&gt;El alma y las formas&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="sdfootnote4"&gt;&lt;div class="sdfootnote"&gt;&lt;a class="sdfootnotesym" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3270330101452811787#sdfootnote4anc" name="sdfootnote4sym"&gt;4&lt;/a&gt;Magris,   &lt;i&gt;Itaca y más allá&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="sdfootnote5"&gt;&lt;div class="sdfootnote"&gt;&lt;a class="sdfootnotesym" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3270330101452811787#sdfootnote5anc" name="sdfootnote5sym"&gt;5&lt;/a&gt;Magris,   &lt;i&gt;Itaca y más allá&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-221558351897401282?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/221558351897401282/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=221558351897401282' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/221558351897401282'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/221558351897401282'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2011/07/donde-esta-la-vida.html' title='¿Dónde está la vida?'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-6927846273989620423</id><published>2011-07-11T01:42:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T12:26:10.428-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libros'/><title type='text'>Cómo se escribe una novela</title><content type='html'>&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, serif; font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-1xOwxJo3iCU/Thq2yAdSxpI/AAAAAAAApvk/g-gquTVsTZA/s1600/P1040799.JPG" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="300" src="http://2.bp.blogspot.com/-1xOwxJo3iCU/Thq2yAdSxpI/AAAAAAAApvk/g-gquTVsTZA/s400/P1040799.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;El encuentro sobre un tema de literatura, en Facebook, con uno de mis contactos, me va a servir esta mañana de disculpa para escribir unas líneas mientras vigilo frente a la ventana cómo los pájaros vienen a dar cuenta de las pipas que he esparcido sobre una silla allá en el jardín. El caso es que compré hace tiempo un comedero de pájaros y lo colgué de la rama de una acacia, frente a la ventana de mi cabaña. Durante meses nunca vi acercarse por allí a ningún pájaro. Hace unos días, sin embargo, eché de menos el comedero; salí a ver lo que había pasado con él y me lo encontré roto en el suelo, probablemente no resistió el peso de alguna paloma, o simplemente no les gustó a los pájaros de mi parcela que vieron en él una trampa. Total, que decidí prescindir de él y, tomando un buen puñado de pipas, las coloqué sobre una silla del jardín. No tardaron en aparecer los pájaros a descascarillar las pipas. Ahora pasan horas revoloteando en torno a la silla, así que a la tarea matinal de echar de comer a los peces, se ha incorporado la comida de los pájaros. Ahora estoy empezando a conocer a mis congéneres de la parcela. Les miro y me río de mi condición de propietario; uno, obsesionado con eso de la propiedad, se olvida de que todos somos criaturas con igual derecho a disfrutar de los bienes de la naturaleza; las pipas; las aceitunas del olivo; las peras que se zampan los mirlos -cabroncetes ellos-; los nísperos, que cuando fui a coger la segunda cosecha para la que había desplazado hasta el árbol una larga escalera la tarde anterior, me encontré que los pájaros sólo me habían dejado tres o cuatro, que se habían zampado media cesta ellos solitos; las lechugas, de las que dan cuenta los conejos, simpáticos pero listos y amantes de las verduras, a los que tengo que expulsar a base descargas eléctricas, un pastor eléctrico con el que he tenido que rodear las madrigueras para invitarles cortesmente a que vayan a comerse las lechugas del vecino.  Es seguro que a los pájaros de por aquí no les gustaba el comedero, de la misma manera que a mí no me gustan los corsés ni las recetas relacionadas con la literatura, con los modos de escribir, lo que no es negar, por cierto, la utilidad de las mismas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;El punto de arranque. El texto que me sirve de disculpa, que me sirve de disculpa, digo, está relacionado con la necesidad expresada por el autor de un post (&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;&lt;a href="http://www.criticadelibros.com/critica-literaria-2/defectos-mas-comunes-de-una-novela-iii-posponer-el-comienzo-de-la-trama/" target="_blank"&gt;Defectos más comunes de una novela. (III) Posponer el comienzo de la trama | Crítica de Libros&lt;/a&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://www.criticadelibros.com/"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;www.criticadelibros.com&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;de que el escribidor trabaje teniendo en cuenta que, “la principal dificultad para un novelista es conseguir, hoy en día, que el lector dedique a tu libro los veinte minutos diarios que tiene para distribuir entre&amp;nbsp;los viudeojuegos, la serie de la tele, el periódico, la pantalla del metro y las redes sociales”. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt; Mi respuesta, ante esta afirmación, decía que me producía escalofríos pensar en que alguien tenga que tener ese tipo de premisas delante para escribir; desde luego no me imaginaba a ninguno de esos posibles lectores con un libro de Celline, de Thomas Mann, de Proust, de Flaubert en las manos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;¿Cómo se escribe una novela? Ni idea, escribiéndose, me imagino. Un día inventamos un personaje y lo hacemos madrugar, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;las del alba serían...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt; y el personaje se pone en camino; y mientras tanto volvemos a las tareas del día, regamos los tiestos, echamos una siesta y a la mañana siguiente cogemos de nuevo la pluma, el ordenador y caemos en la cuenta, porque se nos ha ocurrido mientras tratábamos de quitarnos el sueño de encima, que a tal personaje le conviene un escudero; más tarde descubrimos que necesita una Dulcinea, y así sucesivamente, incluso se nos puede llegar a olvidar, como le sucedió a Cervantes, que al burro le&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, serif; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;habíamos hecho desaparecer en el capítulo anterior, y hagamos cabalgar sin más a Sancho sobre su rocín, sin apercibirnos de que la última vez que cogimos la escritura lo había hecho robar por algún cretino. El placer de levantarse cada día, imagino, cuando el novelista está en vena, e intentar descubrir en qué consiste lo que va a escribir esa mañana; lo decía Marguerite Dura, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;ponerse a escribir para averiguar lo que uno va a escribir. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;Creo que algo parecido le leí a Antonio Muñoz Molina, me parece que en la introducción de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;El invierno en Lisboa, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;es la manera en que el libro se va haciendo cada mañana&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;Italo Calvino cuenta divertido en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;Leyendo a los clásicos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;, cómo el personaje de Ariosto, en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;Orlando furioso, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;va de acá para allá con su caballo de manera interminable, no sabiendo el escritor qué hacer con él, hasta que una buena mañana don Leudovico se siente más inspirado y entonces su caballero echa a andar definitivamente por los vericuetos de la escritura de una manera diabólica. ¿No sucede algo similar en la novela de Sterne, aquel maravilloso &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;Tristram Shady? &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;Las referencias serían inagotables. Tampoco Proust parece interesado en otra cosa que no sea la expectativa, acaso, esa que se hace dueña de la novela, Balbec, Albertina, la señora de Guermantes, la Berma, son referencias para magnificar el presente del relato, para darle la fuerza descomunal del deseo sin las muletas de la intriga.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Naturalmente hay novelas que deben de hacerse, acaso, de otra manera, las de Aghata Christie, por ejemplo, &lt;i&gt;El código de Da Vinci, &lt;/i&gt;imagino (aunque no lo leí), un montón de novelas modernas, generalmente novelas de entretenimiento, las que leemos en el metro porque no requieren ese mínimo de concentración necesaria. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;¿Qué es una buena novela? Yo no entiendo ni patata de estas cosas, pero obviamente una buena novela debe emocionarte, debe contener ramalazos de genialidad, comunicar la vivencia de una experiencia de tal manera que sea necesario pararse y cerrar los ojos para retener el sabor ese de la magdalena que viene de la conjunción de la lectura con nuestra propia vida interior; para apreciar y emocionarte con  esa mirada mutua que apenas dura décimas de segundos, en la que dos personajes de Conrad adivinan en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;Lord Jim &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;un precioso mundo de afinidades. Yo intenté leer, caminando por un lugar intrincado (lectura oída), &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;La historia universal de la infamia&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;, de Borges, y fue un fracaso total, aquello era de lo que no puede leerse en el metro, ni caminando por parajes que requieren especial atención si no quieres perderte. Desde entonces, cuando camino, procuro adecuar el nivel de mis lecturas a la atención que requiere el camino. Y si se tercia que esté muy enganchado por lo que estoy leyendo, como me sucedió el pasado año cuando repetía la lectura de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;En busca del tiempo perdido&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;, mientras atravesaba caminando España de sur a norte durante un cálido verano, lo que hago es supeditar la lectura al camino, y así cuando algo me llama especialmente la atención me paro, me siento bajo un árbol y degusto tranquilamente la dosis de emoción que me procura ese paraje con el que me he encontrado. Hace ya un tiempo tuve una pelotera dialéctica con una amiga a propósito, esta vez, de qué era una buena película. Andábamos navegando por los canales de Kerala, al sur de la India. Los argumentos de entonces sobre el cine, sirven ahora también para la literatura &lt;u&gt;(&lt;a href="http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/06/qu-es-una-buena-pelcula.html"&gt;¿Qué es una buena película?&lt;/a&gt;&lt;/u&gt;, era el título&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;A Juan Marsé le leí en alguna ocasión decir que esas cosas, cómo cada uno hace una novela, pertenecen al ámbito privado de la cocina en la que cada uno elabora sus relatos, etc.; que después los críticos tengan que ganarse el pan especulando sobre esto o lo otro, eso ya es harina de otro costal. Malcolm Lowry no sé si llegó a publicar en vida su obra maestra, Sábato tuvo que recurrir a la ayuda de un amigo para con dinero de su bolsillo poder publicar &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;El Túnel. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;Los ejemplos son miles. Y es que los supuestos de la crítica y las metodologías destinadas a aquellos que quieren escribir, hay que tenerlos en cuenta, pero... son tan relativos que, para averiguar si algo es bueno, mejor hundirse en la lectura e intentar comprobar si aquello que uno lee tiene cierto efecto sobre la fisiología del lector, esa emoción que corre en forma de lágrimas por el rostro del personaje de Pennac , en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;El dictador y la hamaca; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;un personaje que fallece viendo una película de Chaplin. Tras la finalización del film, la acomodadora descubre absorta los ojos del espectador en cuyas pupilas ella podía leer las fuentes de la emoción (&lt;a href="http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/07/las-fuentes-de-la-emocin.html"&gt;Las fuentes de la emoción&lt;/a&gt;). &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;Quizás junto a las buenas y menos buenas novelas haya que hablar también de buenos y menos buenos lectores, Pennac era/es un buen lector, de la misma manera que lo fue Borges. E incluso dentro de los malos lectores cabría hablar todavía de especímenes muy diferentes, yo, por ejemplo, me considero un pésimo lector, un lector al que la trama le trae casi siempre sin cuidado; me sucede con alguna frecuencia atravesar por montones de páginas sin enterarme de lo que está sucediendo en el libro. Mientras leo mi mente anda en otro sitio probablemente utilizando las páginas del mi libro supuestamente mal leído como lanzadera hacia lugares y espacios concomitantes relacionados con mi propia vida o la realidad que me circunda; leer es recrear la propia vida, hacer un cóctel con los componentes de la lectura y la propia experiencia, las propias ideas. Cuando Proust en Balbec anda como loco enamorado de aquella chiquilla que es Albertina, yo no dejo de hacer lo propio, la lectura de Proust me pone en contacto con la lectura de mi propia vida, de mis sentimientos y emociones, me estoy leyendo a mí mismo. Otras veces es diferente, cuando leo a Celline mis sentimientos están en otro lado, en Celline el esplendor es su prosa, maravillosa, espontanea, robusta, cautivadora; en este caso es el placer del texto, no hay trama que valga aquí tampoco, es lo que dice, pero sobre todo cómo lo dice, tanto monta para el caso el que el personaje Celline haya sido puesto en entredicho por asuntos ajenos a la literatura. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;Mis pajaritos siguen dándose un festín con las pipas, nada de comederos ni estructuras engañosas que pueden hacerles olvidar lo que realmente constituye el placer del sustento, la alerta de la posibilidad de una trampa en donde desperdiciar nuestro maravilloso tiempo; el placer de la lectura, diría yo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-6927846273989620423?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/6927846273989620423/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=6927846273989620423' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/6927846273989620423'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/6927846273989620423'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2011/07/como-se-escribe-una-novela.html' title='Cómo se escribe una novela'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-1xOwxJo3iCU/Thq2yAdSxpI/AAAAAAAApvk/g-gquTVsTZA/s72-c/P1040799.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-7022656888237943385</id><published>2011-07-08T12:56:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T12:27:23.749-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libros'/><title type='text'>Antes del fin. Ernesto Sábato.</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-gqSLEFj4RUg/Thdcrner-xI/AAAAAAAApt4/myfzhsZTjkk/s1600/Antes+del+final.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-weight: normal; margin-bottom: 0.6cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-weight: normal; margin-bottom: 0.6cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-weight: normal; margin-bottom: 0.6cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-gqSLEFj4RUg/Thdcrner-xI/AAAAAAAApt4/myfzhsZTjkk/s1600/Antes+del+final.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-gqSLEFj4RUg/Thdcrner-xI/AAAAAAAApt4/myfzhsZTjkk/s320/Antes+del+final.jpg" width="210" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;De la lectura del último libro de Ernesto Sábato, &lt;i&gt;Antes del fin,&lt;/i&gt; no sabría decir con precisión qué era lo que verdaderamente me molestaba, creo que rondaba ese afán desmesurado que recorren lo últimos años de su vida haciendo que en el libro la realidad moral y social, la ideología, la injusticia adquieran una dimensión desmesurada especialmente para un hombre que se acerca al fin de sus días. Todo lo que cuenta Sábato en su libro parece provenir del desencanto de un mundo injusto; es el alegato de un luchador que no vive otro cometido que la expresión de esa injusticia, y a la que acompaña un largo discurso dirigido a animar a la juventud a pervertir estos valores y a transformar la sociedad. Junto a ello algunas leves referencias a su esposa, a otra&amp;nbsp;mujer que cuidó de él, a su hijo Jorge, al que esta vez sí, dedica largas páginas de sentido recuerdo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.6cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Imagino que cuando una persona tiene tantos años le queda poco margen para otras cosas, no son tiempos ya de pasiones nuevas ni de poner en cuestión una larga vida de rectitud y empeños artísticos y sociales. Pero me queda la duda. Esperaba de este libro una confesión más personal, esa desnudez de la que habla Machado frente a un tiempo que se acaba y no necesitando ya de los tiquismiquis de las convenciones, afronta la propia realidad de la muerte dando rienda suelta a una íntimidad mucho más conflictiva. Al menos eso quiero creer yo de un espíritu apasionado y superior. &lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-NHuUUWOtuFQ/Thdc06ILGVI/AAAAAAAApuA/yUvTxflGdvw/s1600/David+y+Eduardo.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;img border="0" height="156" src="http://2.bp.blogspot.com/-NHuUUWOtuFQ/Thdc06ILGVI/AAAAAAAApuA/yUvTxflGdvw/s320/David+y+Eduardo.jpg" width="320" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-weight: normal; margin-bottom: 0.6cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Ayer estuve en el teatro, &lt;i&gt;David &amp;amp; Eduardo, un extraño encuentro&lt;/i&gt;&lt;i style="font-style: normal;"&gt;; &lt;/i&gt;la historia de dos hombres, un esposo y un amante, que encontrándose en el entierro de la esposa, amante a su vez del segundo, en un diálogo a dos voces y durante algo más de una hora, llegan a aceptar la realidad del amor de ambos por aquella mujer. Las pasiones que corren por el interior de los seres humanos no encuentran precisamente todas ellas vía libre para ser aceptadas en una sociedad estructurada en torno a una férrea moral de pareja, donde los valores están establecidos con precisión y en donde la falta a la norma queda estigmatizada como un oprobio, especialmente para la mujer. &lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.6cm; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Esta tarde, en uno de los ensayos de Claudio Magris, &lt;i style="text-decoration: none;"&gt;Ítaca y más allá, &lt;/i&gt;que leo a ratos tras la siesta, me sorprendió con un tema con el que quizás pueda aclararme un poco en relación a esa insatisfacción que me dejó el libro de Sábato. El artículo lleva el título de &lt;i style="text-decoration: none;"&gt;El tardío verano de Ibsen. &lt;/i&gt;Comienza Claudio Magris con esta cita: “Un día la juventud vendrá a llamar a mi puerta y entonces será el fin del constructor Solness”, dice este último en el homónimo drama de Ibsen que marca, en 1892, un cambio de rumbo en la obra del escritor noruego. Con el &lt;i style="text-decoration: none;"&gt;Constructor Solness, &lt;/i&gt;cito a Magris, Ibsen parece abandonar el compromiso fundamentalmente ético, ideológico y social de sus dramas precedentes para dirigirse al trágico juego de los impulsos y de la vitalidad. Hace después referencia Magris a los demonios de cabellos rubios o morenos, que Solness, el mismo Ibsen sin duda, teme y al mismo tiempo desea con absoluta determinación aferrar, que&amp;nbsp;son sobre todo la oscura y profunda energía de la vida, que rompe los frenos con los cuales la razón y la moral han creído dominar el caótico y múltiple fluir de lo real.&lt;u style="text-decoration: none;"&gt; &lt;/u&gt;Descubrir en Ibsen, como sucedió también en Goethe, que sus personajes o ellos mismos planteen el reproche de no haber vivido sus vidas, el haberlas reprimido y sacrificado en nombre de una meta aparentemente superior (el arte, el trabajo, la moral, la civilización) en realidad no justifica la vida ni le confiere un significado, sino que más bien la sofoca vil e inútilmente (los últimos renglones son de Magris). &lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-a2c-chhTJBU/ThdcumfIPpI/AAAAAAAApt8/LgIjeOFGaJM/s1600/Itaca.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-a2c-chhTJBU/ThdcumfIPpI/AAAAAAAApt8/LgIjeOFGaJM/s320/Itaca.jpg" width="207" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-style: normal; margin-bottom: 0.6cm; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: black; font-weight: normal; text-decoration: none;"&gt;Me da un ramalazo de gusto encontrar que los interrogantes que me plantean mis lecturas, autores de cualquier época o demarcación geográfica, puedan encontrar, como en este caso, un rodrigón en el que sostener mis propias intuiciones. Pensar que hay algo en nosotros indecible, pero tan presente como la sangre misma, esa oscura y profunda energía de la vida que nutre nuestro interior, sin distinción de edad o condición, con su fuego primigenio, es aceptar la posibilidad de un camino que la intuición en su maravillosa forma de acercarse a la realidad supo adivinar pese a la poderosa presión del&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="-webkit-border-horizontal-spacing: 2px; -webkit-border-vertical-spacing: 2px; border-collapse: collapse;"&gt;&lt;span class="hw"&gt;établissement&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-weight: normal; text-decoration: none;"&gt;moral y religioso. &lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.6cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;La obra de teatro de ayer, aunque algo blanda y contemporizadora con un público típico encerrado en el corsé de una ética universalmente dada como correcta, deja a lo largo de la representación un hueco en que poder hacer plausible esa oscura y profunda energía que hace posible que no nos tengamos que reprochar el haber vivido nuestra propia vida, el haber seguido ese impulso sin el cual la exitencia puede quedar en cosa de chichinabo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.6cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;Quizás de todas estas consideraciones provengan esa extraña sensación de tristeza que me venía de la lectura del libro de Sábato. Lectura en pro de una mejora social, humana, pero lectura que, anclada en una meta aparentemente superior, deja a un lado la posibilidad de otros encuentros, otras pasiones. Esa inquietante ternura de Ibsen, de que habla Claudio Magris, por ejemplo, frente a una nueva aurora. En un libro con este título creo que habría sido imprescindible ir más allá de una relación de hechos y de una apuesta por una sociedad más justa. Es al individuo al que buscamos cuando abrimos un título como éste, al menos eso me sucede a mí.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.6cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.6cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-7022656888237943385?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/7022656888237943385/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=7022656888237943385' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/7022656888237943385'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/7022656888237943385'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2011/07/antes-del-fin-ernesto-sabato.html' title='Antes del fin. Ernesto Sábato.'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-gqSLEFj4RUg/Thdcrner-xI/AAAAAAAApt4/myfzhsZTjkk/s72-c/Antes+del+final.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-6476730046656813041</id><published>2011-07-03T12:36:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T13:11:47.334-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Actualidad'/><title type='text'>El arte de socializar las deudas</title><content type='html'>&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0.6cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.6cm; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;Leo a Ernesto Sábato, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;Antes del final. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;Si uno vive totalmente mediatizado por la globalidad mundial, no puede dejar de sufrir interminablemente; algo que sería por demás válido para toda la historia de la humanidad, en la que probablemente es imposible encontrar unas pocas décadas de lógica vivencia, de paz, de justicia generalizada. El libro de Sábato es un tormento renovado, la confirmación de que la vida no puede consistir en echarse a la espalda toda la carga de la basura del planeta. Debe haber interconexiones del individuo con la realidad que le circunda, pero no hasta el punto de hacer imposible su propia vida, una mezcla de tristeza y alegría, que como la lluvia o el sol o los temporales, conviven en un mismo espacio, sin hacer de lo tenebroso el ámbito casi exclusivo de la propia existencia. Lo que no quita para que el hombre solidario tenga su propio campo de acción compatible con una rica vida personal. Mi admiración por Sábato hace que me produzca tristeza la lectura de este libro, tristeza por las circunstancias de la Argentina de entonces, de América Latina en general, pero en este caso principalmente tristeza por él, que siendo un hombre cabal debió vivir atormentado por su entorno social y político. La historia de la humanidad es milenaria, mientras que la del individuo dura apenas unas décadas; de ahí que buscar una síntesis entre la vida personal y la necesaria atención al medio social, parezca algo tan esencial.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.6cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;En la escritura de Sábato hay una continua imputación al poder, al dinero, etc., pero aunque defiende la educación como  medio de toma de conciencia, quizás habría que volver a decir que una parte importante de ese todo catastrófico corresponde a los ciudadanos, que activa o pasivamente han contribuido en buena manera a consolidad situaciones de injusticia. Del mismo modo no es inocente la situación de muchos que hoy no pueden pagar sus hipotecas porque vivieron del futuro en un grado extremo o porque las facilidades crediticias eran excesivamente tentadoras. La visión de Sábato, como tantas veces fue la nuestra, la de tanta gente que desde el franquismo intentó mejorar el mundo, sigue siendo paternalista cuando no tiene en cuenta la responsabilidad que nos incumbe a todas las personas cuando hacemos dejación de una reflexión conveniente de la realidad en la que vivimos. Quizás habría que enfrentar al mundo con sus propias realidades, acto también paternalista, por cierto, y decir que si bien hay muchos sinvergüenzas y codiciosos por ahí sueltos, también abundan los ingenuos, los que no mueven un dedo, los que vegetan, un buen puñado de millones y millones de hombres y mujeres que se dejan embaucar, que dan su indiferencia en forma de voto a esos poderosos a los que continuamente  echamos todas las culpas. Con sólo que los ciudadanos ejercieran su capacidad de voto de una manera adecuada a su condición, con la lógica de quien ha de votar a aquellos que con toda seguridad han de velar por sus intereses, los grandes desequilibrios no serían tantos. Cierto que ahí está la clave de los medios, la propaganda, la mentira, que aminora la capacidad del votante para ver con mediana claridad en la realidad, pero eso no le exonera de la culpa de no haber actuado reflexivamente. Quizás la próxima vez se lo piense mejor... o quizás entonces se haya vuelto a olvidar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.6cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;En una sociedad donde un número importante de ciudadanos tuviera la cabeza en su sitio, en que fuera difícil engañarles como a niños chicos, las cosas sucederían de otro modo. La codicia de los usurpadores y de aquellos que los amparan es también parte de nuestra codicia. Quizás los Italianos, que saben de sobra que Berlusconi es un sinvergüenza, cuando le votan, no estén buscando otra cosa que conseguir bajo los auspicios de este “sabio” moderno, que sus ingresos se vean incrementados en manera parecida a como él lo consigue para sí. Hace un par de años visitamos a unos amigos italianos en Brescia y nos reímos mucho porque en un grupo numeroso nadie conocía a ninguna persona que hubiera votado a Berlusconi; al parecer los votos habían venido de Marte. Otro ejemplo, el trío de Rodrigo Rato -todo él PP- en Bankia, más de diez millones de salario, primas aparte, imagino. Esta gente sabe hacer dinero, pues votémosles; quizás sea sea también la lógica de los votantes del PP, como el dinero llama al dinero, acaso les llueva algo de esta facilidad con que les llega a ellos. Aparte de haber perdido todo rastro de vergüenza, claro, la de esta gente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.6cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;Por demás, han atado las cosas de tal manera que si el banco se va al carajo, vamos a ser los contribuyentes los que paguemos la deuda. Y ahí los socialistas no se libran de culpa, o ¿es que acaso no son ellos, en el Gobierno, los que tenían que haber velado por la seguridad del dinero de todos los ciudadanos; de la misma manera que se dictan normas y leyes para la seguridad del tráfico, para la seguridad en los aeropuertos, ¿no es obligación imprescindible velar por la economía de todos nosotros? Todo lo contrario, socialistas pero socialistas que sólo parecen pensar en socializar las deudas y defender el status de privilegio de la banca. A más de muchos consuelo de tontos, ya que en ese sentido también son socialistas  los Estados Unidos o cualquiera de los países neoliberales de nuestra área. En todos ellos están socializadas las deudas. ¿O no consiste en eso ser socialista en nuestros días? Esta gente de las finanzas han conseguido la cuadratura del círculo: una libertad total del dinero, acumulando beneficios astronómicos pero... consiguiendo a su vez que sean los contribuyentes los que paguen sus errores, las pérdidas, los estropicios que ellos mismos crearon en el mercado: maravilloso. Y ahí está el gobierno en pleno apoyándoles totalmente, abriéndoles el culo a los bancos, como decía el otro día un comentarista en Público, al referirse al discurso del estado de la nación. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.6cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;Días atrás Gregorio Peces Barba echaba chispas por “el PSOE, el PP la misma mierda es”, su sabiduría se había vuelto tan huera como para llegar a defender al señor Botín; sin aceptar la culpa de los bancos en este desbarajuste que vivimos, sin llegar a entender que el vampirismo ejercido por las entidades financieras y sus cúpulas son los causantes del momento en que vivimos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.6cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Gqv-tl9MP-Y/ThDGO6v40XI/AAAAAAAApsY/b7UJkp4pKTc/s1600/P1040740.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="311" src="http://3.bp.blogspot.com/-Gqv-tl9MP-Y/ThDGO6v40XI/AAAAAAAApsY/b7UJkp4pKTc/s400/P1040740.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;Volviendo a Ernesto Sábato. Probablemente todos compartimos sus acusaciones contra toda esa deplorable raza de sinvergüenzas que puebla el mundo, pero sin embargo Sábato olvida decir que, sin embargo, todos ellos o, son auspiciados por aquellos que obtuvieron nuestros votos, o nacen directamente de la corrupción de un sistema que se fragua en el Congreso o en el Gobierno. Y pese a ello les seguiremos votando. Nuestro voto respalda las acciones de aquellos a los que votamos, de alguna manera también nosotros somos culpables al aceptar esa oferta masiva de créditos baratos; si muchos invertían en pisos era porque pensaban que se iban a hacer de oro. Al vídeo de &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=WcbKHPBL5G8"&gt;&lt;i&gt;Españistán&lt;/i&gt; &lt;/a&gt;le hubiera faltado una segunda parte para entender mejor el proceso de la crisis. Algo que alentaría ese plano pedagógico sin el cual será imposible cambiar esta sociedad. Eso en lo que tanto hace hincapié José Luis Sampedro, desarrollar nuestra capacidad de pensar; esas tantas pancartas que el 19-N aludían al hecho de la necesidad de la reflexión personal.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-6476730046656813041?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/6476730046656813041/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=6476730046656813041' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/6476730046656813041'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/6476730046656813041'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2011/07/el-arte-de-socializar-las-deudas.html' title='El arte de socializar las deudas'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Gqv-tl9MP-Y/ThDGO6v40XI/AAAAAAAApsY/b7UJkp4pKTc/s72-c/P1040740.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-1870805317970894228</id><published>2011-06-22T03:50:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T13:11:32.329-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Actualidad'/><title type='text'>A propósito de José Luis Sampedro y Botín</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;De la estupidez de los que, teniéndolo “todo”, siempre quieren tener más y de la sabiduría de los otros, que, teniendo suficiente, se contentan con ello y muestran por demás la cordura de una reflexión sobre la existencia que con seguridad les hace mucho más felices que ese otro deseo desaforado, que yo calificaría de infantil, de hacer dinero o acumular poder; ese deseo infantil de coleccionar cromos que no habiendo encontrado otro sustitutivo más provechoso para los años de la madurez, pervive en el deseo como una tania dispuesta a tragarse todas las constantes vitales de la persona. &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Hoy, mientras amanecía y remoloneaba en la cama, ese precioso momento en que saliendo de la nada del sueño uno empieza a navegar en el río de la vida poquito a poco, desentumeciendo los músculos, despertando a la memoria, trayendo a sí la levedad de los pensamientos que quedaron sobrevolando el final del día anterior mientras nos introducíamos en el sueño; mientras amanecía recordé la imagen de José Luis Sampedro de la víspera frente a un auditorio compuesto principalmente por gente joven. El joven que es José Luis Sampedro, así le presentaba Iñaki Gabilondo, se expresa con una claridad  de ideas, con una fuerza, con una honestidad, con un sentido del humor (vosotros podréis, les decía a los jóvenes, mejorar todo esto, organizando, por ejemplo, cursillos de ciudadanía para los obispos), de quedar uno admirado por su persona y la pasión en esta su edad tan madura ya. &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;A mí, según voy cumpliendo años, cada vez me parece más evidente que una parte notoria de ese veinte por ciento de la población mundial que dispone del ochenta por ciento de los recursos de este planeta, frente al ochenta por ciento de la población que sólo tiene acceso al veinte por ciento de los mismos recursos; que ese veinte por ciento está constituido por gente notoriamente ignorante, entre otras cosas, de aquello que puede constituir la base de una conciencia bien pertrechada, sana, propicia a proporcionar una paz y un regocijo interior. En los medios aparece de continuo “el esplendor y la gloria” de faceta pública de los individuos, de la sociedad, algo que obviamente es lógico, pero que al estar tan sobremanera expresado, parece como si esa faceta pública fuera el constitutivo esencial de la vida, lo cual es totalmente falso, si para decir de algo que es verdadero o falso hemos de entender lo que realmente atañe al bienestar de los individuos, su placer, sus deseos íntimos, sus preocupaciones más personales, ese sentimiento que manifestaba José Luis Sampedro a su auditorio: os quiero. &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;La faceta pública distorsiona la esencia de nuestros deseos de tal manera que, dejando de vivir en nosotros, extendiendo aquí al nosotros todo nuestro entorno afectivo, ajenos a la peculiaridad de ese ser interior que sufre, padece, ama, desencadena sus pasiones en la vida de su entorno, de tal manera que sumergiéndose en el halo público, dejando de ser ellos mismos, se convierten en yos supeditados a desproporcionadas deseos de posesión, de dominación, de fama. Quizás mirando los rostros de dos personajes pueda aclarar un poco lo que quiero decir: por una parte un par de vídeos de la junta de accionistas del Banco Santander, en donde dos accionistas inesperadamente dedican su intervención al 15-M y a la voracidad de Botín y sus correligionarios (aquí están los vínculos a los vídeos: &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=wjl41wd2WUg&amp;amp;feature=player_embedded"&gt;primero&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=sJ5nRaGeEps&amp;amp;feature=related"&gt;segundo&lt;/a&gt;); por otra, la entrevista a José Luis Sampedro. Invito a quien lea estas líneas a contemplar en los vídeos los rostros de ambos personajes, el rostro crispado, cínico, prepotente de Botín, frente al relajado, apasionado, amoroso, en paz consigo mismo, de José Luis Sampedro (&lt;a href="http://www.encuentrospor.com/video/porelfuturo-entrevista-a-jose-luis-sampedro/"&gt;vídeo 1&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.encuentrospor.com/video/porelfuturo-entrevista-a-jose-luis-sampedro-segunda-parte/%20"&gt;video 2&lt;/a&gt;). La listura de Botín, frente a la sabiduría de Sampedro. Para mí que en esta diferencia de actitudes, de rostros, hay mucha de la sustancia de la que conviene tener constancia a fin de no errar nuestro camino. Ese énfasis que hace de continuo Sampedro por desarrollar nuestra capacidad crítica y por atender a los valores humanos  personales y sociales, nace de un concepto de la vida bien pertrechado, solidario, basado en los individuos, en su humanidad, mientras que otros valores, aquellos, que aprendidos desde la niñez o transmitidos por el medio quieren hacernos devotos de personajes, religiones, dioses, líderes, dinero, no son otra cosa que la herramienta de la que se vale el sistema para hacernos dóciles borregos, ya sea como dóciles votantes cada cuatro años o como simples aceptadores de una realidad consumada por la presión de los poderes económicos o religiosos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;Más sobre las jetas de determinados personajes. El documental &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;Inside Job. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;Aunque antes de seguir adelante tengo que mencionar otro rostro que malditamente se me cruzó ante la vista en las páginas de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;Acampadasol, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;y que, viniendo al caso, y aunque tenga la sustancia de un fuerte vomitivo hay que ver (no incluyo la imagen aquí porque ensuciaría este traje nuevo que he puesto a mi blog días atrás. &lt;a href="http://www.facebook.com/photo.php?fbid=124921230924535&amp;amp;set=o.222880381071947&amp;amp;type=1&amp;amp;theater"&gt;Ésta es lafoto&lt;/a&gt;). Los rostros. ¿Qué hay tras la mayoría de esas jetas que nos presenta Charles Ferguson en su documental? La verdad es que a mí muchos de ellos me producían lástima, especuladores,  inmensamente ricos, causante de esta crisis, mimados por sus gobiernos: ridículos personajes, que no sabiendo qué hacer con sus vidas coleccionan montones de aviones privados o se compran islas en el Pacífico. Parecida lástima a la que me proporcionan todos aquellos que aferrados a X o a Z, no supieron encontrar otro acomodo en la vida que la extorsión de sus semejantes. ¿De qué le sirve a usted, caballero, tanto dinero, tanto poder, si esa cara delata la estupidez de su desafuero personal? &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;Lo que puede caber en la vida de cada uno, entre la hora del despertar y el momento de irnos a la cama, para mí que, de pensárselo un poco, no es demasiado, un poco de ternura, algún sofoco, un te quiero a lo José Luis Sampedro y ganas de tener algún rato de felicidad, de ahí que me cause cierta lastimosa sonrisa la desaprensiva estupidez de tantos personajes poderosos que se pasean de continuo por la portada de los periódicos. Aquello que oía decir hace muchos años, de que eso es que esta gente no folla bien, quizás siga siendo cierto, y no sólo dicho metafóricamente. Yo imagino que hasta una buena receta de este tipo lo mismo le solucionaba sus problemas a nuestra descarriada Iglesia Católica. Luego todo sería cosa de hacer patria y convencer al personal para que lea despacito despacito el Evangelio, cosa que esta gente no debe de hacer desde los tiempos de San Pablo. Porque con toda seguridad ese Jesús era buena gente, de la misma manera que lo es José Luis Sampedro y todo ese gentío que el 19-J andaba el otro día brincando por las calles de Madrid. Por cierto, emocionante hasta ponerle a uno la piel de gallina. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-1870805317970894228?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/1870805317970894228/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=1870805317970894228' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/1870805317970894228'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/1870805317970894228'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2011/06/proposito-de-jose-luis-sampedro-y-botin.html' title='A propósito de José Luis Sampedro y Botín'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-4223452220532851919</id><published>2011-06-14T15:15:00.000-07:00</published><updated>2011-06-15T11:42:17.076-07:00</updated><title type='text'>¿Es que quieres volver a casa en patera?</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-QCgCh2dRwj4/Tfholnth-qI/AAAAAAAApIQ/0Hl1QPMkqpI/s1600/P1040630.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,serif;"&gt;Gran Canaria-Madrid, 14/06/11&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm; text-align: right;"&gt;&lt;i&gt;Para la Gorda, en recuerdo de nuestros descontextuados argumentos.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,serif;"&gt;-¿Es que quieres volver a casa en patera? -le dice su papá a la nena de al lado que anda algo alborotada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,serif;"&gt;-No -contesta ella.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,serif;"&gt;-Pues entonces pórtate bien.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,serif;"&gt;Oigo estas palabras mientras se hacen los preparativos del despegue. Antes se asustaba a los nenes con la amenaza de la bruja o del lobo feroz; hoy, sin embargo, este papá utiliza una imagen que está en la mente de todos, una pesadilla para todo bienpensante que se precie: ¿Es que quieres vover a casa en patera?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,serif;"&gt;No es que el padre crea que su hija pequeña comprenda la expresión, es la impresión que me hacen estas palabras dirigidas a un ser que apenas lleva tres años viviendo, que me hacen oídas en esta parte del mundo donde las llegadas de las pateras han sido tan frecuentes; la impresión referida a ese otro mundo cuya desesperación concluye embarcándoles en una patera para tratar de sobrevivir.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,serif;"&gt;Hace un mes, dos, en la primera página de El País, aunque en un muy segundo plano, se acusaba a la OTAN de haber dejado perecer a sesenta y tantas personas amontonadas en una patera que navegaba en las cercanías de la isla de Malta. Esa gente que como la peste arriba a nuestras pulidas costas y que vemos en la televisión como indeseables posibles competidores de nuestro bienestar económico.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,serif;"&gt;Triste condición la del ser humano que, refugiado en su burbuja de bienestar deja perecer hombres, niños, mujeres en un mar esos día totalmente controlado por las fuerzas de la OTAN que vigilaban estrechamente sus intereses petrolíferos en manos de Gadafi. Ese cinismo que apela a invocar la necesidad de una democracia en Libia como subterfugio para arrasar un país si fuera necesario a la conveniencia de los intereses económicos de los países integrantes de la OTAN.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,serif;"&gt;-¿Es que quieres volver a casa en patera?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,serif;"&gt;¡Dios santo, qué seguros nos sentimos dentro de nuestra piel de ciudadanos pertenecientes al mundo más desarrollado! Y cómo defendemos ese supuesto derecho con la fiereza de la xenofobia, de la indiferencia, del desprecio. La ley de la selva es probablemente la ley más antigua del universo, sea en este mismo instante en que el Tribunal Constitucional acusa los síntomas de una vieja enfermedad en donde en la república de los ratones los gatos negros y blancos, ahora el PP y el PSOE, son los que controlan directa o indirectamente el sistema judicial, sea en la manera en cómo el poder político depende a su vez tan lastimosamente del poder económico. La ley de la selva siempre, sin paliativos. Hojeemos los libros de historia, la historia de los imperios, la esquilmación por los países ahora desarrollados de aquellos otros continentes ahora llamados subdesarrollados, la manera en cómo se enquista desde los medios en el cerebro de la ignorancia la inquina contra todos aquellos, que viniendo del “otro mundo” pueden poner en peligro un puesto de trabajo. La misma ley a distintas escalas para todos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm; page-break-before: always;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,serif;"&gt;Y menos mal que también hay gente diferente que se comporta y ve el mundo de diferente manera, gente solidaria en la que, frente a la bazofia de los que tanto saben y acumulan, todavía podremos poner nuestra confianza en un mundo mejor. Hace no mucho dejé sin terminar un libro que se titulaba precisamente &lt;i&gt;En busca de un mundo mejor &lt;/i&gt;(Popper), probablemente un título puesto por la editorial a una colección de conferencias del autor, en donde hasta donde yo leí, era difícil encontrar su vinculación con el título. El mundo quizás sea mucho más complejo de lo que análisis de la calle pueden augurar, pero con frecuencia la incomodidad que se siente por el hecho de no poder articular un número suficiente de variables  que den soluciones a problemas sociales, políticos o económicos,  no quiere decir que tengamos que dar continuamente la razón a esa ley de la selva que controla el mundo. Ayer en la prensa leía un artículo titulado &lt;i&gt;La ignorancia de los indignados. &lt;/i&gt;El autor hacía defensa de éstos frente a algunas tertulias matinales de la radio en donde “entendidos y profesionales de la cosa”, tomaban a broma el movimiento 15-M. No tengo datos suficientes, pero me inclino a dejar las razones a un lado, también los sesudos libros como el de Popper o los argumentos de los “entendidos” para gritar el derecho de la indignación, la indignación por los desmanes evidentes de quienes ostentan el poder político o económico, la indignación por el hecho de que las fuerzas de la OTAN dejen morir impúnemente a ciudadanos “del otro mundo” en una patera a la deriva en el Mediterráneo. La indignación no nace en el neocortex, no es algo que necesite de excesivos argumentos, la indignación nace de la evidencia de la manipulación, de la evidencia de la injusticia, de la violencia más abstrusa contra la lógica de una moral que no admite sutilezas ni interpretaciones embaucadoras.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,serif;"&gt;Escribo junto a la ventanilla por donde atraviesa un océano azul  fundido más allá del horizonte en una franja de ceniza clara. Vuelvo a casa. Recupero mi contacto con otra cotidianidad tras semana y media de aislamiento entre los barrancos de La Palma. Y junto a ese punto de emoción que me embargaba esta mañana en el pequeño avión que me llevaba desde Sta. Cruz de la Palma a Gran Canaria, veo aparecer estas otras emociones, que surgen de la voz de un pasajero que tratando de que su hija se porte adecuadamente la amenaza con esa frase: ¿Es que quieres volver a casa en patera?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-QCgCh2dRwj4/Tfholnth-qI/AAAAAAAApIQ/0Hl1QPMkqpI/s1600/P1040630.JPG" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" src="http://3.bp.blogspot.com/-QCgCh2dRwj4/Tfholnth-qI/AAAAAAAApIQ/0Hl1QPMkqpI/s640/P1040630.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-dStjUh7fsdk/Tfho2zv41ZI/AAAAAAAApIU/N3yMfSG4MBw/s1600/P1040656.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="476" src="http://1.bp.blogspot.com/-dStjUh7fsdk/Tfho2zv41ZI/AAAAAAAApIU/N3yMfSG4MBw/s640/P1040656.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-HSGQyk9owKI/Tfho6Q01xCI/AAAAAAAApIY/PMK4vl7QrGw/s1600/P1040639.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" src="http://3.bp.blogspot.com/-HSGQyk9owKI/Tfho6Q01xCI/AAAAAAAApIY/PMK4vl7QrGw/s640/P1040639.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-05jn-ZKF8JM/TfhpC8qgoSI/AAAAAAAApIc/gQILsvtYfz8/s1600/P1040648.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" src="http://4.bp.blogspot.com/-05jn-ZKF8JM/TfhpC8qgoSI/AAAAAAAApIc/gQILsvtYfz8/s640/P1040648.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-4223452220532851919?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/4223452220532851919/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=4223452220532851919' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/4223452220532851919'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/4223452220532851919'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2011/06/es-que-quieres-volver-casa-en-patera.html' title='¿Es que quieres volver a casa en patera?'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-QCgCh2dRwj4/Tfholnth-qI/AAAAAAAApIQ/0Hl1QPMkqpI/s72-c/P1040630.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-5530398429280582478</id><published>2011-06-13T08:47:00.000-07:00</published><updated>2011-06-13T08:53:15.662-07:00</updated><title type='text'>El encanto del último día</title><content type='html'>&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;Santa Cruz de la Palma, 13/06/11&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;Hoy es el último día de un largo caminar por la isla de La Palma. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;No siempre, pero sí me sucede con alguna frecuencia cuando termino un largo peregrinaje, viaje o largo recorrido a pie, que en sus postrimerías, un hotel, un camping en donde me repongo, un lugar apartado pero ya en el final de la aventura, ese último día en que no queda otra cosa que esperar un avión, un tren, un barco, caiga en un estado de ensimismamiento que me lleve a rehacer la memoria de un recorrido, un largo viaje. En Delhi me tocó una vez esperar durante dos días ese avión que no llegaba, pues bien, durante todo ese tiempo no pude hacer otra cosa que huir del presente, una veces rehaciendo día a día mi primer contacto con aquel país, en otras deseando ver a los míos tras mi larga ausencia. Fue una espera realmente tensa y llena del deseo del regreso y de las vivas imágenes que dejan las calles de la India en el viajero asombrado. En Calgary, después de viajar durante dos largos meses por Canadá y Alaska, caímos en un camping en el que apenas pude conciliar el sueño en toda la noche abstraído en la memoria de los miles de kilómetros que habíamos recorrido, en los parques nacionales, en el McKinley, en el largo trayecto por el río Makenzie, en el corto vuelo al océano Glaciar Ártico sobre el universo de la desembocadura del gran río. Una película interminable que transcurría en el silencio de un abetal mientras esperábamos el vuelo que nos devolviera a casa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;Hoy sucedió algo parecido, aunque a menor escala. Apenas habían transcurrido diez días desde que partiera de esta misma ciudad en dirección sur, pero había tomado mi habitación en un agradable lugar de la calle Real, Pensión la Cubana, un viejo edificio lleno de encanto, y sin nada que hacer me tumbé en la cama. De la calle llegaban las voces de los clientes de la cafetería, de los niños.  Nada que hacer, esperar tan solo. Un dulce momento para el recuerdo, para reemprender la memoria del camino, la ruta de los Volcanes, la salvaje magnificencia de Taburiente, el desmesurado barranco de las Angustias, todo aquel vergel de los barrancos del oeste, del norte de la isla; las cruces de los caminos, las casas, llenas sus fachadas y sus accesos de flores, y luego el mar, siempre el mar como decorado de fondo de este camino quebrado y lleno de sorpresas. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;Y junto a la memoria la presencia del cuerpo, tendido sobre la cama, relajado, lleno también él del placer de las distancias acumuladas, de la tersura de los músculos, de esa fuerza que todavía es capaz de experimentar y que llegado a puerto se convierte en agradable autopresencia. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;Hoy he mirado el periódico, ayer también vi algunas noticias en la televisión mientras comía. ¿Cómo no me voy a sentir solidarizado con lo que pasa en el mundo, y esencialmente con ese mundo que trata de llevar un poco de justicia allá donde la depravación o la corrupción se ha hecho con el poder político o económico? Me siento solidario, pero hoy es como si todavía no hubiera terminado de salir de ese otro mundo en donde sus componentes, el agua, el sol, la salvaje naturaleza, las hormigas, los pájaros, las gaviotas, forman un todo en sí mismo capaz de mantenerse al  margen de lo que sucede en esa otra parte del mundo civilizado, en donde una de sus partes, el homo sapiens, absorto en cuitas y en sus deseos a veces desmesurados, vive una vida un tanto loca. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;Cuando uno encuentra sumo placer en una vida elemental, ésta sin más de caminar durante muchos días durmiendo allá donde pilla la noche y viviendo en la exclusiva compañía de lo que crece en el monte o en los barrancos, las cosas del mundo exterior terminan por parecer un tanto excéntricas. Las jornadas de trabajo y su desmesura, los exiguos periodos vacacionales, nuestro empeño en tener muchas más cosas de las que necesitamos... Acaso todo esto sea un ramplón lugar común, pero aún así nadie se puede substraer a su verdad. Hemos organizado un tipo de sociedad y de vida en la que parece no ser posible otra cosa que lo que hay; una sociedad que no se plantea, por ejemplo, una drástica reducción de las horas de trabajo, con la consiguiente disponibilidad de tiempo para uno mismo, que no tiene en cuenta la extrema pequeñez del tiempo de una vida que debería ser para vivirla con la mayor plenitud posible, plenitud que acaso no consista en disfrutar de grandes casas o coches, o... o... Tiempo para vivir, para vivir con la sencillez de la autoconciencia, sin necesidad de que se nos vaya la mayor parte de nuestras energías en el parloteo inútil con aquello que es ajeno a nuestra interioridad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;Es curiosísimo que cuando se hace prospectiva sólo se nos ocurra que hay que retrasar la jubilación, que ninguna mente brillante apueste por reducir la jornada de trabajo y repartir así el empleo; que nadie se atreva a apostar por una forma de vida de mayor calidad, más centrada en el individuo, en sus intereses personales. Es obvio que quienes organizan el mundo n0 tienen interés en estas cosas, están pendientes de eso que llaman ridículamente progreso y que no es otra cosa que la continua acumulación. ¿Acumulación para qué y para quién? &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif;"&gt;Yo hace ya años que no trabajo, por eso, quizás, tenga más perspectiva sobre estas cosas; a cada momento me encuentro con el asombro de esa maravilla que es tener todo el tiempo del mundo para mí mismo, y cada vez que ello sucede no me cabe pensar otra cosa que afirmar que el mundo está loco por no intentar organizar la sociedad de otra manera. Esta posibilidad de poder acumular en vez de bienes o dinero, ir sumando retazos de vida, recuerdos vivos, proyectos personales, algo que nos haga mirar hacia atrás con cariño, con cierto orgullo, con agradecimiento. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-bdbCw1If_sk/TfYxjFJfPfI/AAAAAAAApGk/UczAScsXpLQ/s1600/P1040568.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" src="http://4.bp.blogspot.com/-bdbCw1If_sk/TfYxjFJfPfI/AAAAAAAApGk/UczAScsXpLQ/s640/P1040568.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-95yZd1JlEb8/TfYxkwTHHPI/AAAAAAAApGo/rbDUx_w1ai0/s1600/P1040585.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" src="http://3.bp.blogspot.com/-95yZd1JlEb8/TfYxkwTHHPI/AAAAAAAApGo/rbDUx_w1ai0/s640/P1040585.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-E2EZCdjMDA4/TfYxmMB7oWI/AAAAAAAApGs/ythu2j1WX0k/s1600/P1040602.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" src="http://2.bp.blogspot.com/-E2EZCdjMDA4/TfYxmMB7oWI/AAAAAAAApGs/ythu2j1WX0k/s640/P1040602.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-QttaKlv98ss/TfYxnR1GByI/AAAAAAAApGw/1llp8vl4rb0/s1600/P1040610.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" src="http://2.bp.blogspot.com/-QttaKlv98ss/TfYxnR1GByI/AAAAAAAApGw/1llp8vl4rb0/s640/P1040610.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-PVMg3YijD5U/TfYxouegytI/AAAAAAAApG0/j6HR4F-luZg/s1600/P1040616.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="390" src="http://3.bp.blogspot.com/-PVMg3YijD5U/TfYxouegytI/AAAAAAAApG0/j6HR4F-luZg/s640/P1040616.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-oR52HPwAKm8/TfYxp4Q7ayI/AAAAAAAApG4/3_fUNjBxtVQ/s1600/P1040623.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" src="http://4.bp.blogspot.com/-oR52HPwAKm8/TfYxp4Q7ayI/AAAAAAAApG4/3_fUNjBxtVQ/s640/P1040623.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-5530398429280582478?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/5530398429280582478/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=5530398429280582478' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/5530398429280582478'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/5530398429280582478'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2011/06/el-encanto-del-ultimo-dia.html' title='El encanto del último día'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-bdbCw1If_sk/TfYxjFJfPfI/AAAAAAAApGk/UczAScsXpLQ/s72-c/P1040568.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-1933612052554323165</id><published>2011-05-29T14:22:00.000-07:00</published><updated>2011-05-29T15:04:17.753-07:00</updated><title type='text'>Mi culebra y el autor de ¡Indignaos!</title><content type='html'>&lt;div style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-4o9KqoGzp40/TeK13WD2lAI/AAAAAAAAo_M/pMCBUwyGjeA/s1600/culebras+parcela+el+chorrillo+10-06-2010+15-14-40.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;Hoy, dos hechos corriente de la vida diaria me hace reflexionar sobre lo mucho que un espíritu algo quejoso con las contrariedades de la vida debe aprender. Y no es que las contrariedades sean pocas en un mundo en donde los aprovechados, los cretinos, los mentirosos, los corruptos, los vendedores de viento, que decía hoy en una entrevista Charles Ferguson, el director del Oscar por  &lt;i&gt;Inside job, &lt;/i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;el reciente documental sobre la crisis, hacen que uno se sienta en las  cercanías del vómito: todos esos que desconociendo que se tienen que morir, importándoles un pimiento los sufrimientos que sus actos van a generar: banqueros, magnates de las grandes empresas, políticos con escasa o mala conciencia moral, han transformado últimamente el mundo en un espacio en donde la inquietud se ha convertido en inquilina habitual de millones de hogares; no es que las contrariedades sean pocas si, además, de todo lo anterior, contamos con aquellas otras meramente personales relacionadas con las pequeñas frustraciones de las que nadie puede escabullirse. Enfrentar todo este arsenal, porque de arsenal en trance de explosión a veces se trata, requiere una disposición y un estado de ánimo que no siempre tenemos a nuestra disposición.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-z-mj9vw3pr0/TeK3p9LdvpI/AAAAAAAAo_Q/2bklQfGN-uQ/s1600/IMG_6777.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="504" src="http://1.bp.blogspot.com/-z-mj9vw3pr0/TeK3p9LdvpI/AAAAAAAAo_Q/2bklQfGN-uQ/s640/IMG_6777.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span id="goog_1011736270"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span id="goog_1011736271"&gt;&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;El primero de estos hechos sucedió esta mañana poco después del desayuno. Iba a buscar una herramienta y pasé cerca de la depuradora de la piscina que en ese momento estaba en funcionamiento. En el filtro me llamó la atención algo alargado, como una cuerda, dando vueltas arriba y abajo entre las hojas secas. Paré la depuradora, quité la tapa del filtro y me encontré que lo que allí había era una culebra de palmo y medio, naturalmente muerta después de haber atravesado milagrosamente el skimer y su filtro, recorrido por la atracción de la bomba cincuenta o sesenta metros de tubería de pulgada y media y haber estado dando vueltas sumergida en el agua del filtro durante un tiempo indeterminado. La cogí de la cola, la extendí sobre el  suelo de hormigón y la miré; me daba lástima, era una de esas que algún año atrás venía a comer al porche en donde la alimentamos durante una larga temporada; sabíamos que la culebra se escondía entre las cañas índicas, entonces antes de ponernos a comer nosotros, poníamos patatas, carne o lo que hubiera ese día en el extremo de un cucharón y ella salía diligente a zamparse su ración. Podría decirse que comía con nosotros.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-4o9KqoGzp40/TeK13WD2lAI/AAAAAAAAo_M/pMCBUwyGjeA/s1600/culebras+parcela+el+chorrillo+10-06-2010+15-14-40.JPG" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="368" src="http://2.bp.blogspot.com/-4o9KqoGzp40/TeK13WD2lAI/AAAAAAAAo_M/pMCBUwyGjeA/s640/culebras+parcela+el+chorrillo+10-06-2010+15-14-40.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;No, la cosa no llegaba a que lo hiciera en nuestra propia mesa, que hubiera sido una cosa simpática. Era de la misma especie que el año pasado sorprendí y fotografié en el entrañable acto ritual del apareamiento. Estaba recorriendo con el dedo su dorso, cuando me pareció que había movido la cabeza. Sí, la movía, poco pero se movía. Cuando un rato después volví a darme una vuelta por la depuradora, la culebra hacía estiramientos, se desperezaba, volvía lentamente a la vida. Después de dejarse fotografiar me dijo adiós, bajó unos escalones y se metió entre la vegetación deslizándose con la elegancia propia de todos los seres de su especie. Nada más que un susto, ya estaba de nuevo en el círculo de sus preocupaciones diarias. Nuestra capacidad para enfrentarnos a las dificultades y superarlas. Sin aspavientos, con la mayor naturalidad del mundo. Y salir después a vivir, que es de lo que se trata.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-b5SSLu6IyuM/TeK4oJ-RkXI/AAAAAAAAo_Y/Ys1AMD0I4Gk/s1600/indignaos+93+a%25C3%25B1os+ST%25C3%2589PHANE+HESSEL+.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://2.bp.blogspot.com/-b5SSLu6IyuM/TeK4oJ-RkXI/AAAAAAAAo_Y/Ys1AMD0I4Gk/s400/indignaos+93+a%25C3%25B1os+ST%25C3%2589PHANE+HESSEL+.jpg" width="306" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;El segundo hecho es una entrevista que leí en el periódico. Se trataba de Stéphane Hessel, el autor de ese libro que ha producido el milagro de la acampada de Sol y de tantas otras plazas de España: &lt;i&gt;¡Indignaos!&lt;/i&gt; Noventa y tres años. Era un balsámico leer las palabras de este hombre (hoy su rostro me recordaba aquella otra imagen de Berlanga, &lt;span style="font-family: Georgia,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=e4eMDXzGa3Y"&gt;un vídeo en el que pocos días antes de su muerte promocionaba las pastillas contra el dolor ajeno de Médicos sin fronteras&lt;/a&gt;;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;esa irredenta pasión por llevar un poco de alivio a aquellos que lo necesitan, aunque uno esté ya mismo al borde del abismo, de la nada). Hacer posible una indignación de la magnitud actual, hacer posible que nuestro escepticismo se tambalee y podamos volver a mirar la vida a través de ese hilo de esperanza que nos dice que no, que no estamos destinados a convertirnos en momias, en rebaño; la simple posibilidad de saber que podremos recobrar nuestra capacidad de pensar y expresarnos, pese a que la mayoría siga erre que erre los dictados de esos dos endogámicos salvadores de la patria de la cartelera electoral. Todo un milagro. &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;Un milagro como la resurrección de mi culebra, y una gran esperanza que para mí no es tanto hoy el movimiento de nuestras plazas como conocer que la vida puede dar mucho más de sí de lo que el desánimo o los años nos inducen a acatar.  Aparte del escenario económico y político, eso, cuando uno se hace achacoso, cuando el desánimo cunde, cuando miramos los años como una trampa en donde los desarreglos, la artrosis, o la alarmante pérdida de memoria pueden llegar a hacer tambalear la confianza en nosotros mismos... entonces, leer a Hessel, mirar su rostro, admirar su inteligencia, y adivinar en su mirada la portentosa fuerza vital, su sosegado compromiso con una realidad necesitada a toda costa de ser transformada, parece como un hecho que hace ineludible nuestro compromiso, nuestro deber. Esa necesidad de mantenernos en forma, de poner al día nuestras ilusiones, nuestras capacidades, ese la vida es militar, que citaba Montagne de algún clásico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="background: none repeat scroll 0% 0% transparent; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;Vamos, que contemplar la paciente resurrección de la culebra, su esfuerzo por continuar viviendo y leer después las palabras de Stéphane Hessel me dejaron el ánimo reconfortante y fresco como una lechuga.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: black; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-1933612052554323165?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/1933612052554323165/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=1933612052554323165' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/1933612052554323165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/1933612052554323165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2011/05/mi-culebra-y-el-autor-de-indignaos.html' title='Mi culebra y el autor de ¡Indignaos!'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-z-mj9vw3pr0/TeK3p9LdvpI/AAAAAAAAo_Q/2bklQfGN-uQ/s72-c/IMG_6777.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-7394884061540525258</id><published>2011-05-09T14:32:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T13:12:35.491-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La vida'/><title type='text'>Escuchar a los enanitos</title><content type='html'>&lt;div style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; font-weight: normal; orphans: 2; text-decoration: none; widows: 2;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; font-weight: normal; orphans: 2; text-decoration: none; widows: 2;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;El Chorrillo, 09/05/11&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; font-weight: normal; orphans: 2; text-decoration: none; widows: 2;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; font-weight: normal; orphans: 2; text-decoration: none; widows: 2;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; color: black; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-BSPzLMnOqa8/TchdJIkWa9I/AAAAAAAAo7A/ZCxVuY2utZY/s1600/Captura+de+pantalla+completa+09052011+232851.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="116" src="http://2.bp.blogspot.com/-BSPzLMnOqa8/TchdJIkWa9I/AAAAAAAAo7A/ZCxVuY2utZY/s320/Captura+de+pantalla+completa+09052011+232851.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; font-weight: normal; orphans: 2; text-decoration: none; widows: 2;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; font-weight: normal; orphans: 2; text-decoration: none; widows: 2;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;¿Quien sabe realmente por qué escalamos montaña, hacemos largos caminos, escribimos, nos enamoramos, nos empeñamos con todas nuestras fuerzas en un proyecto? Así, a priori, solemos encontrarle explicación a todo, o más bien improvisamos explicaciones que por mor de su reiteración en el tiempo, por costumbre, adquieren una verosimitud que puede estar muy lejos de la verdad. ¿Por qué tantas cosas? Es bastante obvio que muchos porqués tienen su explicación en necesidades básicas que alguna codificación genética almacenó en nuestro cuerpo a fin de que podamos conservar la vida  y ésta a su vez pueda reproducirse; pero fuera de ahí y en un sistema mucho más desarrollado, ya no es tan fácil determinar en ocasiones los porqués. &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; font-weight: normal; orphans: 2; text-decoration: none; widows: 2;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; font-weight: normal; orphans: 2; text-decoration: none; widows: 2;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Hoy estaba solo en casa y después de un largo día de lectura bajo los árboles, me fui a dar un largo paseo por los cerros que se extienden frente a mi casa; las espigas se balanceaban descollando suavemente sobre el tapiz verde que se extendía en las laderas de las lomas. Cuando el sol estaba a punto de desaparecer tras la sierra de Gredos, en el cielo quedaron suspensas las nubes vistiendo el suave y palido tul con que el día decía su adiós desde las brasas del poniente. Sobresalían luminosas sobre un trigal al que ya parcialmente la noche había envuelto entre sus brazos. Fue contemplando ese breve fulgor del final de la jornada que pensé en estas cosas. Cuando estoy solo en casa me vuelvo más filosófico, siempre hay un momento en que entre mis lecturas o mis paseos asoma la nariz alguna cuestión que se rebela contra el corsé en que solemos encerrar demasiado ligeramente nuestras respuestas; ese tipo de respuestas que inventamos a posteriori cuando un proyecto, un deseo se nos impone con una fuerza un tanto particular y tratamos de buscar explicación para nosotros o para otros. &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; font-weight: normal; orphans: 2; text-decoration: none; widows: 2;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; font-weight: normal; orphans: 2; text-decoration: none; widows: 2;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Un ejemplo de esto me surge precisamente con la escritura de estas líneas. No hace menos de media hora especulaba con la posibilidad de dejar el ordenador en casa en mi próximo viaje a Ibiza, el próximo jueves, otra larga caminata alrededor de la isla; también pensé en dejar la cámara fotográfica: ver qué tal me iba así y de paso olvidarme de esa necesidad que a veces me persigue de dejar por escrito lo que me viene al caletre. Volví del paseo y me refugié en la oscuridad de la parcela, estos días visitada por un aburrido pájaro que se pasa la noche emitiendo un piiiii insistente y reiterativo, y seguí con mis divagaciones: pensé que por demás, de llevarlas a efecto, me quitaba no menos de dos kilos de encima. Total, que me levanto, me doy un paseo y cuando paso junto a la cabaña, ni corto ni perezoso agarro el portátil, enciendo la farola y me voy con una silla bajo su halo de luz a darle a las teclas. ¿Se ha visto cosa más informal que ésta? Uno debería ser un poco más serio con lo que piensa y si estás cavilando dejar de escribir, pues lo dejas; digo yo, ¿no? Si ya me estaba disponiendo a marcharme con lo mínimo indispensable, abandonando las ganas de escribir a su suerte, en el limbo de mi casa, ¿a qué viene este repentino agarrarse al portátil y ponerse a darle a las teclas?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; font-weight: normal; orphans: 2; text-decoration: none; widows: 2;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; font-weight: normal; orphans: 2; text-decoration: none; widows: 2;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Obviamente aquí, en ese castillo que es mi yo, no mando yo. Hace un tiempo largo me dio por hablar de los enanitos que tenemos dentro, que, callados y silenciosos, como buenos habitantes de las entrañas de un bosque, obran por nosotros haciéndonos creer, como si de pequeñas criaturas se tratara, que los que decidimos sobre nuestros propios actos somos nosotros, cuando en realidad los que deciden, en un importante número de situaciones, son ellos. Sí, nuestra particular y personal cuadrilla de enanitos, a los que un personaje de Joseph Conrad no dudaría en llamar con palabras más sesudas, nuestro ser interior. Enanitos desconocidos, recónditos, enamoradizos, terriblemente rencorosos a veces, enanitos aficionados al mar o a las montañas, enanitos que de golpe y porrazo y sin venir a cuento se arrancan con unos hermosos versos, enanitos inspirados que nos regalan el cuerpo de una moza en un paraje solitario del monte, enanitos que continuamente contradicen nuestras determinaciones y se aferran apasionadamente a un amor perdido, enanitos que inesperadamente hacen que se nos humedezcan los ojos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; font-weight: normal; orphans: 2; text-decoration: none; widows: 2;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; font-weight: normal; orphans: 2; text-decoration: none; widows: 2;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Me digo que, bueno, que aunque uno no sea ese uno mandón, responsable y racionalizador que aparentamos ser en nuestra vida social, porque al final quien se lleva el gato al agua son los dichosos enanitos, no está del todo mal. Más, tengo la impresión de que ellos, si sabemos escucharles, conocen mucho mejor nuestras necesidades esenciales que nosotros mismos. Claro, sí, hay que repetirlo, haciendo el esfuerzo de escucharles, cosa que acaso no sea moco de pavo. &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; font-weight: normal; orphans: 2; text-decoration: none; widows: 2;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; color: black; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; font-weight: normal; orphans: 2; text-decoration: none; widows: 2;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Quizás así las preguntas que me hacía al principio sean inútiles, no tengan respuesta, y así sólo seamos el objeto de sus caprichos. Benditos caprichos, por otra parte, cuando hacerles caso contra viento y marea nos proporciona alegría, placer, un gustillo un tanto especial.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; font-weight: normal; orphans: 2; text-decoration: none; widows: 2;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="color: black; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; font-weight: normal; orphans: 2; text-decoration: none; widows: 2;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Es obvio que a un enanito se debe la responsabilidad de estas líneas. Gracias, quien quiera que seas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-7394884061540525258?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/7394884061540525258/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=7394884061540525258' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/7394884061540525258'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/7394884061540525258'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2011/05/escuchar-los-enanitos.html' title='Escuchar a los enanitos'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-BSPzLMnOqa8/TchdJIkWa9I/AAAAAAAAo7A/ZCxVuY2utZY/s72-c/Captura+de+pantalla+completa+09052011+232851.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-8270106955404009804</id><published>2011-04-29T01:37:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T13:05:16.516-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amor'/><title type='text'>Quiéreme</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;Quiéreme, le decimos continuamente al mundo, acéptame, hazme un hueco en tu corazón; y en nuestro fuero más interno deseamos recibir como un eco la respuesta esperada: te quiero,&lt;span style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;te quiero&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;te quiero&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;te quiero.&lt;/span&gt;.. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt; Franca realidad que humaniza con griterío de arroyo cercano nuestra indeclinable individualismo, la soberbia de ser y estar en cualquiera de los pódiums (plural podia, Wikipedia dixit) que nuestra sociedad pone a disposición de las afanosas necesidades de sus ciudadanos.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-kisVyW-eeb4/TbqAQ_NL5oI/AAAAAAAAo3g/OU_FNFLMnHE/s1600/Castilla-Le%25C3%25B3n+053+bbb-5.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;b&gt;&lt;img border="0" height="480" src="http://4.bp.blogspot.com/-kisVyW-eeb4/TbqAQ_NL5oI/AAAAAAAAo3g/OU_FNFLMnHE/s640/Castilla-Le%25C3%25B3n+053+bbb-5.JPG" width="640" /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;Esa necesidad que busca sutilmente entre los recovecos de la vida diaria para hacer posible la &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;presencia del reconocimiento de los otros; aunque sea lejano, anónimo. Nos comportamos, acaso con más razón cuando nuestra sociabilidad adolece de fluidez, como si la apreciación del prójimo fuera pieza fundamental en nuestro rompecabezas de necesidades y afectos. Y debe de tener mucha fuerza en el individuo, porque es sorprendente como apenas nos descuidamos nos encontramos fraguando interiormente alguna sofisticada y encubierta manera de hacernos presentes en el ánimo de unos u otros. ¿Los caminos que utiliza nuestro yo para buscar ese hueco en el entorno humano que nos rodea? Miro la portada de El País, pongamos por caso, y me encuentro todos los días la imagen de Iñaqui Gabilondo encabezando el arma justiciera de los que intentan poner orden en el mundo mediante la palabra, palabras de jubilado, de hombre que no puede prescindir de decir la palabra que cada mañana durante décadas surcaba el aire para llegar a millares de radioyentes; si intentar comprender la realidad es uno de los impulsos más notorios del hombre, al igual que su voluntad de querer transformarla, no parece que, sin embargo, ambas cosas caminen solas. Es tan notorio esa necesidad, esa ansia interna de reconocimiento, que es casi imposible imaginar que aquellos otros impulsos estén ayunos de ésta. Hombres notorios como Goethe, que aparentemente ya tenía ganado todo el mayor reconocimiento que era posible en su época, violenta la autoría de unos poemas excelentes en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;Poemas del diván de Oriente y Occidente&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;, acaso los mejores de su producción, relata Claudio Magris, haciendo pasar por propios los versos de su amante &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;Marianne von Willemer&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;. El caso Rodin es similar en relación a su amante Camille Claudel, el miedo a que ella le hiciera sombra hace de él un maestro despótico dispuesto a sumergir en la sombra a cualquier precio a una artista cuya calidad artística no estaba a la zaga del afamado Rodin. Podrían llenarse libros enteros con ejemplos similares. Es admirable la cantidad de energía que han consumido y que consumen los famosos por gozar de la admiración de su público, que consumimos acaso los hombres y mujeres de la calle por gozar de la calurosa acogida de seres cercanos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;Por demás, la locura de perseguir la notoriedad, la primera página en los periódicos es materia más que cotidiana. Le pasa a Garzón, lo que no merma en absoluto sus méritos, ya que también es verdad que la importancia de los hechos, reales y determinantes, se quiera o no, han de ir acompañando en los medios de comunicación a los sujetos que los lideran y con ello sirviendo tanto al bien general como a la más escondida y sutil necesidad propia; y me imagino que le sucede a Gabilondo. No hablo, claro, y al menos siempre, de una búsqueda intencionada; me interesa más bien eso que trabaja en nosotros desde el fondo de la sala de máquinas sin que nosotros nos apercibamos en una primera instancia de  ello: lo que nos mueve de aquí para allá. Miro el rostro de este hombre con el aspecto de quien asumió desde muchos años atrás la defensa de una verdad acorde con el bien general, adusto, serio, convencido, un ejemplo que acaso no debiera presentar dudas sobre la intención de su trabajo, y, a la luz de las ideas anteriores, me entra una enorme curiosidad por saber qué en su actuación pertenece a Dios y qué al César. No podemos negar a las personas su voluntad de mejorar el mundo, pero sospecho que conocer mejor los hilos que mueven la complejidad de nuestras disposiciones nos ayudaría mucho a comprender ese mundo en el que nos movemos, esa otra imperiosa necesidad que se mueve dentro de nosotros. Conceder a los políticos una  credibilidad medianamente aceptable en las intenciones que mueven su actuación pública, es ya una una ingenuidad particularmente pueril, no es sólo ya que amen el poder con fuerza inusitada, el poder y el dinero, su amigo del alma, sino que es muy probable que una parte notoria de su intencionalidad esté en ese eje esencial que busca de nosotros no sólo gozar del respaldo del grupo, sino también liderarlo.  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-size: large;"&gt;Cuando el señor Zapatero dice que su objetivo esencial es España y después el PSOE, en ese orden, asegura, probablemente da por sentado que a este doble cometido le precede otro más imperativo, su propia persona. Hace unos meses; una entrevista de Juan José Millás a Felipe González. Llamaba la atención como éste se desvivía por ofrecer una imagen de honestidad, de desapego al dinero, de buen hacer. Para conseguir el aprecio de los además, la notoriedad en determinados círculos, no sólo es necesario estar, queremos aparecer con una imagen, con un perfil que satisfaga nuestro fuero interno. Y así Felipe González presumía entonces de no tener casa, de no tener apenas dinero, de tener que usar el taller de un amigo para alguno de sus hobbies; era la imagen querida del socialista dedicado por entero a los otros, a mejorar la sociedad; desinteresado, austero, con un sueldo que apenas le daba para sufragar sus gastos más comunes. Dos meses más tarde aparece en la prensa que el señor González era desde unos meses anteriores a la entrevista consejero de Gas Madrid, junto a su ex-ministro Narcis Serra, y que su  sueldo ascendía a la millonaria cantidad de doscientas y pico mil euros anuales, aproximadamente el doble de lo que cobra el actual presidente de gobierno. El esfuerzo que hace este hombre para satisfacer esa necesidad de acogida y afecto por parte de sus admiradores es notorio, a juzgar por la diferencia que hay entre la imagen que él desea dar de sí y aquella otra que produce la realidad monda y lironda de la gente apegada al dinero y a los oropeles. Por demás, con un sueldo así ¿quién tendría la cara dura de querer seguir apareciendo como un líder del socialismo nacional? Necesito que me ames y para ello me doy a ti, adorno mi persona, la doto de honestidad impecable, la maquillo. Quiéreme, por favor.  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Queredme, les decimos continuamente a los otros; necesito tu reconocimiento, tu aceptación; necesito comer, pero tanto como ello necesito que me tengas en cuenta en un rinconcito de tu corazón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-8270106955404009804?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/8270106955404009804/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=8270106955404009804' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/8270106955404009804'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/8270106955404009804'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2011/04/quiereme-quiereme-le-decimos.html' title='Quiéreme'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-kisVyW-eeb4/TbqAQ_NL5oI/AAAAAAAAo3g/OU_FNFLMnHE/s72-c/Castilla-Le%25C3%25B3n+053+bbb-5.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-8126262811452618438</id><published>2011-04-27T08:33:00.000-07:00</published><updated>2011-05-09T15:04:54.207-07:00</updated><title type='text'>Gedrez, un viaje al pasado</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;27/04/11&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-iyP9bU_IFeA/TbgxzA7U6FI/AAAAAAAAor0/ZpiAKh6Xvg0/s1600/Gedrez+2011+07.JPG" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="382" src="http://3.bp.blogspot.com/-iyP9bU_IFeA/TbgxzA7U6FI/AAAAAAAAor0/ZpiAKh6Xvg0/s400/Gedrez+2011+07.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;Era Carlos de Casa Marrón, el hombre tímido y silencioso que yo tantas veces recordaba en el sillón improvisado en el suelo de nuestra casa-escuela, reconcentrado en sí mismo, su mirada distante bajo la visera de su &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large; text-decoration: none;"&gt;gorro de paño, oyendo la música, escuchando nuestras conversaciones, callado, la clase de estar que yo mismo me veo asumir cuando el mundo y yo mismo somos instancias que compartimos el mismo espacio pero instancias distantes, una realidad que llega a nosotros como el lejano rumor de un arroyo. Las ventajas del ser tímido probablemente son incomprensibles para el resto de la humanidad, pero constituyen sin embargo un excelente bastión con que conseguir una síntesis entre el yo y el entorno. Bajábamos de hacer la visita a la escuela, nuestro primer encuentro con Gedrez, cuando nos tropezamos con un hombre robusto que caminaba ayudándose con un bastón. Treinta y un años no eran años suficientes para haber borrado su tranquila expresión de buena persona. ¿Eres Carlos, verdad?, le dije. Y tú eres, Alberto, contestó, y agregó con un tono que a mí me pareció de una dulzura entrañable: me acuerdo mucho de vosotros. Sentí una intensa emoción por dentro. Y me pregunto: ¿cómo es posible que después de tres décadas llegue desde el fondo de nuestro espíritu ese aire de cotidianidad, de cercanía? ¿Cómo guarda nuestra alma en insondables rincones de aterciopelado afecto la memoria de una mirada, un gesto, el contacto silencioso, la cháchara trivial de unos ocasionales amigos con los que apenas convivimos brevemente algo más de un año?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large; text-decoration: none;"&gt;Azucena, la emprendedora y animosa Azucena, me había localizado meses atrás a través de unas fotografías de aquella época que yo había colgado en mis páginas del Picasa. Fue el desencadenante de otros muchos encuentros, el milagro de Internet, a través del Facebook, consiguió en pocos días recomponer un largo cuadro de personas que empezaron a salir de las rendijas de la memoria y a cobrar vida con una inusitada viveza; unos nombres llamaban a otros, unos rostros sugerían a sus concomitantes; una noche de farra en la terraza de la casa-escuela frente al fuego de la chimenea, llamaba a otras caras, a otras situaciones; la imagen de los alumnos de la escuela vestidos de faena para lijar y pintar las paredes de la escuela, que estaba en un calamitoso estado, desencadenaban ratos de excursión más allá de los altos prados de Fuelgueravicha; me vino, como envuelto en un cuento de hadas, el recuerdo de mis largas caminatas por el esplendor dorado de los hayedos del Narcea; bailaron en mi memoria nombres olvidados: Casa Xuacón, Casa de la Carril, Casa Marrón, Casa Funsiquín, la Casona... Me llegó el olor del heno recién cortado, la mortecina luz de una farola que con su sombrero de chapa alumbraba la nada neblinosa de la noche gedrezana antes de dormirme; mis trabajos de picapedrero, bajo la intensa lluvia de octubre, para ganar para el patio de la escuela unos metros que convertir acaso en campo de voleibol o baloncesto; en fin las largas horas del aula, aula fría hasta unos límites insospechados que nos obligaba a trabajar con abrigo, las manos ateridas hasta el punto de tener que cerrar la escuela esperando que los responsables de la administración llegaran a interesarse por el estado primitivo y lastimoso de la escuela; me llegó el encuentro con la gente joven del valle, las largas tertulias, la música, alguna pequeña fiesta que no era raro se demorara hasta la hora del alba. &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-bottom: 0.5cm; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large; text-decoration: none;"&gt;Le había puesto pegas a Azucena cuando me invitó a montar una exposición de mis fotografías de entonces para la inauguración de su local; uno es tímido y no muy aficionado a las aglomeraciones, pero el caso es que después me fui animando, me picó la curiosidad de saber cómo podía ser un encuentro con el pasado, con ese montón de personas que no había vuelto a ver en treinta años y que dormían en mi memoria en un remoto espacio en donde la mina y las vacas constituían un alto porcentaje de una realidad cerrada a cal y canto al exterior. Mientras tanto el Facebook había logrado el milagro de los reencuentros, alguien abrió un perfil denominado &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;a href="http://www.facebook.com/profile.php?id=100001891494385"&gt;Fotos antiguas de Gedrez&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: normal;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;, creo que Maria José y Clara, y allí fue a parar una buena colección de fotografías que pronto fueron un reclamo para resucitar recuerdos de aquella época y nuevos reencuentros a través del ciberespacio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-m0XJawFLjsM/TbgyGWlXAnI/AAAAAAAAosM/qkJHqhoc6cw/s1600/Gedrez+2011+22.JPG" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="312" src="http://1.bp.blogspot.com/-m0XJawFLjsM/TbgyGWlXAnI/AAAAAAAAosM/qkJHqhoc6cw/s640/Gedrez+2011+22.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;La inauguración tuvo lugar el pasado fin de semana. Fue algo difícil de contar para mí; tanta gente que salía de la oscuridad del tiempo, que se acercaba a nosotros, que mis ojos escudriñaban buscando el doble que mi memoria guardaba, hasta que se hacía la luz a través de un gesto, el rictus de la boca, la viveza de unos ojos, y recordaba entonces... La entrañable acogida de Segundo y Maite y nuestras largas charlas posteriores hasta que la madrugada nos llamó al sueño; el alborozo parlanchín de Esther y Carlos, nuestros antiguos vecinos de Casa Coronel; la rotundidad y la sólida disposición amistosa de Sumil, aquel antiguo apache de larga cabellera que arrasaba el valle treinta años atrás y que ahora lucía una atractiva barba cana y un fornido cuerpo de marino; la tímida mirada de Toño, la acogedora sonrisa de Jose, nuestro Josín de cuando era un crío, ese retrato que lleva treinta años colgado en nuestra sala de estar en El Chorrillo; aquel guaperas que era el Agripino del barrio bajo la escuela; la tan afable y cariñosa compañía de Leonor y Pepe, los padres de Azucena; la simpática Noe que estaba aprendiendo el oficio de camarera y que nos prometió que cuando fuéramos la próxima vez seguro que iba a ser capaz de llevar diez platos sobre los brazos, uno al lado del otro; Raúl el cocinero que alimentó nuestra estancia con sabrosos platos; el encuentro con Mari Carmen tan poco cambiada, tal como si nos hubiéramos despedidos hace unos días; y qué decir de Luciano, el guapo tiarrón de habla espesa y amistosa con quien tan bien nos sentimos recordando viejas historias del final de los setenta; todos con hijos grandes que andan con por las universidades de León u Oviedo, pero tan cercanos a su tierra, este increíblemente y hermoso valle por el que discurre el Narcea; el encuentro con Nieves y Luis, al que entonces llamábamos Primavera; la agradable conversación con Pedro Pereira, el encuentro con su música (si lees estas líneas, gracias, Pedro, por esos dos discos que no tuve oportunidad de agradecerte); y tantos otros con los que charlamos y rememoramos viejas historias hasta pasada la medianoche. Un recuerdo también para María José y Laureano con los que nos encontramos al día siguiente después de nuestro paseo por los hayedos de Monasterio, ese admirable entusiasmo por la tierra y por las gentes de su aldea; María José a la que recordaba corriendo camino de Jalón, y a Laureano que aparecía en una de nuestras fotos en sepia con su familia como representación de un daguerrotipo de la época. Y hablando de fotos, gracias a Jaime por el ajuste de las fotografías, que quedaron francamente bien después de andar arrumbadas durante tantos años en algún polvoriento álbum.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-3EUdWCfLFSc/TbgyOkYEWbI/AAAAAAAAosQ/qBFSloVV0zE/s1600/Gedrez+2011+41.JPG" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="272" src="http://3.bp.blogspot.com/-3EUdWCfLFSc/TbgyOkYEWbI/AAAAAAAAosQ/qBFSloVV0zE/s400/Gedrez+2011+41.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt; Hoy, ya a algunos días de nuestra visita al pasado, saboreo con gusto el aroma que todos estos amigos, todos estos rostros me han dejado; especulo, pienso, me digo que debo salir de mi burbuja de jabón, despabilar mi pereza y mi timidez, y visitar otros lugares, otras gentes más allá de mis consabidos caminos, de mis viajes. Sentirse acogido es una buena cosa, una bonita experiencia que en esta ocasión debo agradecer muy de veras a todos cuantos tuvimos la oportunidad de saludar . De momento ya he retomado la lectura de mi libro &lt;a href="http://albertodelamadrid.es/Novelas/Las%20hojas%20se%20volveran%20asperas/Las%20hojas%20PDF.pdf"&gt;&lt;i&gt;Las hojas se volverán ásperas&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;, que recoge parcialmente parcelas del pasado que viví en Gedrez; un modo de estimular el recuerdo, que junto a los encuentros tenidos estos días, siguen ejerciendo sobre mí el efecto balsámico de una caricia.  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Gracias, Azucena; gracias a todos por vuestra acogida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-bfuxVvQtWMc/TbgySX1A16I/AAAAAAAAosk/xtido6E4-sE/s1600/Gedrez+2011+61.JPG" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="366" src="http://1.bp.blogspot.com/-bfuxVvQtWMc/TbgySX1A16I/AAAAAAAAosk/xtido6E4-sE/s640/Gedrez+2011+61.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;La pasión de los bolos&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Gs6R_4efOcA/Tbg1ugRjqwI/AAAAAAAAo14/LC0Niu37Fis/s1600/Gedrez+2011+98.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="180" src="http://3.bp.blogspot.com/-Gs6R_4efOcA/Tbg1ugRjqwI/AAAAAAAAo14/LC0Niu37Fis/s640/Gedrez+2011+98.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Poco antes de llegar a Gedrez, el embalse de Barrios de Luna&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-style: normal; margin-bottom: 0.5cm; text-decoration: none; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-8126262811452618438?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/8126262811452618438/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=8126262811452618438' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/8126262811452618438'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/8126262811452618438'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2011/04/gedrez-un-viaje-al-pasado.html' title='Gedrez, un viaje al pasado'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-iyP9bU_IFeA/TbgxzA7U6FI/AAAAAAAAor0/ZpiAKh6Xvg0/s72-c/Gedrez+2011+07.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-3791270747003457880</id><published>2010-09-16T15:02:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T13:13:02.043-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libros'/><title type='text'>Regresando a casa</title><content type='html'>&lt;div align="LEFT" style="font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: auto; text-indent: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: auto; text-indent: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Shakespeare. Se entiende de otra manera esa desmedida veneración por los grandes hombres de las artes cuando uno llega a comprender que Shakespeare es de alguna manera Yago, Desdemona, Hamlet, Falstaff, que todos los grandes personajes de la historia de la literatura esconden dentro de sí una parte considerable del autor; ese reconocimiento sin fisuras hacia el genio capaz de crear personajes tan heterogéneos, tan plásticamente vivos, extremosos, creíbles, se humaniza cuando apelamos a todos los extremos de nuestra personalidad y llegamos a reconocer en ella los incipientes personajes de todas las tragedias, de todas las historias de amor. Cuando descubrimos que nuestra aparente uniforme personalidad esconde a fin de cuentas todos los extremos del horror, el amor, el odio, la generosidad, la ternura, el deseo de poder. ¿Cómo si no sería posible llegar a conocer tan a fondo a esos personajes que salen del hervidero de las pasiones más funestas, más emblemáticas de nuestra honda humanidad? Shakespeare debe de ser un perfecto oidor de sus propias pulsiones; en Shakespeare, y con él todos los grandes artistas, tiene existir necesariamente, aunque sea de manera embrionaria, universos similares a los que salen de su pluma. Hoy, de regreso de un largo viaje a pie por las tierras de España, me siento convencido de que no puede ser de otra manera; podemos reconocer en estos hombres el don de una imaginación portentosa, de una creatividad muy por encima del común de los mortales, lo que hace posible la gestación y el parto de una obra de arte, pero no es concebible que en ellos no exista de alguna manera ese mundo apasionado y descarnado que después se convertirá en&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Otelo, Hamlet, El rey Lear.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Me parece imposible que se pueda ahondar tan profundamente en las pasiones sin haber sentido dentro de sí de manera notable la fuerza vital que ha de recorrer después la obra creada. ¿Cómo podría Beethoven haber escrito aquella música sin que todo su cuerpo, toda su alma, llegara a experimentar apasionadamente ese roce con la gracia, con las honduras del alma humana? Quien no es capaz de experimentar en sí mismo determinadas visiones, pasiones, seguirlas al menos de cerca en su estado embrionario, en su potencial explosivo, en la intrincada red de sus complejidades, ¿cómo podría con la sola objetiva observación del mundo llegar a la plenitud de esos personajes canónicos y emblemáticos que pueblan nuestra literatura?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Es más llevadero querer creer para no sentirse abrumado por la desmesura de estos genios, que, junto a la capacidad creadora excepcional de estos hombres, coexiste esa capacidad socrática de matrona que sabe extraer de sí lo que en potencia constituye la heterogénea condición humana. Parteros de sí, oidores pertinaces de su propio yo. Ese me parece el punto esencial de partida, el yo rico, sensible que, uniendo a sus propias percepciones internas a una muy especial especial clarividencia e imaginación, es capaz de alumbrar a partir de esta síntesis mundo-yo, la obra de arte que conocemos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Algo que, claro, contrasta con el escaso partido que el resto de la gente le sacamos a nuestra persona a lo largo de la vida; puede que no esté de nuestra mano utilizar la totalidad de nuestras posibilidades, sin embargo el que se considere usualmente que sólo hacemos uso de una parte ridícula de nuestras posibilidades, de la misma manera que sólo vivimos realmente unos pocos años en toda nuestra larga vida, lo que habla en definitiva es de la pobreza de nuestros esfuerzos, de la cortedad de nuestras iluminaciones, de la poco provocada tensión con que pasan los días, al contrario de aquellos otros seres excepcionales que a una dotación personal extraordinaria, suman la despierta voluntad de escucharse con decisión, de escuchar a su entorno, a la naturaleza.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Escucho a Mahler en el agradable desplazarse del Ave. Una obra de arte, novela, pintura, como propuesta para despertar nuestro espíritu y adentrarse en parajes encantados, rincones de naturaleza virgen, de nuestro yo escondido. Una llamada para después de un largo camino; una cerveza que cae sobre el cuerpo como una bendita lluvia en tiempo de sequía. Y los sonidos con su danza sugerente, extremosa, palpitando tras la placidez del café, el tren deslizándose sobre el paisaje catalán, aragonés, Castilla al fin, en el silencio del mediodía; adormecido por el sol intemporal; las nubes más allá del viaje, de la calma que subyace en el vagón del Ave, culta civilización en la que pueden convivir la excentricidad de una reproducción de los masais que encontré años atrás en las aldeas al sur de Nairobi, un hombre grueso de buen ver con el pelo rasurado, el cuerpo completamente lleno de tatuajes y los lóbulos en las orejas oradados al modo de aquellos indígenas, su cabeza rapada, su aplomo existencial; un mundo en el que pueden convivir estos y otros tipos de pacíficos pasajeros, ciudadanos de nuestros días que van y vienen de un extremo a otro del país con la indolencia y la naturalidad propia del homínido perfectamente adaptado a su entorno. Y la música de Mahler, ahora la sinfonía número cinco, atravesando el paisaje, ese pedazo del mes de septiembre en el que ahora me toca vivir, con sus huracanadas, su tranquilo paso por túneles del tiempo, el espacio agostado de los campos, la suavidad de un regreso por donde discurre la sensibilidad expectante del viajero camino de casa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-3791270747003457880?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/3791270747003457880/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=3791270747003457880' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/3791270747003457880'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/3791270747003457880'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2010/09/regresando-casa.html' title='Regresando a casa'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-6097571753565229958</id><published>2010-09-12T03:36:00.000-07:00</published><updated>2010-09-13T01:53:42.823-07:00</updated><title type='text'>Mis mañanas de rehabilitación</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-style: normal; margin-bottom: 0.2cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia,'Times New Roman',serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.2cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia,'Times New Roman',serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Hoy en seguida me visitó la idea del tiempo; limitado, un rato en que pasar sobre la Tierra, idea casi banal por la reiteración con que aparece en todos los contextos, pero que raramente se respira desde el interior con la plasticidad con que se me presentaba a mí esta mañana. Un rato la vida. Y esa manera en que con los años, más ahora que nunca, el pensamiento va ajustándose a la realidad del tiempo que vivimos, tan dispar en relación a cómo todo nuestro ser lo asume en la práctica, siempre actuando y acumulando como si ello fuera a desarrollarse en una dilatada minieternidad personal. La idea de nuestros actos como orientados a un siempre que sólo empieza a desvanecerse cuando los años, gota a gota, grano de arena a grano de arena, nos muestran la evidencia de nuestra error. Considera Buda que si el hombre tuviera conciencia de su muerte, conciencia interior, muerte no muy distante en cualquier caso, otro sería su comportamiento a lo largo de toda la existencia. Y habituados como estamos a no caer en ello, absorbidos siempre por la inmediatez de los actos, por los proyectos para el futuro, por la presión de los hechos habituales, los hábitos de una sociedad de la que hemos interiorizado un abundante entorno de comportamientos, los modos de vida, hábitos de vestir, comprar, construir nuestro habitat; habituados así nos dejamos llevar por la primera plana de los periódicos, las modas, los usos, que apretados en torno a nosotros, con su tupida red de circunstancias, nos amordazan, nos atan, nos impiden, en definitiva, ver el bosque, el bosque de la vida. Fue así desde el nacimiento, salvo, claro está, esos momentos de gracia, de especialísima percepción de conjunto que todo el mundo tiene en algunos instantes de su vida. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia,'Times New Roman',serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.2cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia,'Times New Roman',serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Desde esta situación, situación niveladora y de equilibrio, de poner las cosas en su sitio, esta mañana pensaba, como tantas veces, en mi hijo Mario: el sol  y el aire para vivir, unas cabras, una choza de quince metros cuadrados, una huerta y la sombra de unos árboles para aliviar el calor del verano; y pensaba también en otras muchas cosas, porque la idea no tenía nada que ver con la austeridad ni con un trasnochado bucolismo, tampoco la brevedad del tiempo que dura la existencia debía de ser impedimento para llenar ésta de contenidos, pero sin embargo, sí era cierto, que, desde esta visión de nuestra irreparable muerte, sin que haya dios ni profeta que pueda sacarnos de esta verdad ineluctable, ni siquiera con la oferta de un sustancioso caramelo de vida eterna para después de la muerte, la calidad de los contenidos vitales tienen que ser por fuerza diferentes a los que usualmente se venden en el mercado como verdades de cajón, moneda de cambio de la mayoría que como un referente poderoso atrae el apetito y los usos del ciudadano corriente; pensaba en las miles de diapositivas que guardé siempre como oro en paño en el rincón más seguro de la casa, en tantas otras miles de fotografías digitales, ordenada, nombrada, clasificada, testimonio también del propio vivir, mío y de los míos; en la dilatada escritura repartida en papeles de vieja caligrafía, en libros, versos, diarios -esas cosas en que, por proporcionarnos la sensación de crear algo, nos confieren por sí mismas cierta percepción de densidad de nosotros mismos; la certeza de que aspectos &amp;nbsp;tan verdaderamente importantes en la vida, el amor y la sensación de crear algo, no es ajena acaso a la desmesura y el cariño con que guardé durante tanto tiempo fotografías y escritos-. Pensaba en que sobrevaloramos el valor de la cultura, de la civilización entera en relación a la importancia que tiene uno para sí mismo, y en que precisamente es la densidad de éstas, su abrumadora abundancia, la que nos hace perder la visión de conjunto, contribuyendo con su vasta aportación a crearnos la sensación de que esa, la cultura y la civilización, es la casa, el hogar que nosotros y nuestros ancestros hemos creado para nuestro disfrute “eterno”. Y no importa que a cada momento veamos que la gente se muere, cercanos, lejanos, en la pantalla de la televisión, en la primera página de los periódicos; en general todo ese conocimiento racional es algo que tan sólo roza livianamente nuestro ser interior que vive tan viviéndose en sí que a duras penas puede creer que un día tenga que morirse.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.2cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia,'Times New Roman',serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Bueno, pues la novedad de esta mañana estaba en que, mientras movía las piernas de ésta un otra manera intentando reforzar los cuádriceps, y trataba de llegar a una relajación búdica, tuve, me aproximé bastante, a una sensación en la que la vida y la muerte, superando ese viejo litigio de incompatibilidad que las religiones han aprovechado para crear su propio entorno ideológico, se me aparecían como unidas en una interdependencia tal de ser tan mía la muerte como la vida misma, esa que gozo, que amo, que tantas veces, también, me dejó hecho un trapo; tan mía la muerte, esa que tan de cerca se llevó el cuerpo vivo de&amp;nbsp; mi amante y amiga cuando yo apenas rozaba los veinte años, Nena, para sepultarlo en el vacío, en la no existencia; las percibía en una interdependencia tal que podía tocarlas a ambas, podía conversar con ellas, yo árbol, yo hormiga, conejo, ratón, gato, persona, yo mañana convertido en polvo. ¡Y qué cosa en el mundo puede haber más natural que ésta! Ni siquiera cabía utilizar el  término resignarse a, de tan común uso entre nosotros. Nada tan cotidiano y normal como la muerte. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia,'Times New Roman',serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.2cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia,'Times New Roman',serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Toda la naturaleza vibra esta mañana en nuestra parcela, pájaros, moscas, las rojas llamas de la caña índica, las petunias, los pensamientos, los geranios, los rosales; las cenizas de mi padre abonan los cepellones que plantamos al final de la primavera. ¿Quien nos educó, nos hizo ver la vida como una carrera contrarreloj hacia el consumo, como un tiempo de trabajo continuo y tantas veces embrutecedor, como un tránsito hacia otra cosa que hacía de ella algo eterno; quién inoculó en nuestro cerebro esa idea de la propiedad privada en la que también subyace un resto de nuestra ilusoria eternidad prolongada en nuestro nombre, en los hijos; posee, poseo, luego existo? Y ni qué decir de la fama o el dinero. Por cierto: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia,'Times New Roman',serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Un hombre es rico en relación a la cantidad de cosas de las que puede prescindir, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia,'Times New Roman',serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;no está de más volverlo a repetir.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.2cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia,'Times New Roman',serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La pierna subía y bajaba con un contrapeso en su extremo, tenía los ojos cerrados, veía en una pantalla panorámica todos estos pensamientos, acaso la dicha de morir con buen humor, de llegar a asimilar de una vez por todas -ah, ese larguísimo aprendizaje de saber morir, ese haiku, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia,'Times New Roman',serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Esto es todo lo que hay/el camino acaba entre el perejil-, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia,'Times New Roman',serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;la notoria evidencia, eso que tan prosaicamente llamamos  ley de vida. Y eso era hoy la mañana y la rehabilitación, la amable dicha del encuentro con estas menudas realidades que apenas a nadie importan fuera de nosotros mismos y que, sin embargo, constituye parte de nuestra primordial sustancia interior, son el arroyo que canta día y noche en la concavidad de nuestro pecho.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.2cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia,'Times New Roman',serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.2cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia,'Times New Roman',serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.2cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia,'Times New Roman',serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0.2cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia,'Times New Roman',serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-6097571753565229958?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/6097571753565229958/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=6097571753565229958' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/6097571753565229958'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/6097571753565229958'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2010/09/mis-mananas-de-rehabilitacion.html' title='Mis mañanas de rehabilitación'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-5881211430139897727</id><published>2010-09-05T03:39:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T12:27:42.474-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libros'/><title type='text'>Partículas elementales</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Por su temática a este post le corresponde más bien su espacio aquí que en el lugar donde lo situé en principio, en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Caminar cada día. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Me quito la indecisión de encima colocándolo en ambos blogs.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Hace fresco cuando salgo del hotel. La estación de autobuses está cerrada, me aposento en el exterior en el único banco de piedra a donde llega el sol. Coloco el macuto de almohada y me tumbo. El sol matinal me pega agradablemente en la cara, en todo el cuerpo. Saco el ipod, busco a Mahler,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Canción de un camarada errante;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;cierro los ojos, escucho, me recuerda el largo peregrinaje del Tanhausser de Wagner, aquel entrañable coro de peregrinos. Todavía tardará su buena media hora en llegar el autobús. El largo errar, ¿cómo coño pudo escribir esta música un hombre que nunca tuvo esa experiencia? Vagar...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Esto, que quiso ser un díario del camino, propone como colofon del camino, ya sin fatigas ni madrugones, esta mañana, dentro del tranquilo viaje entre La Seu d'Urgell y Lleida, un revuelo de reflexiones semejantes a esas moscas que días atrás revoloteaban constantemente sobre mi cabeza buscando los intesticios de la boca o los ojos para posar allí sus negras patas, me proponen al ritmo del zigzagueo del autobús, motivos para seguir indagando en el espacio vital. No es ya el ambiente propicio de las horas previas a la madrugada, las horas cálidas del aterciopelado atardecer, sino más bien el prosaico rodar de un autobús que deshace mi andadura para reintegrarme a mi casa. Quizás suceda como aquél que echa a correr por una pendiente abajo, que necesita un tiempo para ralentizar su carrera, o que me crea que todavía estoy en el prístino mundo del camino donde la meditación zen, el esfuerzo prolongado de las piernas, las endorfinas, el sol y el aire, ejercen una mágica influencia sobre el organismo. Tanto monta: de hecho el camino continúa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Esa equivocada creencia que sostiene la superioridad de la imaginación sobre la expresión de la propia experiencia y su ahondamiento. Bien para el que tiene en tan alto valor el aire de las conjeturas y las intuiciones; pero que creo yo que no pueden llegar a amar tanto sus textos, a estrecharlos amorosamente como parte de sí como aquél que sondea en su propio entorno, ese descubrimiento continuo de uno mismo que yéndosenos constantemente con los días volvemos a recuperar entre los dedos de la escritura en esa búsqueda amorosa del reencuentro, como aquellos cuyos textos son parte de la esencia de sí, su continuo transcurrir por el limitado tiempo de sus vidas; ese proustiano descubrimiento de quien ha de emplear sus esfuerzos, toda su labor creadora en recuperar para sí y para sus lectores la extrema gracia de sus vivencias más íntimas; ese bucear constante en las profundidades del deseo, la añoranza, el amor, incluso la decrepitud en la que en definitiva como aquel río famoso van a parar nuestros anhelos más preciados. Porque acaso escribir la propia vida no es otra cosa que recrear la principal verdad que esencialmente nos concierne, esa evidencia incontestable de que el mundo sólo es un reflejo de nuestra propia integridad, y que, por tanto, si queremos saber del mundo la única manera de acceder a él será a través de nuestra individualidad. Vemos el mundo a través de nosotros mismos, de nuestra experiencia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Mi reciente lectura, Houellebecq, intuyo que no es otra cosa que remedos de la propia individualidad del autor, aquí y allá flashes del propio astío, de los deseos frustrados, del anhelo siempre tenso en la hondura del ser, del amor, de la ternura con la que sueña nuestro ser interno, pero que corrientemente es sustituida por los azares de la inmediatez, por la fuerza absorbente de las motivaciones de la calle, de una sociedad en donde la impronta biológica está enquistada como mecanismo obvio de supervivencia y dominio de unos sobre otros. La solución filosófica y científica que Houellebecq nos ofrece, en&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Partículas elementales&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;, las posibilidades de una pervivencia sustitutoria a este mundo incapaz de vivir en paz y amorosamente, debido, parece, a nuestra codificación genética, hecha para competir y servir más a la especie que al individuo mismo, es sólo una floritura más en el lienzo de la creación literaria. Ese juego en el que el individuo tratando de escabullirse de su propia realidad, de la realidad de la sociedad en la que vive, elucubra al modo de Julio Verne sobre otros modos de resolver sus asuntos y circunnavegar el mundo, obviando así el esfuerzo de reconstrucción y de empeño personal que por fuerza tiene que ser el trabajo esencial del individuo sobre sí mismo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;¿Y no es, entonces, pese a esa apariencia de una objetiva búsqueda temática en el centro de nuestra problemática social y personal, toda esa escritura, solapada investigación del yo, de sus pulsiones sexuales, de su desazonado anhelo de referencias válidas, de asideros con que salvarse del naufragio más o menos inminente, la lucha desaforada por encontrar la paz y el sosiego en los brazos, acaso, de una mujer? ¿Fantasmas quizás ello también de una agitación interior que como huérfanos sin padre ni madre pide a gritos el calor de un regazo materno del que hemos sido excluidos por la lógica del desarrollo; destete al que en los momentos difíciles no nos resignamos intentando sustituirlo con proyecciones de cariz religioso, amoroso, sexual?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-weight: normal; margin-bottom: 0cm; text-decoration: none; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;Que cojonuda vida que, con su indeterminación y sus interrogantes, consigue tenernos en pie, despiertos, en continuo tránsito entre tantos opuestos; nosotros, gullivers atrapados en los delgados hilos de los liliputienses, no resignados, sofocantemente blandos en ocasiones, fuertes y hermosos otras como héroes homéricos en los vastos campos del Illión.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-5881211430139897727?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/5881211430139897727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=5881211430139897727' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/5881211430139897727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/5881211430139897727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2010/09/particulas-elementales.html' title='Partículas elementales'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-832551634073674023</id><published>2010-06-10T13:53:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T13:06:37.130-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amor'/><title type='text'>El amor en nuestra parcela</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TBFPVEd4GiI/AAAAAAAAmJ0/ME1JyOHQNv4/s1600/amantesenlaparcelareducido.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="368" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TBFPVEd4GiI/AAAAAAAAmJ0/ME1JyOHQNv4/s640/amantesenlaparcelareducido.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;La amorosa ternura de algunos habitantes de nuestra parcela.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;Había que haberles visto esta tarde deslizándose en una enorme y total caricia, donde todo el cuerpo era acariciar y ser acariciado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-832551634073674023?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/832551634073674023/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=832551634073674023' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/832551634073674023'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/832551634073674023'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2010/06/el-amor-en-nuestra-parcela.html' title='El amor en nuestra parcela'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TBFPVEd4GiI/AAAAAAAAmJ0/ME1JyOHQNv4/s72-c/amantesenlaparcelareducido.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-2241548953093278459</id><published>2010-06-03T15:37:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T13:01:05.219-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Muerte'/><title type='text'>El último adiós</title><content type='html'>&lt;div class="P2"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Hospital Infanta Elena, 01/06/2010&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;¿Sabes?, según venía hacia el hospital, pensé en escritirte una carta, la primera dirigida a ti, creo, en toda mi vida. El cielo estaba muy bonito, esas grandes nubes cabalgando sobre los campos de cultivo, el cielo velado con el suave tul del verano que se nos ha venido encima de repente, las amapolas confundidas en su suavidad al pastel con el trigo cercano a la siega. Era agradable mirar a ambos lados de la carretera. El día había sido caluroso y ahora uno podía entretenerse en contemplar el cuadro de la tarde. Colores como los de Cézanne cuando el verano se hace el señor del lugar en torno a &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="T2"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;La montaña Sainte-Victorie&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;. Ya sé que tú no apreciabas estas cosas, pero no importa, te las cuento igualmente, la tarde tenía algo de aquellos veranos que pasábamos en el río Alberche cuando éramos niños, ¿recuerdas?, tú sentado en tu flamante y recién estrenada Guzzi con aquel remorque de fabricación casera en donde llevabas algunos de los enseres para nuestro campamento familiar, mientras nosotros nos desplazábamos en aquel tren de juguete que partía junto al río Manzanares, con los colchones, la tienda de lona que había hecho mamá, las perolas, ese sin fin de cosas con que convertíamos nuestro campamento de colonos en un bonito lugar junto al río. ¡Qué días aquellos, verdad? Ahora ya se ha acabado todo eso. No sé si me oyes cuando hablo contigo; desde anteanoche, te has vuelto muy silencioso, entonces cuando me llamabas&amp;nbsp; a cada momento con ese ronco y casi imcomprensible Too, Too, Too. Sin embargo la noches anteriores, jo, qué pesado estabas, no me dejabas apenas dormir. Las palabras llegaban ya con mucha dificultad a tu boca, pero yo te entendia, me gustaba eso de que me llamaras Too; pero de lo demás no entendía apenas nada; lo último fue aquella insistencia con que me pediste el casete de las novelas; tuvo que ir Beatriz a por el segundo casete, porque el primero te lo habías cargado, se había caído de la cama; te puse un poco música en el ipod, pero tampoco eso te alivió, dijiste: ¡qué aburrimiento! Fue curioso que hicieras referencia al aburrimiento con lo malito que estabas. No, la novela que leías ya no la podrás terminar, se quedará ahí como los pájaros de Juan Ramón Jiménez. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;y se quedará mi huerto con su verde árbol,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;y con su pozo blanco.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Todas las tardes el cielo será azul y plácido;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;y tocarán, como esta tarde están tocando,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;las campanas del campanario.&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Por cierto que me hubiera gustado recitarte esos versos, aunque para ti eso de los versos fuera un rollo, esa dichosa palabra, ¿verdad?; todo lo que no entendías era un rollo.&amp;nbsp; Ahora ya no hay tiempo, el tuyo se acaba poco a poco, esa brizna de respiración que oigo desde mi asiento frente a tu cama; el glu-glu del oxígeno te ayuda a mantener el último hálito de vida, ese mismo glu-glú que también a mí me ha acompañado estas noches que he pasado contigo, y que a mí me recordaba un pequeño riachuelo de montaña junto a uno de tantos vivacs que he hecho en mi vida, y que posiblemente tengan su origen en ese empeño tuyo en llevarnos cuando éramos niños a veranear junto al río Alberche. El río Alberche ya no es como antes, pero aun así, allí queda como el momento más notorio de nuestras relaciones, la infancia en la que yo aprendí a amar, acaso gracias a ti, esa Naturaleza, mi constante amante desde la adolescencia. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Qué aprendizaje el de esas noches juntos, tan silenciosos uno junto al otro; ese diálogo que nunca pudimos mantener se abre ahora desde la tarde al alba; esas historias inconexas que me contabas las primeras noches, cuando yo, con lo dormilón que soy, bien lo sabes, intentaba, muerto de sueño pegar ojo. Y es que claro, te habías pasado todo el día durmiendo y luego, cuando llegaba la noche, te daba por hablar y hablar. Y yo te decía: anda, déjame dormir un poco, por favor; y tú nada, continuabas como en un sueño tu cháchara sin fin, esos fragmento de historias que aleteaban por tu cerebro como moscas zumbonas. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Standard"&gt;&lt;span class="T4"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Desde que comencé esta carta han transcurrido poco más de veinticuatro horas. La interrumpí porque noté que tu respiración se hacía más lenta; dejé el ordenador a un lado y me acerqué a la cama, estabas tranquilo, pero el ritmo de tu respiración había comenzado a alterarse; ahora entre inspiración y expiración transcurría cada vez más tiempo, primero fueron tres segundo, después durante un rato fueron cuatro; yo te miraba y me preguntaba si llegaría la siguiente inspiración; en poco tiempo la espera fue de cinco segundos; a partir de entonces te oí respirar un par de veces, tres, y después, sin que en tu rostro hubiera ningún gesto que delatara el final, ya no hubo respiración, tu corazón se había parado. &amp;nbsp;En el pasillo se oían voces lejanas; probablemente los pájaros cantaban fuera, los campos seguían a rabiar llenos de amapolas, esas bellas y sencillas amapolas que te puso Lucía sobre el pecho poco antes de nuestra despedida definitiva; probablemente el atardecer se deshacía por poniente acariciando con sus últimos rayos los olivos, el blando horizonte azulado, las algodonosas nubes que poco antes yo había admirado cuando me dirigía al hospital. Probablemente, pero tú ya te habías marchado. Ya no podrías terminar de leer tu novela, no podríamos comer los domingos juntos, ni beber ese café con anís que tanto te gustaba, ni gruñir porque la comida no tenía sal. Ya nadie podría leerte esa carta que Mario te había escrito desde su choza de cabrero y que tanto se demoró en llegar a la residencia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;y se quedará mi huerto con su verde árbol,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;y con su pozo blanco.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Y&amp;nbsp; llegó el momento definitivo de la despedida. Y nos fuimos y te dejamos allá con tus amapolas, tu vilano, las flores, el eco de aquellas palabras: adios papá, adiós abuelo, te queremos; cosas bonitas para que entretengan tu camino de retorno hacia la tierra de la que todos partimos y hemos de regresar algún día.&amp;nbsp; A partir de ahora, de tus cenizas brotarán cada primavera bellas y hermosas flores , el ciclo de la naturaleza nos recordará la muerte, pero también todo lo hermoso que la vida tiene. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&amp;nbsp;Adiós, descansa en paz, te queremos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="P1"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-2241548953093278459?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/2241548953093278459/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=2241548953093278459' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/2241548953093278459'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/2241548953093278459'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2010/06/el-ultimo-adios.html' title='El último adiós'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-5647890225395949009</id><published>2010-05-30T15:08:00.001-07:00</published><updated>2012-01-12T13:00:51.612-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Muerte'/><title type='text'>La realidad y el mundo de los sueños</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;style type="text/css"&gt; &lt;!--  @page { margin: 2cm }  P { margin-bottom: 0.21cm }  H1 { margin-bottom: 0.21cm }  H1.western { font-family: "Arial", sans-serif; font-size: 16pt }  H1.cjk { font-family: "MS Mincho"; font-size: 16pt }  H1.ctl { font-family: "Tahoma"; font-size: 16pt } --&gt; &lt;/style&gt; &lt;/div&gt;&lt;h1 class="western" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Hospital Infanta Elena, &lt;sdfield sdnum="3082;3082;DD/MM/AA" sdval="40328,941750463" type="DATETIME"&gt;30/05/10&lt;/sdfield&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;No es exagerar, creo, decir que gran parte de la obra de Proust, para mí la más interesante, se levanta precisamente sobre un mundo, ese impacto que produce en nosotros la expectativa de una persona, un acontecimiento, un objeto artístico, un paisaje que visitaremos próximamente, un mundo que sólo tiene vida real en la mente del que anhela. Su obra es un continuo ajuste de cuentas con la realidad, la cual, una vez constatada, producida la toma de contacto, pierde su halo poético, la magia que lo envolvió durante el tiempo que duró la expectativa, para convertirse en prosaica realidad que apenas tiene en común con el objeto deseado más que el nombre. Da lástima comprobar como página a página el proceso se repite, cómo sus amores, el idilio que levantan todas aquellas muchachas en flor, Gilberta, Albertina, la duquesa de Guermantes van desmoronándose según le es dado tomar un contacto directo con estas mujeres; esos personajes de la aristocracia que, gozando de tanta estima y admiración por su parte terminan por convertirse en su estimación en un mundo donde acaso la necedad, envuelta en oropeles y amanerados hábitos, es la cualidad más notoria. Entrar en los salones de entonces de la mano de Proust es recorrer el entero camino que va desde la admiración y el respeto por una clase culta y adinarada, a la ramplonería endogámica de una clase ociosa entretenida en vegetar al calor de sus fortunas. Un camino, como tantos, que bien merecería el trabajo de ser conocido en sus detalles; de manera similar a como sabemos del funcionamiento de un motor, llegar a conocer cómo funciona nuestro cerebro. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Si es cierto que pasamos una parte respetable de la vida viviendo fuera de la realidad, no por ello nuestra objetividad debería empeñarse a toda costa en vivir acorde con la asepsia de lo que la razón a cada momento trate de imponernos aduciendo la cordura como fin. ¿No está acaso gran parte de la felicidad en la expectativa, en cómo nos imaginamos un país exótico que visitaremos en las semanas próximas, en cómo pensamos en nuestra amada, en cómo será hermoso escalar tal cumbre, realizar tal proyecto? La novela de Proust es hermosa en ese tiempo de la espera, en cómo se enamora constantemente; en la forma en cómo se imagina aquel pueblo, Balbec, donde pasará el siguiente verano; en lo hermoso que será oír cantar a la Berma; en un viaje aplazado a Florencia o Venecia; en los tantos trabajos que se toma para tropezarse, ser invitado, por aquel grupo de muchachas. Pese a que todo se descomponga más tarde y la realidad sea rudamente prosaica, sin poesía, incluso soez, como es el caso cuando paso a paso va demoliendo aquel mundo de Guermantes, lo va ridiculizando despiadadamente una vez ha tomado contacto con sus salones. Pero que me quiten lo bailado, parece afirmar este hombre, que aun sabiendo que en un tiempo la expectativa ha de perder su poesía, no ceja por ello de perseguirla, de buscar en la realidad aquella parte de verdad susceptible de llevar un poco de emoción a su alma. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;¿Ponerse una coraza contra lo posibilidad de sufrir otro desengaño amoroso?, ¿empeñarse a toda costa en decir que un vaso en simplemente un vaso?, ¿privar al alma del sabor de la magdalena, del frescor maravilloso de las horas pasadas en otros brazos?, ¿dejar de soñar de vez en cuando?, ¿cometer la locura de dejar de estar un poco loco? No, gracias. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Proust desmonta de continuo el andamiaje entre la realidad y el sueño, pero no se arredra por ello, sigue soñando, viviendo fuera de la realidad, que es algo muy bueno, siempre que, como en todas las cosas, uno no se vea abandonado por cierto sentido de la mesura.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-5647890225395949009?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/5647890225395949009/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=5647890225395949009' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/5647890225395949009'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/5647890225395949009'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2010/05/la-realidad-y-el-mundo-de-los-suenos.html' title='La realidad y el mundo de los sueños'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-7373185111050863069</id><published>2010-05-29T15:14:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T13:00:40.457-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Muerte'/><title type='text'>Entre convenciones andamos</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;style type="text/css"&gt; &lt;!--  @page { margin: 2cm }  P { margin-bottom: 0.21cm }  H1 { margin-bottom: 0.21cm }  H1.western { font-family: "Arial", sans-serif; font-size: 16pt }  H1.cjk { font-family: "MS Mincho"; font-size: 16pt }  H1.ctl { font-family: "Tahoma"; font-size: 16pt } --&gt; &lt;/style&gt; &lt;/div&gt;&lt;h1 class="western" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Hospital Infanta Elena, &lt;sdfield sdnum="3082;3082;DD/MM/AA" sdval="40327,9174563657" type="DATETIME"&gt;29/05/10&lt;/sdfield&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Hoy, leyendo el periódico, observando al personal del hospital, siento la realidad como un asunto de teatro en donde cada uno desempeña una función, la que le cayó en suerte, la que se ganó a pulso, lo que sea, pero un mero teatro sustentado por esos grandes inventos que han recorrido la columna vertebral de la historia: la religión, la política, el poder. Todo es así porque tiene que ser así, más o menos, pero con la salvedad de que las creencias en las que hemos sido bautizados y educados con ser falsas en su mayoría, sirven, es cierto, para ir dando a cada uno un puesto, un lugar que en el puzzle general que cuadre a la organización de la colmena y a su equilibrio de fuerzas. Las organización requiere que los zánganos tengan conciencia de su condición laboral y social, y que las obreras, a su vez, piensen y laboren desde una condición asumida a priori. En la portada del periódico, tijeretazo, paro, menos solvencia internacional, una señora comprando libros para sus nietos, la reina, detrás otra señora, la ministra de cultura, inauguran la Feria del libro, los militares deprimidos porque sienten que dan la vida por ideales que la gente ridiculiza; después, el chapote de Obama en el golfo de Méjico, en fin, todas las noticias del día. Cuando era niño, los ministros y toda la gente importante de la recién estrenada tele, eran una jerarquía perteneciente a otro planeta; yo, mi familia, la gente que conocía, éramos simples lacayos de toda esa fanfarria; el comedor del colegio al que asístí, era subvencionado por la duquesa de Alba, alguien muy importante e inasequible que empleaba algo de su tiempo y su dinero en obras de caridad; cosas que pesan en la consistencia de nuestros pensamientos adultos, aunque evidentemente pierden cada vez más gradación con los años. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Un teatro que es percibido así pero que en su urdimbre no deja de ser más que un juego de convenciones, impuestas, claro está, por aquellos que tienen, tuvieron intereses en sacarle algún provencho a tales convenciones. La propiedad privada, la grande, es una convención en la que se han empleado a fondo a lo largo de la historia los espabilados de siempre convirtiendo y perpetuando en propiedad la mayor parte del planeta; las monarquías y todos sus oropeles es otra convención, anticuada convención que fue sostenida a su vez por otros muchos a los que ésta servía por demás en la consecución y perpetuación de derechos que para más gracia parecían provenir del mismísimo Dios; la religión, acordar que la realidad es así o de la otra manera, que como no queremos dejar de vivir, debemos traspasar el tiempo de la mano de unos entes llamados dioses, que previo el débito de amarlos sobre todas las cosas, nos concederán la bienaventuranza eterna; una convención para obviar el dolor de la vida, el de la muerte; una locura inconcebible que milagrosamente, y contra &lt;/span&gt;&lt;i&gt;natura, &lt;/i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;fue asumida siempre por la mayoría del género humano&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Y lo bien que lo asimilamos, cómo llegamos a creer, como arrogantes duquesa de Guermantes, ya que Proust está tan presente en mis lecturas últimamente, en una superioridad de unos sobre otros, cómo logran primero inventar un Dios dueño y señor del Universo, para a continuación los hombres del poder sustentar el mismo a partir de esa piedra angular. Y de ahí a estratificar toda la sociedad y hacerla creer que unos tienen sangre azul, otros verde y los pobres viandantes tan sólo roja, va un paso. Es un lastimoso placer ese de seguir en sus pequeños actos, en sus reuniones, a toda esa prole aristocrática de principios del pasado siglo, que mira tan por encima del hombro al resto de los humanos. Cómo el principio de autoridad se nos impuso desde la infancia hasta dejarnos convencidos de que en la colmena humana unos habían nacido para mandar y poseer la riqueza y el resto para obedecer y servir a los primeros.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Y así, hoy, cuando hojeo el periódico y miro los rostros de ese centenar de personajes que pueden aparecer en una edición ordinaria, me sorprendo a mí mismo pensando en cómo ha podido uno convivir durante décadas con esa idea introyectada desde la infancia de respeto y consideración hacia otros muchos ciudadanos que por su situación social, económica o de poder se nos revelaban como de muy especial condición superior a la nuestra. Las sociedades funcionan basadas en un complejo sistema de convenciones, que si bien sirven para que el sistema se organice y funcione con cierta regularidad, también es cierto que a la larga impone al individuo un modo de pensar, un acatamiento de ideas, una percepción de la realidad que no siempre facilita al individuo la posibilidad de ver con claridad en el fondo de los asuntos, mediatizado como está por tantas creencias que sin ser suyas las cree tales hasta el punto de partirse el alma  por las mismas. &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Por Dios, por la Patria y el Rey murieron nuestros padres, por Dios, por la Patria y el Rey, moriremos nosotros también. &lt;/i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Como para colgarlo en un selecto lugar de la memoria y recordar en qué paran semejantes palabras. Aquel genocida llamado Franco, por ejemplo. ¿No vivimos acaso extremamente mediatizados por ideas que, vaya Vd. a saber, de qué manera fueron inoculadas en nuestro avasallado organismo desde chiquitines? ¿Por qué mi suegra sigue venerando la memoria de ese Franco mientras que para mí y tantísimos otros no es otra cosa que el responsable criminal de medio millón de muertos? Y así están las cosas, tan actuales hoy con el asunto Garzón. Tantos que creen, y con tanta fuerza, o les interesa creer, que allí, ni en la guerra ni en el periodo posterior, no hubo crímenes y que cuestionarlo merece el presidio. No sirven las evidencias más palmarias, hay que seguir manteniendo la convención de una amnistía y acusar de prevaricación a aquel que según la lógica de una justicia obvia pretende inculpar a los tantos criminales de aquellas décadas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Para bien y para mal, entre convenciones andamos; pero sería bueno que lo supiéramos, que en cualquier caso son eso, convenciones; conveciones que por demás se presentan en la práctica con frecuencia como fieles servidoras de intereses innombrables.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-7373185111050863069?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/7373185111050863069/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=7373185111050863069' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/7373185111050863069'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/7373185111050863069'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2010/05/entre-convenciones-andamos.html' title='Entre convenciones andamos'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-4947003959034389765</id><published>2010-05-28T15:11:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T13:00:30.178-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Muerte'/><title type='text'>El halo de la excepción</title><content type='html'>&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;h1 style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;Hospital Infanta Elena, 28/05/10&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;De cómo la reiteración, la presencia continuada en un espacio que suscitó emociones y percepciones nuevas, va perdiendo su halo de excepción para convertirse en cosa cotidiana que ya no llama la atención; se instala en nosotros y se hace cosa de todos los días, perdió su magia, su facultad para estimular nuevas asociaciones, para convocar la poesía que los espacios nuevos y sus circunstancias llevan en sí. El hospital; las horas en él se convierten en rutina, rutina dolorida, el amanecer que inundaba hace días con su luz intemporal compartimentando en líneas netas la geometría del edificio, es esta mañana, con ser el mismo espacio, algo totalmente diferente, desapareció la emoción primera, la evocación del desierto, la soledad, su aislamiento que me sugería la mañana en mitad del páramo. Por demás la madrugada es hoy groseras blasfemias, soeces gritos de un enfermo que ocupa una habitación cercana, es luz y tiempo desposeídos de ese revestimiento que la novedad y las circunstancias de excepción otorgan a pequeñas parcelas de la vida. No la excepción exclusiva de una luz, un silencio, sino el valor que otorga a esa luz y a ese silencio la circunstancia especial de una enfermedad grave que, comenzando por despabilar nuestra amnesia respecto a la omnipresencia del hecho de que somos seres nacidos para morir, hace que cambiemos inmediatamente de registro para rendirnos a la evidencia de la muerte y el dolor, siempre como adormecidos en nuestra conciencia mientras no haya razones, situaciones concomitantes que nos recuerden que su permanente actualidad es cosa posible en cualquier momento del día. Así, la enfermedad, una circunstancia emocional especialmente fuerte, termina por hacer de los espacios un entorno en el que nuestro espíritu, sensibilizado en extremo, encuentra un modo de expresar su abatimiento, el frescor de una mirada nueva que hace del momento una vivencia impregnada de poesía, bañada por el encuentro personal con los resortes más intimos de nuestro vivir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Esos instantes de gracia en que nuestra percepción, aguijoneada por la magia del momento, ve y siente lo que raramente alcanza a percibir en las prosaicas situaciones de la vida diaria; la puerta encantada, el reflejo de los infiernos, la dulce suavidad de un amor, la tenue llamada de una verdad incontrovertible que habrá de ir formando nuestra conciencia en el aprendizaje que todos hemos de hacer de la muerte. Porque pareciera que una parte importante de nuestra vida transcurriera en estado de adormilamiento, como si sólo viviéramos realmente un reducido espacio de tiempo a lo largo de nuestra vida.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;De manera que cuando nuestra&lt;span class="Apple-converted-space"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;iluminación&lt;/i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-converted-space"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;termina por desvanecerse, cuando nuestros ojos, abiertos momentos antes al espacio lírico, ensueño, intuición, honda percepción del momento vivido, el mundo es ya otro, hemos perdido la condición de gracia y nos vemos de nuevo sentados frente a la ventana y su geometría blanca y solitaria como alguien que aburrido sólo piensa en marcharse de allí y seguir el encadenamiento de actividades que llenarán con su rutina las horas hasta la llegada de la noche siguiente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TAA_E6Iyt-I/AAAAAAAAmG0/5rus_xH3UzI/s1600/P1010238.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="410" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TAA_E6Iyt-I/AAAAAAAAmG0/5rus_xH3UzI/s640/P1010238.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Así sentí yo hoy el amanecer en el hospital. Nuestro cerebro parece no estar hecho de otra manera que para vivir raramente momentos de excepción, momentos en los cuales éste, sacando de sí lo mejor que tiene, agudiza su percepción, alerta sus sensores, pone en funcionamiento nuestras capacidades para ver y comprender asuntos y situaciones que en otros momentos nos es imposible captar. Comprensión, no hace falta decirlo, intuitiva y sensual, vital, esa clase de conocimiento que no necesita de la razón y que se nutre de las experiencias notables de la existencia, de esas circunstancias de excepción mediante las cuales nos vamos formando, vamos teniendo poco a poco idea aproximada de qué sea esto de la vida.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;No queda más que tomar nota de estas cosas, saber cuándo uno se encuentra ante uno de esos instantes preciosos, para cuando seamos visitados por ellos tener nuestra lamparita preparada, recogernos, mimar los minutos que seguirán, que con seguridad habrán de ser inestimables e intensos; preciosos en el sentido de que son esos instantes, pese a que puedan provenir de circunstancias dolorosas, como es en mi caso estos día, nos permiten acceder a la esencia de nosotros mismos y de las relaciones con las personas que queremos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TAA-5KXfrjI/AAAAAAAAmGk/sscoC6_pme8/s1600/P1010228.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TAA-5KXfrjI/AAAAAAAAmGk/sscoC6_pme8/s640/P1010228.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TAA-8f_eHFI/AAAAAAAAmGs/583HNtnkcs8/s1600/P1010234blancoynegro.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TAA-8f_eHFI/AAAAAAAAmGs/583HNtnkcs8/s640/P1010234blancoynegro.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: black; font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-4947003959034389765?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/4947003959034389765/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=4947003959034389765' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/4947003959034389765'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/4947003959034389765'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2010/05/el-halo-de-la-excepcion.html' title='El halo de la excepción'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TAA_E6Iyt-I/AAAAAAAAmG0/5rus_xH3UzI/s72-c/P1010238.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-2970393942859780357</id><published>2010-05-26T16:06:00.001-07:00</published><updated>2012-01-12T13:01:23.090-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Muerte'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libros'/><title type='text'>El escarpelo de Proust</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;style type="text/css"&gt; &lt;!--  @page { margin: 2cm }  P { margin-bottom: 0.21cm }  H1 { margin-bottom: 0.21cm }  H1.western { font-family: "Arial", sans-serif; font-size: 16pt }  H1.cjk { font-family: "MS Mincho"; font-size: 16pt }  H1.ctl { font-family: "Tahoma"; font-size: 16pt } --&gt; &lt;/style&gt;  &lt;/div&gt;&lt;h1 class="western" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: normal;"&gt;Hospital Infanta Elena, &lt;sdfield sdnum="3082;3082;DD/MM/AA" sdval="40324,9552743056" type="DATETIME"&gt;26/05/10&lt;/sdfield&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;¡Qué rara curiosidad ésta que suscita esa larga corte de personajes que recorren la obra de Proust; periclitados, extravagantes, inteligentes, inmensamente cultos algunos, extremadamente ricos, poseídos de su importancia, a la caza unos y otros siempre de un lugar en el frontispicio de una clase social que gasta su tiempo y su dinero en mantener sus privilegios, en estar en la consideración de los más poderosos! Esos personajes que por demás parecen no saber vestirse o peinarse sin la ayuda de un sirviente. Extraño invento el de un ayuda de cámara, por cierto, para una persona que goza de salud y no tiene ningún impedimento físico.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;El escarpelo de Proust es a veces tan proverbialmente cruel que me cuesta imaginármelo como uno más de ese baile de disfraces que son con frecuencia las reuniones de la alta sociedad de su tiempo. Tan lejos estamos de ese emperifollado social, que aun sabiendo que hoy no deben de faltar grupos sociales que le anden a la zaga a aquellos encopetados caballeros, nos parece como cosa de un obsoleto teatro de marionetas; al menos así me lo parece a mí, esa gente, pongamos por caso Camps y sus secuaces o aquel señor del bigotillo que empleo veinte millones de euros del herario público para que los señores del Congreso de los Estados Unidos le pusieran su pequeña corona de laurel, personaje tan patético como para preguntarse por la cordura de sus tantos admiradores; esa afición por aparecer en todas las fotos; todos esos afanosos caballeros (sic) del caso Gürtel  que se dedican a amasar dinero o poder. Qué fuerza la de querer estar entre el cogollito, la de ser alguien a toda costa aunque uno tenga que morirse. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Y es que, como diríamos hoy, Proust iba a lo suyo, pues sin parecer tentarle los oropeles de aquellas gentes, se nutre de ellas, vive del incesante aprendizaje que le proporciona su trato diario; pero sobre todo le sirve de trampolín para colmar sus propias inquietudes, su anhelo de mujer, su extremada sensibilidad en relación con el arte y el mundo de las sensaciones.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Acaso el ambiente del hospital, su silencio interrumpido por las quejas de algún paciente, la blancura neta de sus paredes, todo ello contribuya a ver la realidad desde la óptica de nuestra pobre y ridícula desmesura cuando vivimos apenas sin vivir en nosotros, pendientes, pobres, de ese ruido mundano que parece aturdir de continuo nuestros sentidos, desconociendo, acaso, la importancia que tenemos para ese persona tan particular y especialísima que somos nosotros mismos, desconociendo el tiempo que nos debemos, el empeño con que deberíamos mimarnos. Estar ocupados en exceso en el mundo exterior debilita el tiempo que necesita nuestra propia alma de estar en comunión con nosotros mismos. De Proust me gusta precisamente esa capacidad de ser él mismo centro de su relato, él, sus emociones, sus espectativas, sus sucesivos enamoramientos, sus relaciones con la música o la literatura, a la vez que su papel como testigo y mentor exhaustivo de la sociedad que le rodeaba. Estar a lo uno y a lo otro, al plato y a las tajadas, debe ser un arte sólo asequible a una minoria privilegiada, una rara armonía que poco tiene que ver con el apresuramiento y con las aficiones desbordantes de poder, la fama o el dinero.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Qué bien nos vendría tener hoy a mano un escritor, que al modo de Proust o Balzac, pudieran servirnos a la carta un muestrario de todos estos personajes de novela que de continuo vemos aparecer en las portadas de los periódicos, la actualidad social de un mundo un poco loco en donde en el momento que menos te lo esperas un bonito puñado de aprovechados, como sanguijuelas voraces, vienen a nutrirse de la ingenuidad de sus congéneres. Verlos ahí, personajes cómicos en definitiva, sus aspiraciones, sus canalladas, su arrogancia, su mentecato sentido de la vida. Y así volver a restituir a la literatura, y en cierto modo a la moral, la posibilidad de ahondar la realidad más allá de ese exceso de “información” que nos sirven los periódicos y que apenas roza el entramado real en donde se mueven los porqués de esta gente que no encontró otro modo más provechoso y honesto de organizarse la vida. Por sus hechos los conoceréis; acaso, pero mejor servidos en su salsa, condimentados, aderezados por sus pensamientos corrientes, por sus delirios de poder; ver en qué cómicas razones puede fundarse una señora Botella para decir que un ser tan patético como su marido es esencialmente un intelectual.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Una de la madrugada. La realidad incontrovertible del hospital y su entorno, un excelente miradero desde donde contemplar la curiosa fauna de la que todos formamos parte.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-2970393942859780357?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/2970393942859780357/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=2970393942859780357' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/2970393942859780357'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/2970393942859780357'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2010/05/el-escarpelo-de-proust.html' title='El escarpelo de Proust'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-8023932937530235079</id><published>2010-05-26T02:23:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T12:51:00.665-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Muerte'/><title type='text'>La serpiente de piedra</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Porque en su profundidad la pena y el dolor apenas sabemos de donde viene, aunque lo intuyamos, aunque la evidencia de los datos nos despierten por la noche aferrados al agudo filo que se nos hunde en el alma. Por eso miramos la mañana con la perplejidad de quien se encuentra en un mundo nuevo, la puerta que se abre a un espacio crudo de aristas netas. Fuera el sol rompe tímido contra las blancas fachadas, despierta con suavidad las ramas del olivo enano que crece testigo de la nada junto a la serpiente que arrastra su almendrada coraza de piedra gris por el patio del hospital. El interior de la habitación, como si fueran cayendo cacillos de leche en la negrura del alba, va convirtiendo su espesura de pez, su silencio, en cenicienta fragosidad sobre un fondo en el que impasible gorjea el glu glu del oxígeno. La tos del enfermo rompe bronca y seca contra mi sueño, lo despabila. Me siento en la cama confuso, con la resaca de una noche en vela perturbada por sueños que fueron creciendo en los intervalos a la sombra de mi inquietud. La terraza donde vivía se asomaba al vacío de la calle y yo debía descender aferrado a las anfructuosidades de viejos ladrillos erosionados, para ir a pagar una factura de doce mil euros por el arreglo del coche. La voz de mi padre atravesó el sueño, su voz era gutural, recia, también él soñaba, sus palabras salpicaban significados parciales, inconclusos, palabras como islas brumosas difíciles de definir, palabras en el piélago de la noche en las que era imposible encontrar un hilo de razón.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Eran las siete de la mañana. Me incorporé, entró una enfermera, extrajo con dificultad un centímetro cúbico de sangre del brazo de mi padre. ¿Te afeito?, le pregunté. Bueno, contestó. Hace días que perdió las ganas de hablar. El zumbido de la maquinilla recorrió suavemente su rostro.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Minutos después tomaba contacto con el frescor de la mañana, con el tapiz de las amapolas, con las luces y las sombras del campo, los trigos, las cebadas, el tráfico apresurado de los que van a trabajar. Me invadía una inmensa tristeza, tristeza por mí, por mi padre, por la vida que no es a veces como la queremos, esa realidad multiforme que tanto nos hace vibrar de placer y expectativas como nos sume en el intrincado laberinto de los porqués, en las profundidades de los pesares.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Llegué a casa pero no tenía ánimo trabajar en la parcela donde ya la pelusilla del nuevo césped ha empezado a tapizar la negrura del mantillo. Es hermoso este pequeño emplazamiento del mundo, es hermoso especialmente en primavera, en esta primavera que creamos un huerto y sembramos decenas de especies diferentes de flores. Las lechugas ordenadas como un pequeño batallón disciplinado, el despelucado patatal, la inhiestas tomateras a las que la hortelana colocó ya un tutor, las escarolas, los rabanitos, los erguidos puerros junto a sus primas hermanas las cebollas, las zanahorias como pequeños abetos enanos; en fin, y luego los peces que oyen mis pasos y se acercan a por la comida matinal, revoltosos, inquietos; o Gaza y Curri que vienen a mi lado buscando mis caricias, este último con el caminar cojitranco de la vejez perruna; en fin, las lumninosas acacias, los frondosos cerezos con su pincelada de vino viejo sobre la umbría de las catalpas y las higueras, al fondo de la cual destaca la claridad matinal de los álamos blancos.  En fin, tantas razones para vivir en paz con el mundo, ahí mismo, frente a la desolación y a la mañana de insomnio que cubría el patio blanco y su serpiente de piedra.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/S_zokwnPE_I/AAAAAAAAmGc/ynx_DF9UvGY/s1600/P1010225.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/S_zokwnPE_I/AAAAAAAAmGc/ynx_DF9UvGY/s640/P1010225.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-8023932937530235079?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/8023932937530235079/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=8023932937530235079' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/8023932937530235079'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/8023932937530235079'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2010/05/la-serpiente-de-piedra.html' title='La serpiente de piedra'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/S_zokwnPE_I/AAAAAAAAmGc/ynx_DF9UvGY/s72-c/P1010225.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-3095393690836559370</id><published>2010-05-25T15:46:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T13:01:12.646-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Muerte'/><title type='text'>Un día más</title><content type='html'>&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Hospital Infanta Elena, 25/05/10&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;En el mundo de Proust es una noche de profunda niebla en donde los coches de punto encuentran dificultades para orientarse, El mundo de Guermantes. En el del hospital es primavera, bellos tapices de amapolas cubren los taludes de la autovía vecina. Atardece, se me hizo tarde, conduzco con cierta premura. Aparco junto a la puerta de urgencias, desconecto las baterías, cierro la puerta del coche. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Con los pensamientos y las impresiones de un solo día cabría escribir un libro con algunos cientos de páginas. Todas las puertas de urgencia de los hospitales convocan similares recuerdos, hitos de los caminos de la vida que se convocan unos a otros como atraídos por  el aire de alguna desgracia en donde un ser querido estuvo implicado en algún momento. El tapiz de amapolas me recuerda los recientes olivares de los campos de Andalucía. Las páginas de Proust son una continua invitación a la reflexión sobre la condición humana. Los aspersores regando cada par de horas la parte de la parcela que resembré de cesped, estimulan con su monótono clac clac clac mis reflexiones ambulantes. Después de comer me adormilo frente al campo negro del mantillo que cubre la parcela. El pan y quesillo de las acacias ha cubierto con su manto de nieve los alrededores de los troncos; esta primavera no he sentido la fragancia de sus racimos de flores, o yo con mi trajín no lo advertí, o acaso fueron ellas que reservaron para sí todo el profundo perfume de sus ramas. Lástima. Cuando desperté el sol entraba débilmente en la cabaña. Retomé al personaje Proust por un rato y después me fui a ver las nuevas flores que han crecido alrededor de nuestro huerto; me acerqué a por la cámara fotográfica, los esplendidos iris, los delicados  pensamientos, los geranios siempre alegres y despreocupados, llenos de color, las rosas, perfumadas, rojas, amarillas, tan bellas en todo momento. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Mario ha cuidado esta noche del abuelo y ahora duerme en el taller, su antigua habitación aún llena de citas que nombran el amor, la vida de un navegante solitario, Julio Villar, que recogen instantáneas en blanco y negro de su viaje a la India; llena también, como secundando un mismo estilo de vida, por tres paneles en donde yo mismo dispuse un muestrario fotografíco de mi travesía a los Alpes en el 2003. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;La circunstancia me recuerda los últimos días de la enfermedad de mi madre, esos momentos en que uno siente más profundamente la consistencia elemental de ese tegumento vital que son los hijos, los padres, la familia. Cuando uno, sorprendido por la pajarera de sus propias emociones y recuerdos, se recoge en silencio y, acurrucado en el regazo de la noche, piensa largamente en la existencia, susurra breves oraciones de arrepentimiento, medita largamente sobre los porqués que unos tras otro irrumpen en el pensamiento como insolubles interrogantes. Nosotros, ignorantes, amorosos buscadores de las verdades, incrédulos siempre cuando nos acercamos al vacío en la mirada de los otros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Es medianoche. En la habitación del al lado una voz de mujer mayor llama insistentemente: mamaaá, mamaaá. El resto es un silencio acompañado como en noches anteriores por el glu glú del dispositivo del oxígeno. La respiración de mi padre llena con su susurro entrecortado el espacio de la noche. Me llega un correo de Lucía preguntando por el abuelo. Una amiga manda unas líneas. La luz lunar de la habitación propende al ensueño, a una melancolía que busca el arrimo de los seres queridos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-3095393690836559370?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/3095393690836559370/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=3095393690836559370' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/3095393690836559370'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/3095393690836559370'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2010/05/un-dia-mas.html' title='Un día más'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-8141725937704004623</id><published>2010-05-22T01:19:00.001-07:00</published><updated>2012-01-12T12:50:42.713-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Muerte'/><title type='text'>Las mañanas del hospital</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;style type="text/css"&gt; &lt;!--  @page { margin: 2cm }  P { margin-bottom: 0.21cm } --&gt;&lt;/style&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Hospital Infanta Elena, &lt;sdfield sdnum="3082;3082;DD/MM/AA" sdval="40320,365462963" type="DATETIME"&gt;22/05/10&lt;/sdfield&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;La hora mágica dura apenas el tiempo de tomarme un zumo de naranja y un café con leche. La luz tenue alzándose sobre la geometría rigurosa, ángulos y diedros de nieve contra el cielo lechoso del cielo, sin sombras, sin matices, paisaje propio del de la rústica arquitectura del desierto que no se engaña con el verde frondoso de las ramas bajo la ardiente nada del horizonte. Los aciertos del diseñador del centro con sus zigzagueantes caminos de piedra calcárea discurriendo en la grava calcinada y reluciente como una serpiente reptando indolente hacia la sombra lejana de una acacia solitaria. La mañana viniendo sobre el horizonte ilimitado y plano, austero hasta hacerse hermano de ese rastro de luna que se posaba de madrugada lavando con su mirar la noche y su silencio, viniendo desde su frescor temprano hacia el resplandor enjabelgado donde sólo los romeros anuncian acaso la remota posibilidad de un tiempo donde la sed estuviera matizada por hilachos de agua corriendo por la corteza terrosa de la tierra grumosa y resquebrajada. &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Mañana como de domingo temprano cuando la ciudad todavía duerme el sopor de una jornada hecha para descansar. La excepción del caminante solitario que espera paseando a la vera de los romeros y las madreselvas enanas la apertura de la cafetería. Silencio, apenas un automóvil que sale del aparcamiento llevando en su interior al último empleado del turno de noche. &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Y el termor a que la hora mágica desaparezca prematuramente envuelta en la lógica cotidianidad de un día más, sin historia, igual a si misma, ajena en su esplendor a nuestra mirada robada por el tránsito de los hechos superpuestos que apenas dejan tiempo para mirar el blanco encalado de la mañana, su austera belleza. Ah, retener el momento, el brillo refulgente que alumbra tenue quién sabe qué misterioso rincón de una memoria que quisiera ser parte entrañable del que cierra los ojos y aviva en su interior la llama benefactora de su calor en el frío invernal del alma. Cerrar los ojos y dejar que el nacimiento del día avanzando hacia la cruda luz del mediodía se haga belleza inhóspita y deslumbrante; al fondo las dunas asomando sobre la hilera de los romeros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Y todo ello tras el ojo de pez de una habitación donde suena el efervescente rastro de un riachuelo y su cantarín reclamo de vida; el anciano, dentro de su mundo, quizás en las cercanías de un final que la lógica de la edad no perdona, duerme envuelto en la calma sabática de la mañana. &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-8141725937704004623?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/8141725937704004623/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=8141725937704004623' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/8141725937704004623'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/8141725937704004623'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2010/05/las-mananas-del-hospital.html' title='Las mañanas del hospital'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-6772804163463219196</id><published>2009-01-21T12:15:00.000-08:00</published><updated>2012-01-12T12:30:25.477-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libros'/><title type='text'>Entre libros</title><content type='html'>&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CCOMPAQ%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List" style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/link&gt;&lt;o:smarttagtype name="PersonName" namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/o:smarttagtype&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face  {font-family:"Trebuchet MS";  panose-1:2 11 6 3 2 2 2 2 2 4;  mso-font-charset:0;  mso-generic-font-family:swiss;  mso-font-pitch:variable;  mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal  {mso-style-parent:"";  margin:0pt;  margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:12.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1  {size:612.0pt 792.0pt;  margin:70.85pt 85.05pt 70.85pt 85.05pt;  mso-header-margin:36.0pt;  mso-footer-margin:36.0pt;  mso-paper-source:0;} div.Section1  {page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;La imagen de un libro entre las manos por encima de las piernas con la luz del flexo cayendo sobre las palabras alineadas como ejército de almas vibrando dentro de su uniforme, la cabaña envuelta en la penumbra, el ratón que vive en el interior del muro de la chimenea saliendo de su agujero a comer el veneno rosado situado sobre un platillo a la entrada de su cueva, la noche fuera cruzada por el lejano ruido de la autovía, el silencio. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Su libro habla de un caminante que dejó Estambul a sus espaldas camino de China mientras el ratón sale cada poco a masticar como si fueran piñones el alpiste que poco a poco le está dando muerte; como en &lt;st1:personname productid="la película Encadenados" st="on"&gt;la  película &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Encadenados&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;, en &lt;st1:personname productid="la que Ingrid Bergman" st="on"&gt;la que Ingrid Bergman&lt;/st1:personname&gt; languidece en la mansión de sus apresadores; como en la película que tiene un título de tres letras y cuyo nombre no recuerdo, donde la desolación de los campos nevados sirve de telón de fondo a una historia de amor. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Y la tarde transcurre en la oscuridad silenciosa, ajena al mundo que le rodea entre estas cuatro paredes. Dos seres vivos, un ratón y un hombre que lee. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;El hombre se quita las gafas, pasa la yema de los dedos por sus ojos cansados y observa a su izquierda la mesa de cristal bajo la ventana sur; su superficie aparece cubierta de libros, unos encima de otros sin ningún orden; se ve que han ido cayendo allí según su propia circunstancia particular; algunos reposan sobre el cristal inmóviles desde hace meses: Bloom, libros de antiguos viajes por América y Asia; otros más recientes: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Desasosiego, El carrilano&lt;/span&gt; de Ignacio, los relatos de X, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El rumor del oleaje&lt;/span&gt;, de Mishima, los ensayos de Montaigne, apuntes diversos, el libro de los últimos poemas, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Sonata de otoño&lt;/span&gt;; también hay libros en formato mp3, Dulce Chacón, Cernuda, Suzuki, el estudioso del budismo zen, la novela de Ya Ding.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;La tarde de ayer la dedicó a la historia de Liang. Las olas saltaban en San Juan de la luz rememorando el estrépito y el movimiento de otras costas en cualquier parte del mundo. Era el mar, pero sobre todo eran las formas de los sentimientos de los personajes en vaivén de olas sobre el paisaje marino. El amor seguía su guión frente a un mar de verano. Una nueva oportunidad para el amor. Destino de fuego, Liang, trata de orientarse en sus sentimientos y en los de ella. Nada hay lineal en la vida, la inquietud está al acecho a la vuelta de cualquier esquina. Su memoria viaja constantemente a los años de la infancia, a la comunidad familiar tratando de buscar un referente en donde sosegar sus tribulaciones. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Y su lectura era un paisaje de fondo que servía a encauzar sus propias inquietudes, un medio para suscitar el encuentro con otras realidades. Mientras Li Liang tomaba posesión del lugar en la casa de la colina a donde había sido invitado, sopesaba lo que había en la historia que le atañía. En toda historia ajena siempre hay una pequeña o gran parte de la misma que nos involucra. Lo que le sucede a la gente suele venir escondido en la apariencia de una individualidad ajena y diferente, pero escuchando y dejando a la lectura vagar enlazada a los propios pensamientos, no es difícil irse encontrando un mundo de analogías que hacen que la lectura sea un paseo por la propia existencia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;La tarde de hoy es un caminante que atraviesa solitario Turquía camino de China. Leer es caminar por dentro de ti mismo. Y en ese instante aparece sobre la pantalla de su ordenador el aviso de un correo. &lt;a href="http://sites.google.com/site/albertodelamadrid/Home/premigervasio.pps?attredirects=0"&gt;Una presentación con las palabras de un reportero fotográfico, Gervasio Sánchez,&lt;/a&gt; galardonado con el premio Ortega y Gasset en el periódico El País. En el acto de entrega de los premiso sus palabras son vetadas por los medios de comunicación, al acto asistían la vicepresidenta del gobierno, el alcalde de Madrid, la presidenta de la Comunidad y otros dignatarios políticos, que ejercieron de convidados de piedra. Las palabras, breves, hablaban del proyecto fotográfico Vidas minadas. También esto es un paseo por una existencia que me atañe, la sociedad a la que pertenezco encubriendo vergonzantemente sus propias lacras inconfesables: vendemos a países subdesarrollados armas y minas antipersonales, comerciamos con &lt;st1:personname productid="la muerte. Gervasio Sánchez" st="on"&gt;la muerte. Gervasio Sánchez&lt;/st1:personname&gt; ha fotografiado a las víctimas con las que hacemos crecer nuestro PIB, niños mutilados por las minas cuando iban camino de la escuela. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Liang había logrado sustraerse a la matanza de &lt;st1:personname productid="la plaza Tiananmen" st="on"&gt;la plaza Tiananmen&lt;/st1:personname&gt; y, ahora, lejos de China, su cuerpo se encaminaba hacia otra pasión; tras el afán de justicia y libertad el instante el amor. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Y más tarde, ya frente al fuego de la chimenea, el lector solitario veía Fresas salvajes, el viejo profesor, sacado del universo de su propio mundo, va descubriendo a lo largo de un viaje en automóvil esa pizca de humanidad que hace que nos apercibamos de la existencia de los otros y nos descubramos a nosotros mismos un amor desconocido.  Ese amor de que hablaba el periodista Gervasio a aquellos niños que había fotografiado tras explotarles una mina bajo los pies, el de Liang a una novia que le abandona porque ha descubierto un deber junto a &lt;st1:personname productid="la institución Madre Teresa" st="on"&gt;la  institución Madre Teresa&lt;/st1:personname&gt;, en Calcuta; el del pensionista que camina siguiendo la ruta de la seda consciente de que en el camino está la vida. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Fotografías: Gervasio Sánchez &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: trebuchet ms; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SXeG_Zh3RlI/AAAAAAAAT7g/gqWTi3jV26g/s1600-h/Captura+de+pantalla+completa+21012009+212114.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5293848310740108882" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SXeG_Zh3RlI/AAAAAAAAT7g/gqWTi3jV26g/s800/Captura+de+pantalla+completa+21012009+212114.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 800px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 642px;" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" face="trebuchet ms" style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-6772804163463219196?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/6772804163463219196/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=6772804163463219196' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/6772804163463219196'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/6772804163463219196'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2009/01/entre-libros.html' title='Entre libros'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SXeG_Zh3RlI/AAAAAAAAT7g/gqWTi3jV26g/s72-c/Captura+de+pantalla+completa+21012009+212114.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-7891419827432156896</id><published>2009-01-16T13:15:00.000-08:00</published><updated>2012-01-12T12:31:09.613-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libros'/><title type='text'>El fuego y el agua</title><content type='html'>&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CCOMPAQ%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List" style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/link&gt;&lt;o:smarttagtype name="PersonName" namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/o:smarttagtype&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face  {font-family:"Trebuchet MS";  panose-1:2 11 6 3 2 2 2 2 2 4;  mso-font-charset:0;  mso-generic-font-family:swiss;  mso-font-pitch:variable;  mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal  {mso-style-parent:"";  margin:0pt;  margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:12.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1  {size:595.35pt 842.0pt;  margin:70.9pt 79.4pt 56.7pt 70.9pt;  mso-header-margin:36.0pt;  mso-footer-margin:36.0pt;  mso-paper-source:0;} div.Section1  {page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;span style="font-family: 'trebuchet ms';"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Con frecuencia, con mucha más frecuencia de lo que yo quisiera estas últimas semanas, sentado ante el atardecer, ese altar en donde se inmolan tantas cosas, se recuerda, se sufre el flagelo de las penas, se vive con relativa oportunidad el gozo de lo que la vida trae, se vienen a posar frente a mí algunos interrogantes con insistencia. El otro día seguí el rastro de una mujer que había dejado un comentario en mi blog de los caminos y, visitando su &lt;a href="http://www.lacoctelera.com/fuerademi"&gt;blog (Caída libre) &lt;/a&gt;y, leyendo por un lado y por otro me encontré con una cita de Lampedusa que decía: tengo setenta y tres años y sólo he vivido tres. ¿Cuántos años habré vivido yo?, me pregunto en esta tarde al calor del crepúsculo. Y me surge mientras hojeo un libro que compré ayer, de un pensionista que hizo la Ruta de la Seda a pie; un puñado de miles de kilómetros. El libro se subtitula: Viaje en solitario “Cuando caminas, lo haces hacia ti mismo”. Unas palabras que me suenan, quizás las escribiera yo mismo hace tiempo. Los años que tenemos y los años que hemos vivido: dos cosas bien distintas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Pero la tarde estaba encendida por el horizonte y dejé el libro al lado para contemplar la última luz del día, mientras seguía otra lectura por los auriculares, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El juego del fuego y del agua&lt;/span&gt;, que ya cité en la última entrada. A los pocos minutos me encuentro con estas palabras: tener un destino de fuego, “eso significa que ardes o bien que te apagas. Cuando ardes, corres grandes peligros, y cuando te apagas mueres. La única manera de librarte de ello es arder”. Que se junten en mis lecturas Lampesusa y Ya Ding para hablarme de la misma cosa que recrean mis interrogantes, tiene casi el aspecto de premonición.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Esta mañana, oí unos minutos al ministro de Economía, Solbes y a la vicepresidente del Gobierno, en la rueda de prensa, después del Consejo de Ministro; y yo, tan habituado a estar a años luz de la prensa y de lo que se cuece en la alta política, sentía un cierto complejo oyendo a estas personas hablar de los jueces, del PIB, de un mundo de datos que a mí se me escapaban y no sabía encajar en mi economía de ciudadano de a pie. Sentía una cierta vergüenza por el hecho de que altas instituciones estuvieran contribuyendo a facilitarme una comodidad económica y social mientras yo me dedicaba a investigar sobre el fuego o sobre los años que Lampedusa vivió realmente, a fin de sacando conclusiones de aquí y de allí y dedicarme a algo tan personal como intentar incrementar el número de mis años vividos dentro de la contabilidad global de &lt;st1:personname productid="la existencia. Mientras Solbes" st="on"&gt;la existencia. Mientras  Solbes&lt;/st1:personname&gt; daba previsiones del descenso previsible del PIB para los próximos años, del aumento del paro, etc., a mí me preocupaban otros porcentajes y las posibilidades del peligro de dejar de arder y apagarme, como decía el personaje de Ya Ding. No es muy justo esto, pero, uno piensa en el largo cuarto de siglo que casi inútilmente ha dedicado a la educación en la escuela y parece como si se oyera decir: es el turno de los otros, ahora ha llegado la hora del fuego. No obstante ahí queda, la preocupación por los palestinos, por la economía, por la educación, en un relativo segundo plano, casi casi en el apartado de los imponderables. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Y es que el tiempo… sí, amenaza; a veces sucede como si uno tuviera la impresión de que se le escapara por los agujeros del día un universo de posibilidades que están ahí esperándonos desde que nacemos hasta las mismas puertas de la muerte. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Más citas, en esta ocasión de otro libro recién leído, de Murakami: “Y  en aquel atardecer comprendí qué había sido el estremecimiento del corazón que ella me había provocado. Era un anhelo adolescente que no había sido ni sería jamás colmado”.  El protagonista descubre una década y media después, que aquella mujer había despertado en él un anhelo que los años de la vida no bastarían para calmar. Anhelo es una palabra que se me escapa frecuentemente de entre las manos, especialmente en los versos. El día que no anhelemos estaremos muertos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Según la doctrina china de los cinco elementos, de la tierra nace el metal, del metal nace el agua, del agua nace la madera, de la madera nace el fuego y del fuego nace la tierra, completando así el ciclo. El agua alimenta la madera y ésta a su vez ha de alimentar el fuego: anhelo, pasión, experiencias significativas, todo cuanto sea capaz de mantenernos vivos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Hoy recibí unas pocas líneas que inevitablemente me recuerdan que el fuego sigue siendo una opción de vida. No se pueden cerrar las puertas y poner la tranca; antes de que nos apaguemos y nos convirtamos en ceniza hay que seguir caminando, hacia uno mismo y hacia los anhelos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-7891419827432156896?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/7891419827432156896/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=7891419827432156896' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/7891419827432156896'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/7891419827432156896'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2009/01/el-fuego-y-el-agua.html' title='El fuego y el agua'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-1451542218619289240</id><published>2009-01-15T15:23:00.000-08:00</published><updated>2012-01-12T12:30:05.201-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libros'/><title type='text'>De Tiananmen a Manzanares el Real. El juego del fuego y del agua. Ya Ding</title><content type='html'>&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CCOMPAQ%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List" style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/link&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face  {font-family:"Trebuchet MS";  panose-1:2 11 6 3 2 2 2 2 2 4;  mso-font-charset:0;  mso-generic-font-family:swiss;  mso-font-pitch:variable;  mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal  {mso-style-parent:"";  margin:0cm;  margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:12.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1  {size:21.0cm 842.0pt;  margin:70.9pt 79.4pt 2.0cm 70.9pt;  mso-header-margin:36.0pt;  mso-footer-margin:36.0pt;  mso-paper-source:0;} div.Section1  {page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;span style="font-family: 'trebuchet ms';"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW_H01cC4qI/AAAAAAAAT5Y/5fmp63B5PJo/s1600-h/China+ni%C3%B1os+pekin+tiannamen+106+%2B%2B%2B+bbb.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291667797695455906" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW_H01cC4qI/AAAAAAAAT5Y/5fmp63B5PJo/s400/China+ni%C3%B1os+pekin+tiannamen+106+%2B%2B%2B+bbb.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 261px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;Hoy estuve en la plaza de Tiananmen, seguí a un prófugo en su huida de la masacre, le acompañé por las calles de Hong Kong después de una aventurada huida y luego volé con él a París mientras la nieve y el hielo crujían bajo mis pies. Era un día frío y soleado. Cuando me paré a comer algo, un petirrojo voló inesperadamente a posarse sobre una roca que despuntaba en la nieve, un colega de aquel otro que vino a comer a mi mano un otoño anterior en los despeñaderos del río Lobos. A la altura del Tolmo, Li Liang, el protagonista de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El juego del fuego y del agua&lt;/span&gt;, de  Ya Ding, caminaba por París indeciso sin saber qué hacer mientras esperaba la respuesta de una antigua novia que había conocido en la universidad de Pekín. Luego me encontré el río que dificultaba mi lectura escuchada; los pequeños saltos de agua guardaban todavía el recuerdo de las heladas pasadas, gruesos carámbanos de hielo eran socavados por la ruidosa corriente de agua.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Había iniciado mi caminata en las cercanías de Miraflores de la Sierra, caminando hacia la Hoya de Blas por ese tan encantador y poco visitado rincón del Guadarrama, con la Najarra a mi derecha y el cordal de la Pedriza enfrente; los caminos estaban helados y el campo había quedado cubierto por una capa de nieve ligera de consistencia vaporosa. Hacía cerca de cuatro meses que no caminaba, me sentía como si estrenara un traje nuevo. Antes de meterme en la accidentada vida de Li Liang, rodeé la Hoya de Blas hasta tomar el camino del collado de la Dehesilla. Hacía calor, me despojé del jersey y, en el momento en que me vi apremiado por pensamientos con los que no quería compartir mi paseo serrano, eché el candado y me puse a recitar aquel Namu-amida-buchu al que suelo recurrir últimamente para quitarme de encima aquello que no me conviene que aparezca en el umbral de mi mente. Encontré unas huellas de &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW_HkLFL0yI/AAAAAAAAT4w/XNB0Y4G6Wtk/s1600-h/pedriza-1.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291667511447376674" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW_HkLFL0yI/AAAAAAAAT4w/XNB0Y4G6Wtk/s400/pedriza-1.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 370px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW_HkamcA8I/AAAAAAAAT44/Twk_v3P6tRM/s1600-h/pedriza-12+petirrojo.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291667515613381570" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW_HkamcA8I/AAAAAAAAT44/Twk_v3P6tRM/s400/pedriza-12+petirrojo.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 317px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;varios días atrás que se elevaban entre las jaras y el bosque ralo. En las cercanías del collado tuve que abrigarme de nuevo. La Pedriza respiraba una magnífica soledad de lunes por la mañana temprano. Después de tomar un piscolabis y dejar un salpicado de migas para mi asustadizo petirrojo que volaba a mi alrededor sin atreverse a bajar a por su yantar, me eché el macuto a la espalda, me puse los auriculares y eché a caminar valle abajo por el helado sendero que se dirige al Tolmo. Había pensado dar una vuelta más larga, pero ahora era demasiado placentero aquel camino y aquella novela. La Maliciosa se alzaba al fondo como una vieja amiga bajo cuya ventana uno pasa recordando siempre alguna aventura amorosa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW_HkVnzESI/AAAAAAAAT5A/fo2PSMeQEQs/s1600-h/pedriza-14.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291667514276909346" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW_HkVnzESI/AAAAAAAAT5A/fo2PSMeQEQs/s400/pedriza-14.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 300px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW_HknGIrWI/AAAAAAAAT5Q/EBu7jxeyY3o/s1600-h/pedriza-26.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291667518967557474" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW_HknGIrWI/AAAAAAAAT5Q/EBu7jxeyY3o/s400/pedriza-26.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 300px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;Era el tiempo de Ya Ding. Llevo una temporada leyendo novelas producidas en Japón o China. El otro día, conversando con unos amigos, les decía que no sabía muy bien en qué consistía esa atracción que ejercían en mí estos relatos. Evidentemente los jóvenes y adolescentes de aquellas latitudes tienen muchas cosas en común con los nuestros, pero hay algo especial en ellos que me hace disfrutar de la lectura como si en ellos encontrara una parte de mí mismo recóndita que sólo aflorara al contacto de estímulos que no conozco bien. Me sucede algo parecido con los textos budistas que leo. Naturalmente podría ampliar el arcos de posibilidades y remitirme también a la India u a otras partes de Oriente. La idea es esta: evidentemente si hubiera nacido en un remoto pueblo de Japón, o en el Tibet, o en la orilla de Mekong mis concepciones religiosas, mis referencias culturales y mi modo de ver y relacionarme con la realidad habrían sido totalmente diferente; mi cerebro habría funcionado de manera distinta a como lo hace habiendo nacido en Madrid. Ese es un punto, pero hay otra cuestión, con ser tan importante no todo puede venir de la educación ambiental que recibimos, algo incipiente y muy universal debe de dormir en nosotros como si una semilla se tratara, un algo común a todos los seres humanos del planeta, que independientemente del entorno cultural o geográfico en que se vayan a desarrollar, puede dar respuestas muy heterogéneas a las inquietudes de hombres y mujeres. Algo así como si en potencia todos estuviéramos genéticamente preparados para asumir puntos de vista y relaciones con la realidad tan múltiples como las existentes de una parte a otra de la Tierra. De manera que esta especial curiosidad que surge cuando nos acercamos a otras culturas, a otros modos de vivir, de algún modo podrían tener algo en común con esa interpretación platónica en la que el encuentro con nuevas experiencias a veces parecen tomar el aspecto de reencuentros con nosotros mismos, con partes de una vida anteriormente vivida en donde ahora se reproduce el reflejo de aquella existencia. La vida estaría llena de reminiscencias que nos recuerdan algo de un pasado remoto ya vivido. Algo parecido simplemente, porque creyendo que la vida es sólo una, sin antecedentes y sin más futuro que volver a convertirse uno en cenizas, todo tiene que tener necesariamente otra procedencia. Quizás de lo que se trata es que cuando me encuentro con “esas reminiscencias” lo que estoy haciendo es tropezar con esa parte de mí que vive en estado latente en alguna parte de mi interioridad. Una idea cercana a esa que explora Jung del anima y el animus, en la que nuestro ser, compuesto esencialmente por el animus (algo parecido a la masculinidad), convive con una parte importante de anima (feminidad), un planteamiento que explicaría muchas cosas en otro terreno. En fin que estábamos en la Pedriza, siguiendo a última hora el curso del Manzanares por un sendero cubierto de hielo mientras en mis oídos sonaba la novela El juego del fuego y del agua.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW_Hkj2CI0I/AAAAAAAAT5I/7tmAMEqyIP8/s1600-h/pedriza-20.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291667518094713666" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW_Hkj2CI0I/AAAAAAAAT5I/7tmAMEqyIP8/s400/pedriza-20.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 400px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 300px;" /&gt;&lt;/a&gt;En el autobús, de vuelta a casa, esa larga parada de luces rojas y blancas en caravana de la autovía, se me presentan como totalmente ajenas a mi realidad. Me paro a considerarlo y es verdad, hoy me bastó alejarme de casa, de la parcela, de la cabaña, de los libros, para entrar en otro mundo; el embalse Santillana con el sol incendiando las nubes sobre el lago helado, sobre las sombras de los álamos, pareció un paisaje robado a un país nórdico. El brillo acerado de sus orillas todavía heladas parecía un decorado sacado de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Alexander Nevsky&lt;/span&gt;, la película de Eisenstein.&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW_McrtCWnI/AAAAAAAAT5g/4-Sod_PmdYU/s1600-h/Panorama_pedriza+hoya+de+blas.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291672880323648114" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW_McrtCWnI/AAAAAAAAT5g/4-Sod_PmdYU/s800/Panorama_pedriza+hoya+de+blas.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 180px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 800px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" face="trebuchet ms" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-1451542218619289240?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/1451542218619289240/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=1451542218619289240' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/1451542218619289240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/1451542218619289240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2009/01/de-tiananmen-manzanares-el-real.html' title='De Tiananmen a Manzanares el Real. El juego del fuego y del agua. Ya Ding'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW_H01cC4qI/AAAAAAAAT5Y/5fmp63B5PJo/s72-c/China+ni%C3%B1os+pekin+tiannamen+106+%2B%2B%2B+bbb.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-5118197843072395402</id><published>2009-01-14T05:25:00.000-08:00</published><updated>2012-01-12T13:10:24.304-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Habitat'/><title type='text'>Adiós, Andy</title><content type='html'>&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CCOMPAQ%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List" style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/link&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face  {font-family:"Trebuchet MS";  panose-1:2 11 6 3 2 2 2 2 2 4;  mso-font-charset:0;  mso-generic-font-family:swiss;  mso-font-pitch:variable;  mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal  {mso-style-parent:"";  margin:0pt;  margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:12.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1  {size:612.0pt 792.0pt;  margin:70.85pt 85.05pt 70.85pt 85.05pt;  mso-header-margin:36.0pt;  mso-footer-margin:36.0pt;  mso-paper-source:0;} div.Section1  {page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CCOMPAQ%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List" style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/link&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face  {font-family:"Trebuchet MS";  panose-1:2 11 6 3 2 2 2 2 2 4;  mso-font-charset:0;  mso-generic-font-family:swiss;  mso-font-pitch:variable;  mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal  {mso-style-parent:"";  margin:0pt;  margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:12.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1  {size:612.0pt 792.0pt;  margin:70.85pt 85.05pt 70.85pt 85.05pt;  mso-header-margin:36.0pt;  mso-footer-margin:36.0pt;  mso-paper-source:0;} div.Section1  {page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CCOMPAQ%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List" style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/link&gt;&lt;o:smarttagtype name="PersonName" namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/o:smarttagtype&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face  {font-family:"Trebuchet MS";  panose-1:2 11 6 3 2 2 2 2 2 4;  mso-font-charset:0;  mso-generic-font-family:swiss;  mso-font-pitch:variable;  mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal  {mso-style-parent:"";  margin:0pt;  margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:12.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1  {size:595.35pt 842.0pt;  margin:70.9pt 79.4pt 56.7pt 70.9pt;  mso-header-margin:36.0pt;  mso-footer-margin:36.0pt;  mso-paper-source:0;} div.Section1  {page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW3rZ-VAFrI/AAAAAAAAT3M/DGsdFM3jYIA/s1600-h/IMGP2815.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291143968690542258" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW3rZ-VAFrI/AAAAAAAAT3M/DGsdFM3jYIA/s400/IMGP2815.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 318px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;Coño, qué triste me desperté hoy. Cuando sonó el despertador me sentí tan triste que me arrebujé bajo el edredón pensando que hoy no iba a ser capaz de levantarme en todo el día de &lt;st1:personname productid="la cama. Buah" st="on"&gt;la cama. Buah&lt;/st1:personname&gt; buah buah, eso decía el niño pequeño y tristón que había amanecido en mitad de un precioso día de niebla. Había mirado de reojo la mañana cuando sonó el despertador, pero aquello no había dicho nada particular a mi pena, así que adopté la posición del embrión que en el silencio amniótico de un mundo remoto hubiera quedado olvidado en algún rincón de un sueño, encogí los hombros, hundí la cabeza entre las clavículas, plegué mis piernas sobre el abdomen, crucé mis brazos en el regazo de mí mismo y me dispuse a dormir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Cuando desperté, con los ojos entornados busqué los números rojos del reloj despertador posado sobre el rayador amarillo junto a los pliegues de la cortina a cuadros verde. Di un respingo, era casi mediodía; me incorporé y, justo entonces, la figura de Gaza apareció por la puerta como todas las mañanas a darme los buenos días. Buenos días, Gaza, saludé; y, mientras introducía mis pies por la boca de las pantuflas, acaricié la cabeza de este cachorro juguetón e irresponsable que no deja gafas, guante, bolso que pilla por ahí sin mordisquearlo hasta dejarlo inservible. Gaza, cuando oye que me incorporo en la cama, viene enseguida a saludarme; eso me gusta especialmente; y con más razón hoy que estoy como un trapo; reconforta que a uno le laman el forro del alma con esas ganas de vivir que tiene este cachorro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Pero hoy no me iba a dejar arredrar, ni iba a permitirme caminar por la casa como fantasma en cuarentena arrastrando melancólicas cadenas por lúgubres pasillos y corredores, así que... Así que que qué. ?: de momento la escritura, el mejor remedio que conozco contra esta clase de males.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;     &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Nuestra otra perra, Andy, murió ayer. Últimamente nos miraba tras sus ojos hundidos desde la lejanía de sus muchos años, pero lo hacía... no, ni siquiera era resignación aquello. Este animal no era resignado como somos los humanos en medio de las contrariedades, este animal seguía viviendo simplemente con todo lo que la vida le venía echando, su displasia, su vejez –parecía una abuelita arrugadita en su rincón del porche–, el frío, el calor, lo que fuere. A última hora, renqueante, arrastrando su medio cuerpo trasero, escuálido, totalmente en los huesos, iba como podía de aquí para allá buscando un poco de sol o resguardándose del rigor del frío. Siempre arrastrando su vejez con la misma naturalidad con que se producen los fenómenos atmosféricos. Tampoco hacía esto estoicamente como de nosotros podríamos llegar a decir, porque el estoicismo es una categoría moral de la que ella no tenía ninguna necesidad, que nosotros, asumidos de significación parece que tuviéramos siempre en el candelero esa necesidad de remitir nuestros actos a un código moral, a adjudicarle un adjetivo a nuestros actos con objeto de poner de relieve nuestra valía. A mí me admiraba encontrar en su cabezota peluda esa expresión de natural disposición frente al dolor. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW3rZfuSP3I/AAAAAAAAT3E/FTdEqNaef38/s1600-h/andy.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291143960475090802" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW3rZfuSP3I/AAAAAAAAT3E/FTdEqNaef38/s400/andy.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 359px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;Alguna de las últimas noches, antes de que ya no pudiera moverse definitivamente, agradecí mucho que viniera a dormir arrastrándose hasta hacer su arrebujo nocturno frente a la puerta de mi cabaña. A las dos o tres de la mañana, cuando ya me iba a dormir, me acercaba a ella y la acariciaba su cabezota de viejecita dándole las buenas noches; ella levantaba entonces los ojos y parecía asentir agradecida desde su sordera y su adustez de abuelita. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Por fin tuvimos que decidir su suerte, quedó inmovilizada y, de su costado, que se había abierto, había empezado a manar una masa sanguinolenta. Al día siguiente, mientras el veterinario preparaba su instrumental, la acariciábamos y, ella, desde su postración, levantaba la cabeza y nos miraba desde su poquito de vida como si intuyera que ya todo se había acabado. El veterinario le cortó el pelo de una pata, introdujo una aguja, apretó: quedó dormida instantáneamente. A continuación su cuerpo recibió el líquido letal. Andy ya no existía. La subimos a la carretilla y atravesamos la parcela con ella, la introdujimos en el hoyo que había abierto horas antes y después la cubrimos de tierra. A continuación rastrillé el terreno. Su tumba está a pocos pasos de donde suelo sentarme a leer los días de sol en invierno, ese banco de madera que también sirvió en una ocasión para dejar un reguero de semen como testimonio de que la vida, pese a todo, ha de primar sobre la muerte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;    &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Pero no se piense que estaba triste por Andy, no, al menos eso creo. Recordé insistentemente durante todo el día ese admirable y repentino tránsito de la vida a la muerte, eso sí me llamaba profundamente &lt;st1:personname productid="la atención. De" st="on"&gt;la atención. De&lt;/st1:personname&gt; golpe su cabeza había caído sobre un costado, estaba muerta. Esa clase de obviedades, de verdades, que aún conociéndolas hasta la profundidad más íntima de nuestros huesos, no dejan de impresionarnos con su evidencia. Una inyección y de repente tu dolor, tus penas, tu amor, tu cansancio, tu memoria, tu pasión, tus proyectos, tus hijos, tu amante, tu casa, tus errores, tus trabajos, la niebla de plata, el mar profundo, las montañas espléndidas, los bosques misteriosos. los amigos, los libros, tu pereza, tu ardor, tus maratones, tus versos, todo, absolutamente todo, ha desaparecido. Eso sí que es el gran misterio de la vida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Terminé de leer ayer &lt;i&gt;Tokio blues&lt;/i&gt;, de Haruki Murakami. También allí se respiraba en más de una ocasión el aire incomprensible del párrafo anterior. Jóvenes vidas que desaparecen dejando el vacío inmenso tras de sí, la muerte en vida de los vivos, los suicidas que alientan tan frecuentemente la literatura japonesa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" face="trebuchet ms" style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;No, no es deseable esa naturalidad de Andy en donde todos, árboles y animales, como en aquellos versos de Octavio Paz, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; text-indent: 24pt;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;i&gt;... están ahí, dichosos en su estar,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;i&gt;frente a nosotros que no estamos,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;i&gt;comidos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;i&gt;por el amor comidos, por la muerte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" face="trebuchet ms" style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: 'trebuchet ms';"&gt;No es deseable porque a &lt;/span&gt;&lt;i style="font-family: trebuchet ms;"&gt;la manada de árboles bebiendo en el arroyo, &lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: 'trebuchet ms';"&gt;a&lt;/span&gt;&lt;i style="font-family: trebuchet ms;"&gt; los montes como cielos desplomados&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: 'trebuchet ms';"&gt;, al contrario que a nosotros, les falta el valor de ser hombre o mujer, les falta la consciencia plena y admirativa de la vida, del amor, y poco a poco, aprendiéndolo lentamente –porque hay que aprenderlo, golpe a golpe, verso a verso– la consciencia de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la muerte. Es" st="on" style="font-family: trebuchet ms;"&gt;la muerte. Es&lt;/st1:personname&gt;&lt;span style="font-family: 'trebuchet ms';"&gt; decir, la tristeza de nuestra levedad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW3ssKQafQI/AAAAAAAAT3U/7PT0kzYlW4I/s1600-h/IMGP2819.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291145380641799426" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW3ssKQafQI/AAAAAAAAT3U/7PT0kzYlW4I/s800/IMGP2819.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 600px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 800px;" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;    &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-5118197843072395402?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/5118197843072395402/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=5118197843072395402' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/5118197843072395402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/5118197843072395402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2009/01/adis-andy.html' title='Adiós, Andy'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SW3rZ-VAFrI/AAAAAAAAT3M/DGsdFM3jYIA/s72-c/IMGP2815.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-3675658732846612350</id><published>2009-01-11T07:15:00.000-08:00</published><updated>2012-01-12T13:03:34.531-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La montaña'/><title type='text'>El animal que llevamos dentro</title><content type='html'>&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CCOMPAQ%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List" style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/link&gt;&lt;o:smarttagtype name="PersonName" namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/o:smarttagtype&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face  {font-family:"Trebuchet MS";  panose-1:2 11 6 3 2 2 2 2 2 4;  mso-font-charset:0;  mso-generic-font-family:swiss;  mso-font-pitch:variable;  mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal  {mso-style-parent:"";  margin:0pt;  margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:12.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1  {size:595.35pt 842.0pt;  margin:70.9pt 79.4pt 56.7pt 70.9pt;  mso-header-margin:36.0pt;  mso-footer-margin:36.0pt;  mso-paper-source:0;} div.Section1  {page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: arial; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWoPtjSyRnI/AAAAAAAATpg/On4voW7ukpk/s1600-h/xxx+%2831%29.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5290057987542632050" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWoPtjSyRnI/AAAAAAAATpg/On4voW7ukpk/s400/xxx+%2831%29.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 300px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWoPtfXkNpI/AAAAAAAATpY/RAGGe5Ip8oU/s1600-h/xxx+%2826%29.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5290057986488940178" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWoPtfXkNpI/AAAAAAAATpY/RAGGe5Ip8oU/s400/xxx+%2826%29.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 300px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWoPtZmrIbI/AAAAAAAATpQ/AB0cW_c8j4w/s1600-h/Alpes3+055+bbb+aaa.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5290057984941695410" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWoPtZmrIbI/AAAAAAAATpQ/AB0cW_c8j4w/s400/Alpes3+055+bbb+aaa.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 300px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWoPs_oJj5I/AAAAAAAATpA/x74glyq1J9A/s1600-h/Alpes2+803+bbb+aaa.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5290057977968562066" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWoPs_oJj5I/AAAAAAAATpA/x74glyq1J9A/s400/Alpes2+803+bbb+aaa.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 300px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CCOMPAQ%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;/link&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face  {font-family:"Trebuchet MS";  panose-1:2 11 6 3 2 2 2 2 2 4;  mso-font-charset:0;  mso-generic-font-family:swiss;  mso-font-pitch:variable;  mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal  {mso-style-parent:"";  margin:0pt;  margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:12.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1  {size:612.0pt 792.0pt;  margin:70.85pt 85.05pt 70.85pt 85.05pt;  mso-header-margin:36.0pt;  mso-footer-margin:36.0pt;  mso-paper-source:0;} div.Section1  {page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Construyo desde hace un mes o dos un blog con los apuntes de un viaje que hicimos en el noventa y siete por América de Sur. Trabajando con este material hoy, me encontré un texto, a la altura de Sucre, en Bolivia, que me siento inclinado a duplicar aquí a modo de conjuro. Sabiendo cómo puede funcionar el organismo y, viendo lo perezoso que me encuentro a la hora de ponerme a caminar de nuevo, no va a estar de más utilizar de este estímulo para, por ejemplo, animarme mañana mismo a hacer una larga caminata por Guadarrama después de un largo trimestre de inactividad. Sucedió que me encontré conmigo mismo inesperadamente, ese Alberto de la Montaña de los altos recorridos por los Alpes y los Pirineos, y eso es buena señal. Además, caminar y tomar el sol produce endorfinas a mogollón, una hormona que estoy necesitando como agua de mayo. Dejo aquí el texto de entonces, primero para mi personal consumo y después para el de aquellos que todavía creen en que a uno se le puede aparecer la virgen en cualquier momento. Éste es el texto: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me ha aparecido la virgen subiendo una escalera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Trepo los escalones del hotel y en el descansillo vuelvo a ver el póster de las cumbres del Sassolungo con un primer plano de agua y flores rabiosamente coloreadas. Y ya que este largo viaje por América parece abocar a un final en espera del otoño y del trabajo, se me cruza en estas condiciones la primavera dolomítica de las montañas de siempre y recibo como una punzada su llamada. Después de regresar de América, volar a las Dolomitas, esa es &lt;st1:personname productid="la aparición. El" st="on"&gt;la  aparición. El&lt;/st1:personname&gt; verano de las montañas vuelve a nacer así en mitad de estas vacaciones para remontar el vuelo hacia los paraísos visitados de siempre. Las Dolomitas son otro mundo que duerme dentro de mí arropado por la memoria de las vivencias profundas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Cuando la intensidad del esfuerzo es grande, la lógica del cuerpo pide descanso, cambios de ritmo, el llano sigue a las montañas; pero algún resorte interno me pone sobre aviso de este descanso engañoso; los ratos de intensidad yacen escondidos en la incertidumbre del esfuerzo, en el alba que nos sorprende pisando los caminos de las cumbres. Pienso que buena parte de lo que quiero vivir está en el escenario de lo que he vivido; no de otra manera puede entenderse que levante en mí estos deseos valles tan conocidos como los de las Dolomitas. Es el arrullo de las asociaciones de la memoria que me invita a husmear rincones de un mundo familiar. Pensar desde estas asociaciones me crea un nuevo estado de excitaciones y expectativas. ¿Duermen en mí deseos que desconozco? Recuerdo mi última estancia en Brenta, que fue una gratísima experiencia, y no tiene, sin embargo la luz con la que yo veo esta tarde aquel norte de Italia; las de esta tarde son montañas vinculadas a remotos años pasados, imagino todo aquello y me siento muy excitado; en mi voluntad aparece el deseo de rescatar aquellas cumbres. Por ahí circulan mis sueños, se alzan como una voz de alerta que pide ser escuchada más allá de lo pasajero de un deseo agradable.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Y sucede que según me acerco a estas tierras los recuerdos se reproducen unos a otros y entonces, de las entrañas de la memoria surgen a borbotones más y más montañas vestidas de alba, de estrellas, de largas y costosas ascensiones conseguidas tras laboriosos sacrificios. Y me asalta la duda, ¿volver a saciarme de montañas, de esfuerzos extenuantes, de valles, de soledad?; ¿y llegar ahíto al otoño como quien regresa de atravesar el desierto hermoso y sediento?; ¿y volver a cargar la cámara de imágenes y colores con los que nutrir el invierno y la juventud recientita inaugurada con este desmadre de la cincuentena en ciernes...? ¿y volver a escucharme a mí mismo durante una larga temporada pateando la tierra como un lobo hambriento de vida?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;span style="font-family: 'trebuchet ms';"&gt;Me sorprendo a mí mismo escribiendo las líneas anteriores. Me pienso en el estado anímico inmediato de estos días y no me reconozco esta nueva disposición. Y mientras escribo esto último se me ocurre que, coño, estas cosas hay que aprovecharlas, que no pueden dejarse las velas arriadas cuando soplan vientos tan poco usuales. Por cierto, ¿cómo nacerán estas cosas? Lo de hoy es un accidente; &lt;/span&gt;&lt;st1:personname st="on" style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Victoria&lt;/st1:personname&gt;&lt;span style="font-family: 'trebuchet ms';"&gt; me manda a comprar agua a la tienda de al lado, bajo con desgana, estoy demasiado a gusto arrullado al calor de la lectura; bajo junto al póster y nada, compro el agua, vuelvo a subir, lo miro de refilón y mientras subo los cuatro o cinco escalones —cuatro o cinco, no más—, plas, de golpe me viene la llamada de las cumbres arroyando con su fragor repentino cualquier expectativa en ciernes, y no me reconozco porque, haciendo balance de la gran cantidad de tiempo que dedico a pensarme o a repasar las realidades de mi entorno, cada vez descubro menos estos ramalazos de viento, que sólo veinte, veinticinco años atrás tenían la capacidad de embestida con que amenazan esta tarde en el corto espacio de tiempo en que consumo un mate. &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" face="trebuchet ms" style="font-family: arial; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWoPsxMoPdI/AAAAAAAATpI/r8B9wAXvc1E/s1600-h/Alpes2+888+bbb+aaa.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5290057974095035858" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWoPsxMoPdI/AAAAAAAATpI/r8B9wAXvc1E/s400/Alpes2+888+bbb+aaa.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 400px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 300px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;st1:personname st="on"&gt;Victoria&lt;/st1:personname&gt; me recuerda una idea leída en Vargas Llosas, parece que tomada de Cioran, la necesidad de dejar un lugar en la existencia para “visitar el animal que llevamos dentro”. ¿Ese animal que llevamos dentro, nosotros mismos, se corresponde exactamente con el que compartimos la mayor parte de la existencia? o más bien sólo nos aproximamos tímidamente a él, en plácido equilibrio con otras demandas, otras convenciones, otras perezas, otros sucedáneos... Trágico interrogante, porque hay una verdad que no tiene vuelta de hoja, rodeando el peligro, el esfuerzo o el sufrimiento la existencia nunca puede ser igual de sabrosa. Las sombras de las realidades se confunden fácilmente con la consistencia de las realidades mismas. ¿Cómo cerciorarse de la calidad de la realidad vivida cuando es tan fácil vivir alimentado de las sombras o de entidades menores?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: arial; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Viajar siguiendo una guía, pasar por atender las curiosidades comunes de los viajeros, descansar de siempre lo mismo, es un imperativo necesario; pero tiene poca sustancia si uno sigue la ruta ancha de lo que medio mundo va dejando delante de nosotros, si uno no se sale del camino y no se acerca a dejarse los músculos mascullados valle arriba entre las piedras, la nieve o el frío. Hay maneras muy sutiles de rodear los escollos del esfuerzo o, por decirlo de otra manera, el esplendor generoso de la naturaleza; somos capaces de engañarnos a nosotros mismos durante largos periodos de tiempo, somos capaces de incapacitarnos con la metafísica del tiempo y la degradación con tal de substraernos al esfuerzo de enfrentar el sufrimiento y el esfuerzo, no entendiendo que no es dable la recompensa con la sola pasión de contempladores desde la llanura; que la sola pasión no es suficiente, que necesita del ejercicio de la pasión sobre la tierra para que de esta unión nazca el hombre que duerme y acosa a su amada en la soledad de una naturaleza recuperada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: arial; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: arial; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: arial; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: arial; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: arial; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: arial; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" face="arial" style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: arial; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-3675658732846612350?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/3675658732846612350/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=3675658732846612350' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/3675658732846612350'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/3675658732846612350'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2009/01/el-animal-que-llevamos-dentro.html' title='El animal que llevamos dentro'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWoPtjSyRnI/AAAAAAAATpg/On4voW7ukpk/s72-c/xxx+%2831%29.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-8703661114874521150</id><published>2009-01-10T09:17:00.000-08:00</published><updated>2009-01-10T11:55:35.556-08:00</updated><title type='text'>Gota a gota otro año más</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; 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&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;Lao Tsé&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWjh4Qjl3vI/AAAAAAAATnY/x4Fdd_dLeN0/s1600-h/pavlovsky-10.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 400px; height: 394px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWjh4Qjl3vI/AAAAAAAATnY/x4Fdd_dLeN0/s400/pavlovsky-10.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5289726118979821298" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=""&gt;De repente me había sorprendido a mí mismo barajando la posibilidad de viajar en primavera por Japón; era un impulso que provenía de la lectura de Murakami, que a su vez había suscitado el recuerdo de alguna película de Kurosawa. Algunos autores japoneses se habían agolpado en mi memoria convirtiendo su recuerdo en un trampolín que abría mi curiosidad hacia un país que era también la patria de Misima, de Kenzaburu Oé, la de la brutalidad nipona en la guerra del Pacífico, la tierra de la silueta del Fujiyama. La mayor parte del día la había empleado en resolver algunos problemas de la instalación eléctrica de la casa y, a última hora, aburrido del embrollo de los cables, había decidido dejarlo para el día siguiente. No tenía ganas de leer esa tarde, así que me eché en sillón, estiré las piernas sobre el baúl de anea y, cerrando los ojos, me dejé llevar por el cansancio y el deseo de echar una cabezada. Mientras, el sol se abría paso con poco éxito sobre un horizonte cubierto de nubes. Había sido un día de intenso frío y ahora&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;que el cuarto estaba suficientemente caldeado era agradable dejarse&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt; llevar por &lt;st1:personname productid="la somnolencia. El" st="on"&gt;la somnolencia. El&lt;/st1:personname&gt; recurrente recuerdo de X parecía que &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;seguía remitiendo. Esa fue la apreciación que me sirvió de marco&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt; antes de que quedara profundamente dormido. Cuando media hora después me desperté, el sol era una llama sobre un horizonte cubierto de pesadas nubes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;Después volví a la lectura de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tokio blues&lt;/span&gt;, de Haruki Murakami. Había detalles en el relato que suscitaban en mí una necesidad de buscar esa clase de reencuentro personal que el protagonista está a punto de conseguir cuando visita a su amiga Naoko. O quizás mejor valdría decir necesidad de encuentro con la realidad simplemente, ya que estas alturas no estaba de más reconocer que cada vez era más frecuente recordar como quien lo hace bajo la vigilancia escrutadora y escéptica de alguien que ya no cree excesivamente en sus propias apreciaciones; eso que sucede cuando la vida empieza a pasar facturas invitando como consecuencia deferentemente a revisar los actos de la vida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWjh3ypuJYI/AAAAAAAATm4/QP_Apmm-WxY/s1600-h/chorrillo+nieve.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWjh3ypuJYI/AAAAAAAATm4/QP_Apmm-WxY/s400/chorrillo+nieve.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5289726110952465794" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWjh3xRJ9aI/AAAAAAAATnA/BT-FZ92Vs1c/s1600-h/chorrillo+nieve-17.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 400px; height: 276px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWjh3xRJ9aI/AAAAAAAATnA/BT-FZ92Vs1c/s400/chorrillo+nieve-17.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5289726110580995490" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=""&gt;Preveo que me costará años todavía deshacer el laberinto de tantas madejas e hilos enmarañados tan fenomenalmente en el cesto de mimbre que es mi cerebro. Un bonito entretenimiento para el resto de &lt;st1:personname productid="la vida. Hoy" st="on"&gt;la vida. Hoy&lt;/st1:personname&gt; el campo todavía está nevado, una suave niebla lo viste de frío e intemporalidad; el mundo es un espacio inhóspito y bello más allá de la ventana de mi cabaña. Estoy triste, soy el hombre triste, como rezaba el título de una fotografía de García Alix en el Reina Sofía hace días, como escribí alguna vez, esos versos que fui dejando a lo largo del otoño como un reguero de contradicciones, de dolor, de amor. A veces me jode ser el hombre triste, el hombre solitario, el hombre desorientado, pero también hay otras muchas ocasiones en que la tristeza es tan honda y penetra tan profundamente en mi ser que dudo que ella y yo seamos cosas diferentes. Entonces, reconociéndome en ella, experimento a través de la tristeza la sensación de una enorme sintonía con la vida que no creo fuera posible alcanzar de otra manera; reconocerse uno con la vida, de la misma manera que hoy la tierra es una, fundida con la nieve y el aire que posa sobre el campo solitario.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;El otro día, cuando asistía al espectáculo de Pavlovsky en el Español, me aliviaba comprobar que el mundo no respira de manera muy diferente a como lo hace mi cuerpo. El escenario, cubierto por una niebla que posaba suavemente sobre un gran rosetón de seda roja que cubría el estrado, disponía a la sinceridad&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y al encuentro con la realidad íntima de los años, un rey Lear a solas con sus reflexiones, jugueteando con el público a compartir lo que difícilmente se puede compartir, la resignación de una curiosidad que se va apagando, la inmensa soledad, el eco diamantino &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;de una pena inexpresable. Cornelia debía de esperar en algún lugar más allá de las bambalinas, pero Lear no pensaba en ella, no podía atender más que al soliloquio de los años. Esa era una de las facetas que se dejaba ver, o que yo veía, en el rostro profusamente maquillado de un Pavlovsky travestido para la noche de El Español. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="trebuchet ms" style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;En el espectáculo no tardó mucho en aparecer una pregunta clave: ¿era o no era actuación aquello? ¿Quién sabría distinguir netamente entre una cosa y otra, no sólo en el ámbito de esta representación sino yendo más allá, en la propia vida, tratando de separar aquello que Conrad denomina ser interior, de eso otro que es nuestra diaria relación con el mundo? Con Pavlovsky era obvio que ambas respuestas podían ser válidas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWjh4I-zfWI/AAAAAAAATnQ/P624l0WgBXg/s1600-h/IMGP2728.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 250px; height: 280px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWjh4I-zfWI/AAAAAAAATnQ/P624l0WgBXg/s400/IMGP2728.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5289726116946476386" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=""&gt;En determinado momento la niebla se hizo liviana y entonces, más allá de mi ventana, apareció la forma blanca de un almendro aislado con las ramas cubiertas de nieve; y más lejos, en el bajío junto a la autovía, los muñones de los olivos con sus escuetas ramas ateridas de frío simulando la figura oscuras de fornidos samuráis salidos de una película de Kurosawa. El sol se abrió paso entre &lt;st1:personname productid="la niebla. Inmediatamente" st="on"&gt;la niebla. Inmediatamente&lt;/st1:personname&gt; decidí coger la cámara fotográfica y salir a inspeccionar los alrededores. Los arbustos y las hierbas conservaban todavía su envoltura de hielo a punto de desaparecer. Me dirigí hacia el almendro solitario, aquel en el que nos fotografiáramos X y yo en una ocasión cuando confeccionábamos la portada de un libro común. En la tierra labrada había desaparecido la nieve y las ramas heladas del almendro servían de marco a la tierra ocre y a los olivos del fondo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="trebuchet ms" style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-8703661114874521150?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/8703661114874521150/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=8703661114874521150' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/8703661114874521150'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/8703661114874521150'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2009/01/gota-gota-otro-ao-ms.html' title='Gota a gota otro año más'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SWjh4Qjl3vI/AAAAAAAATnY/x4Fdd_dLeN0/s72-c/pavlovsky-10.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-1899275353463814983</id><published>2008-12-31T11:16:00.000-08:00</published><updated>2008-12-31T11:42:11.143-08:00</updated><title type='text'>Correr contra el tiempo</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link style="font-family: trebuchet ms;" rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CPROPIE%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:100%;"  &gt;&lt;o:smarttagtype namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" name="PersonName"&gt;&lt;/o:smarttagtype&gt;Mi amigo Ignacio, que me escribe desde el nevado valle de Arán hace unos días preguntándome si estoy en Méjico, en Bolivia, o ricamente pasando el invierno en mi cabaña de El Chorrillo, ha debido leer alguno de esos blogs nuevos que empezaron a caminar hace poco, uno por Sudamérica y otro desde Méjico camino de Perú, y ha dicho: date, éste ya anda de nuevo gastando zapatos por el mundo. &lt;/span&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt; 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&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:#0400; 	mso-fareast-language:#0400; 	mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 26.95pt; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Esta facultad de estar aquí y allí indistintamente no es algo que provenga de ningún beneficio secular relacionado con la gracia divina o algo parecido, simplemente tiene que ver con mi disposición última empeñada en viajar por el mundo sin moverme de casa. Descubrí que no siempre el ánimo o el cuerpo está para andar de camino o viviendo entre una estación de tren o un aeropuerto, pero como el afán de volver a visitar algún país no se me quietaba de encima inventé la forma de hacerlo sin moverme de mi &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;cabaña. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 26.95pt; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Y esa es parte de la tarea de este recién comenzado invierno. Como sucede con frecuencia que el tiempo vuela y cuando uno anda por ahí se entera sólo a medias de lo que está sucediendo alrededor, porque dos o cinco sentidos no dan para mucho en ocasiones, un&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;buen ejercicio para enterarse un poco más y vivir de paso tanto lo que no se vivió como para recrear lo que nos escapo, quizás consista en hacerlo mental y retrospectivamente de la mano de los apuntes y de las diapositivas que fueron quedando por ahí en algún lugar de la casa, silenciosos y cubiertos de polvo, como el arpa de Bécquer, esperando una mano de nieve que sepa arrancar algunas notas de aquello. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 26.95pt; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La verdad es que el pasado se nos va de las manos sin que en ocasiones nos haya dado tiempo a enterarnos suficientemente de lo que estaba sucediendo, de ahí mi afición a desempolvar en forma de libros o blogs parte de esa existencia que a veces uno no tiene tiempo de experimentar cuando está en medio de la fiesta. Además, qué leñe, que mejor cosa que volver a repasar con los ojos de niño los escaparates de &lt;st1:personname productid="la Mallorquina" st="on"&gt;la Mallorquina&lt;/st1:personname&gt; donde el olor de los pasteles salía siempre de los resquicios de las puertas como una golosa promesa, si, la magdalena de Proust; una delicia ver desfilar de vez en cuando por el fondo de los ojos el perfume &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;que los años y sus circunstancias van dejando como maravilloso rastro; ver aparecer entre bambalinas todo este espectáculo es además algo muy apropiado para un principio de invierno.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 26.95pt; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;De ahí el correo de Ignacio preguntándome si es que andaba por Méjico; y la verdad es que sí andaba por Méjico, aunque no “de cuerpo presente”, porque mi cuerpo estaba aquí aunque mi espíritu estuviera allí o en Bolivia tratando de recuperar la memoria de un año de vagabundeo por América&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 26.95pt; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Andaba yo pensando estos días que acaso debería dejar de aparecer &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;por estos pagos y centrarme en otras cosas de mayor provecho; vamos, que últimamente empieza a hacerme no tanta gracia esta adicción a pegar la hebra con mi propia sombra al calor de la beneficencia de este blogger.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 26.95pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;¿Pa qué? Sí, pa qué tantas palabras, pa qué tantas cosas, como aquella historia que conté hace tiempo en algún lado. Al final tarde o temprano siempre aparece un paqué en tu vida, incluso, imagino, habrían aparecido si cuando era niño y pasaba a diario por los escaparates de la pastelería de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname style="font-family: trebuchet ms;" productid="la Mallorquina" st="on"&gt;La Mallorquina&lt;/st1:personname&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt; de Sol, al pastelero de ocasión se le hubiera ocurrido regalarme un buen pedazo de aquel escaparate lleno de dulces de todos los colores; mi glotonería de entonces, regularmente satisfecha, seguro que habría encontrado al poco tiempo otro objeto en que centrar su atención; no hay quien resista comer cocido durante un mes seguido por más que sea aficionado a los garbanzos. &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 26.95pt; font-weight: bold;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-family:trebuchet ms;" &gt;Somos como niños, es verdad. O acaso es que el ser humano no es de otra manera; que no es de otro modo el funcionamiento del cerebro. Unas cosas van sucediendo a otras. Todo acaba. Joder, eso de todo acaba me lo dijo hace tiempo una mujer que tras la desolación de un naufragio sentimental pretendía poner su dolor a buen recaudo sin conseguirlo en absoluto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 26.95pt; font-weight: bold;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-family:trebuchet ms;" &gt;Quizás porque todo acaba, incluso, o sobre todo, la vida, necesitamos correr contra el tiempo y recordar, recordar intensamente, vivir una y otra vez nuestra existencia, para así gorditos y satisfechos tomarnos un respiro y, desde alguna de las cumbres del camino, poder contemplar el mundo con un mínimo de benevolencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;!--[if !supportLineBreakNewLine]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-1899275353463814983?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/1899275353463814983/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=1899275353463814983' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/1899275353463814983'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/1899275353463814983'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2008/12/correr-contra-el-tiempo.html' title='Correr contra el tiempo'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-2605555580180512038</id><published>2008-12-09T09:06:00.000-08:00</published><updated>2012-01-12T13:03:07.111-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mujeres'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amor'/><title type='text'>El escote</title><content type='html'>&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CCOMPAQ%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List" style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/link&gt;&lt;o:smarttagtype name="PersonName" namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/o:smarttagtype&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face  {font-family:"Trebuchet MS";  panose-1:2 11 6 3 2 2 2 2 2 4;  mso-font-charset:0;  mso-generic-font-family:swiss;  mso-font-pitch:variable;  mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal  {mso-style-parent:"";  margin:0cm;  margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:12.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} a:link, span.MsoHyperlink  {color:blue;  text-decoration:underline;  text-underline:single;} a:visited, span.MsoHyperlinkFollowed  {color:purple;  text-decoration:underline;  text-underline:single;} @page Section1  {size:21.0cm 842.0pt;  margin:70.9pt 79.4pt 2.0cm 70.9pt;  mso-header-margin:36.0pt;  mso-footer-margin:36.0pt;  mso-paper-source:0;} div.Section1  {page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Ando revolviendo en mis blogs &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Pies de foto&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Caminar cada día&lt;/span&gt;, de cara a hacer un par de libros con ellos, por eso de terminar el año e ir dejando cabos atados; el caso es que me encontré con este post en &lt;i&gt;Caminar cada día, &lt;/i&gt;en un lugar que no venía a cuento, y decidí trasladarlo a este otro cajón donde su contenido cuadra más con el tono general. Además, me hacía cierta gracia terminar el libro y el año con una pincelada de humor. Éste era el post:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;De esto hace ya tiempo, un verano que caminaba solo por el Pirineo desde hacía semanas. Lo de siempre, montañas y montañas, valles, tormentas, lluvia, sol, una fantástica soledad paseada de la mañana a la noche y recreada en los vivacs, unos días bajo una oscura techumbre de estrellas, otras bajo el rumor de las hojas de algún hayedo. Con aquello hice un libro, &lt;a href="http://personales.ya.com/albertovictoria/Novelas/Vivir%20en%20los%20bosques/VIVIR%20EN%20LOS%20BOSQUES.pdf"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Vivir en los bosques&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, se tituló. Una de esas mañanas, al filo del mediodía, uno de esos que acumulaba cansancio y sospecho que un hambre que mis escasas provisiones no eran capaces de calmar, bajaba por un agreste valle de la vertiente francesa del Pirineo, y hay que decir antes que sólo muy de vez en cuando me cruzaba con alguien en mi marcha, cuando más abajo, en un tramo muy empinado, vi que se aproximaba una pareja. Pasó el chico, bonjour, nos dijimos amablemente; y cincuenta metros más abajo fue el encuentro, la sorpresa, el descubrimiento, la chica alzó el rostro desde el camino hacia arriba y, con una espléndida sonrisa y con una inclinación de cabeza, dijo también su bonjour... pero ¡ay!, más abajo de su sonrisa, Dios, qué maravilla se abría, que sugestiva aparición, qué encantamiento, qué divino tesoro. Mi bonjour debió de parecerse al del niño que mira con los ojos de plato el milagro de su regalo de reyes largamente soñado. Mis ojos, que andaban ocupados guardando en alguna parte del cerebro aquel imprevisto paisaje, se quedaron en blanco y no veían las piedras del camino, con lo que casi me fui de narices contra el suelo cuando mi pie derecho se encontró con que el lugar calculado en el que preveía aterrizar no existía sino medio metro más abajo, que el controlador de su movimiento andaba en otra parte y sólo transmitía débiles señales a sus piernas. Sí, poco faltó para romperme la crisma; de repente me había emborrachado, el ligero perfume que había quedado flotando en el aire hacía diabluras en mi hipófisis, los preciosos pechos de la francesa vistos por entero desde arriba, deliciosamente prometedores, bailarines, diciendo aquí estoy tío, ¿qué te parece, te gustan?, eran mucho más de lo que yo pudiera esperar después de varias semanas de ayuno de mujer. Y ya se sabe que cuando uno hace trabajar duramente a su organismo durante mucho tiempo éste no hace otra cosa que acumular energías hora tras horas, trocha tras trocha. De ahí y de la afición a los encantos del otro sexo debió de salir como de bóbilis bóbilis ese marea que me aturdió durante las dos horas siguientes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Fue un día digno de recordar (ay, Santa Teresa... y de qué buena gana puestos ya a dar largas a la imaginación y a los vuelos primaverales, esa Teresa de armas tomar y de amores tan encendidos, etc...; fue un día digno de recordar, decía; por diferentes motivos, el principal por aquel escote de locura, y el otro porque estaba hambriento y no había ni refugio ni pueblo en mi camino hasta el día siguiente por &lt;st1:personname productid="la tarde. Sólo" st="on"&gt;la tarde. Sólo&lt;/st1:personname&gt; cabía la esperanza de encontrar algo de comer en un lugar que mi mapa indicaba con un cuadradito rojo. ¿Qué será ese cuadradito rojo? Así que con esa idea en la cabeza terminé de bajar el valle y comencé a subir después por una vereda que tiraba ahora hacia el noroeste sorteando varias veces un arroyo sobre el que tuve que hacer grandes equilibrios para no ir a parar al agua. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;El interrogante del ese cuadradito rojo, inhabitual en lugares tan apartados, llamaba a mi curiosidad e hizo que siguiera adelante pese al cansancio que tenía conmigo. A estas alturas el idílico y ondulante paisaje que viera desde el helicóptero de mi mirada pocos minutos atrás había dejado paso definitivamente a las llamadas de mi estómago que rumiaba por algo sólido de una manera apremiante. Apareció de repente tras unos árboles, el cuadradito rojo de mi mapa era un pequeño refugio de cuya chimenea salía un delgado hilo de humo. Cien metros más al fondo, bajo unos abetos, estaban montadas dos tiendas de campaña; no había un alma por los alrededores. La puerta cedió cuando tiré del manubrio. Estaba bastante oscuro, pero lo que vi sobre la mesa y en una estantería que había al fondo, le pareció a mi apetito no otra cosa que una inmensa despensa. Toda la mesa rebosaba de manjares diferentes dejados allí como si los ocupantes hubieran tenido que salir huyendo de los osos. Diez o doce botellas de vino con distintas etiquetas, licores, postres diferentes, bollería variada, medio jamón, había provisiones para un regimiento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Poco rato después era el hombre más feliz del mundo, no me cabía ni una miga más. Y me hice un café y apuré un par de copas de coñac... Estaba como en el cielo. El claroscuro, la comida, el silencio, mi muy reciente encuentro con la musa del bosque y mi consiguiente alborozo pedían un rato de recogimiento. Tras la mesa había dos literas, me acomodé en la de abajo. Lo tenía absolutamente todo, un ligero mareo, mi barriga llena, y ahora, para los postres, el escote que se me había aparecido por &lt;st1:personname productid="la mañana. Me" st="on"&gt;la mañana. Me&lt;/st1:personname&gt; arrebujé en él; ni Zeus folgando con Juno allá sobre las altas nubes junto a los verdes y floridos prados, mientras en Troya se daban de hostias, podía estar mejor; esos ratos de dulce holganza solitaria que se recuerdan toda &lt;st1:personname productid="la vida. Después" st="on"&gt;la vida. Después&lt;/st1:personname&gt; naturalmente quedé dormido como un bendito. Y cuando me desperté lo primero que hice fue volverme a acordar del escote; y me levanté y apuré unos sorbitos de alguno de esos maravillosos licores que los gnomos del bosque habían dejado ex profeso pour moi, y me volví a la litera... a jugar con el canalillo, abierto esa tarde como el Canal de la Mancha a mis ensoñaciones. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;Epílogo. Los gnomos del bosque no eran otros que unos excursionistas muy bien provistos que con su cuatro por cuatro había hecho provisiones para pasar allí, qué sé yo, un año o dos de orgías. Cuando aparecieron después de mi siesta, charlamos amigablemente; los muy tunos me ofrecieron café y otra copita. Yo naturalmente me hice el inocente, porque de las tantas cosas de que había dado cuenta sólo había tomado un poquito de aquí un poquito de allá. Tantos poquitos que me dejaron la panza a rebosar; pero juro que no se notaba. Era la misma táctica que había utilizado cuando era niño para robar en mi casa el turrón de Navidad. Mi madre compraba medias tabletas y mis robos consistían en asaltar la despensa con un cuchillo y rebanar a cada una de ella media centímetro por intento; igual que aquí. Comí de todo, pero no se notaba. El postre naturalmente fue de mi entera cosecha, bueno, mía y de la francesita de agradable buen ver de la mañana. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-2605555580180512038?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/2605555580180512038/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=2605555580180512038' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/2605555580180512038'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/2605555580180512038'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2008/12/el-escote.html' title='El escote'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-4995178150796680879</id><published>2008-11-19T13:44:00.000-08:00</published><updated>2012-01-12T12:32:28.312-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine'/><title type='text'>Opening night. Cassavetes.</title><content type='html'>&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CCOMPAQ%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List" style="font-family: courier new;"&gt;&lt;/link&gt;&lt;o:smarttagtype name="PersonName" namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" style="font-family: courier new;"&gt;&lt;/o:smarttagtype&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face  {font-family:"Trebuchet MS";  panose-1:2 11 6 3 2 2 2 2 2 4;  mso-font-charset:0;  mso-generic-font-family:swiss;  mso-font-pitch:variable;  mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal  {mso-style-parent:"";  margin:0pt;  margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:12.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1  {size:595.35pt 842.0pt;  margin:70.9pt 79.4pt 56.7pt 70.9pt;  mso-header-margin:36.0pt;  mso-footer-margin:36.0pt;  mso-paper-source:0;} div.Section1  {page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: courier new; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: courier new; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: courier new; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SSSLKOBbsoI/AAAAAAAASwk/vaTJm0uA6Ck/s1600-h/8437006068031IMB.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5270490471609381506" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SSSLKOBbsoI/AAAAAAAASwk/vaTJm0uA6Ck/s400/8437006068031IMB.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 121px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 90px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Opening night&lt;/span&gt; o cómo discurrir sobre el tiempo que aja la carne y nos pone contra las cuerdas de lo inevitable. A fin de cuentas un modo de asesinar al culpable que en el fondo del espejo viene a estrangular entre sus manos la paz consensuada de nuestros yos que no quieren saber del transcurso del tiempo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: courier new; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Gena Rowland, en el papel de Myrtle Gordon, una actriz de Broadway a punto de enloquecer en el acto de negar la vejez, intenta recomponer la realidad hasta el punto de convertir ese pretendido retorno al tiempo que nunca ha de volver, en una parodia en la que los esposos Cassavetes, actores y personajes reales, interpretan acaso en el “jocoso” finale un vano intento de revelarse contra la apisonadora de ese tiempo que ya golpea con su aldaba en las conciencias de los protagonistas. El público aplaude los afeites de la improvisación final con una fuerza que recuerda aquello de reír para no llorar. Myrtle se niega a meterse dentro de la piel del alter ego de una autora septuagenaria y lucha denodadamente para solucionar el conflicto que representa el que las pasiones puedan ser afectadas por el paso de los años. ¿No es acaso la película un circunloquio en torno a la búsqueda de una imposible eterna juventud?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: courier new; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Durante la proyección sucede con frecuencia que uno no sepa qué está sucediendo en &lt;st1:personname productid="la película. Un" st="on"&gt;la película. Un&lt;/st1:personname&gt; detalle que se agradece porque deja un margen considerable al espectador para que él mismo tenga la oportunidad de ir proyectando sobre el hilo de una trema algo expresionista sus propios devaneos en torno al tema central del film. La larga e inquietante intriga con que el director mantiene las últimas secuencias de la película, centrada sobre el hecho anecdótico de si la protagonista llegará o no a tiempo para representar la obra de teatro que protagoniza en un conocido local neoyorquino, actúa como larguísimo puente de transición en donde el drama del tiempo que pasa viene, tras la borrachera y la negación de la realidad, a ser sustituido por la supresión de la consciencia de la vejez que se aproxima, trayendo como consecuencia bajo el brazo la ficción de una comedia que a la larga relajará tensiones y permitirá una relación con el entorno y con uno mismo menos penosa. La vida perderá intensidad pero el organismo se habrá acercado a esa reblandecida humanidad que permite a hombres y mujeres vivir sin excesivos sustos en el cuerpo; un sentido de la adaptación plausible, quizás conveniente, pero nada convincente porque, vivir negando la realidad, la degradación física o mental que trae consigo la vida, es traspasar la capacidad de asumir la propia existencia a un estado de sedación en donde nuestro yo parece abandonarnos para convertirse en un edulcorado remedo de nosotros mismos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: courier new; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;El triunfo de esa visión edulcorada de la realidad, aplaudida calurosamente al final de la representación teatral, señala la dirección hacia la que la que el público prefiere dirigirse; la opción de quien quiere alejar de sí las complicaciones vitales y conducir sus días lejos de esa parte de la vida que es dolor sin vuelta de hoja. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: courier new; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Yo hubiera preferido otro final para &lt;st1:personname productid="la película. La" st="on"&gt;la película. La&lt;/st1:personname&gt; vida es como una estatua, uno no puede limitarse a verla sólo desde un sólo frente, hay que girar en torno a ella y observarla desde todas las perspectivas posibles, cara a cara; para eso es nuestra, toda nuestra. La vida, labor esencial de nuestras manos y nuestros empeños, debe de ser nuestra obra de arte más allá del dolor, por encima del paso del tiempo que no perdona, hasta el momento último. Algo que conviene repetirse a menudo hasta hacerlo parte de nuestra propia carne. El punto final de nuestra obra, el golpe magistral de Miguel Angel con el cincel sobre el mármol, ese  ¡habla! sobre la obra finalizada del Moisés, debería ser llegar al momento de la muerte con entereza, con la plena conciencia de que estamos columbrando nuestra obra final. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: courier new; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: courier new; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: courier new; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: courier new; font-family: trebuchet ms; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: courier new; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" face="trebuchet ms" style="font-family: courier new; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: courier new; font-family: courier new; margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: trebuchet ms; text-align: center;"&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/xIvipfCRAz0&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/xIvipfCRAz0&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;. &lt;br /&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CCOMPAQ%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;/link&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face  {font-family:"Trebuchet MS";  panose-1:2 11 6 3 2 2 2 2 2 4;  mso-font-charset:0;  mso-generic-font-family:swiss;  mso-font-pitch:variable;  mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal  {mso-style-parent:"";  margin:0pt;  margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:12.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1  {size:612.0pt 792.0pt;  margin:70.85pt 85.05pt 70.85pt 85.05pt;  mso-header-margin:36.0pt;  mso-footer-margin:36.0pt;  mso-paper-source:0;} div.Section1  {page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;span style="color: black;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3270330101452811787-4995178150796680879?l=elchorrillopiesdefoto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/feeds/4995178150796680879/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3270330101452811787&amp;postID=4995178150796680879' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/4995178150796680879'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3270330101452811787/posts/default/4995178150796680879'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchorrillopiesdefoto.blogspot.com/2008/11/opening-night-cassavetes.html' title='Opening night. Cassavetes.'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SSSLKOBbsoI/AAAAAAAASwk/vaTJm0uA6Ck/s72-c/8437006068031IMB.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3270330101452811787.post-4722327361743088463</id><published>2008-11-19T06:28:00.000-08:00</published><updated>2008-11-19T07:56:41.806-08:00</updated><title type='text'>Mejores y peores culturas</title><content type='html'>&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link style="font-family: trebuchet ms;" rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CCOMPAQ%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;o:smarttagtype style="font-family: trebuchet ms;" namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" name="PersonName"&gt;&lt;/o:smarttagtype&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;object classid="clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D" id="ieooui"&gt;&lt;/object&gt; &lt;style&gt; st1\:*{behavior:url(#ieooui) } &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:"Trebuchet MS"; 	panose-1:2 11 6 3 2 2 2 2 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:swiss; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0pt; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:595.35pt 842.0pt; 	margin:70.9pt 79.4pt 56.7pt 70.9pt; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0pt 5.4pt 0pt 5.4pt; 	mso-para-margin:0pt; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:#0400; 	mso-fareast-language:#0400; 	mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Anoche, cuando más allá de las tres de la madrugada me iba a la cama, salí como siempre a darme una vuelta por &lt;st1:personname productid="la parcela. Mientras" st="on"&gt;la parcela. Mientras&lt;/st1:personname&gt; observaba el trozo de luna que colgaba sobre el cielo de levante, oí un rumor de aguas que parecían venir de algún rincón del jardín. Pensé en el aspersor que siempre deja resbalar por su juntas un débil chorro de agua y que utilizan los pájaros para bañarse o nuestros perros para beber, pero era un rumor cantarín y musical que parecía tener otra procedencia. Lo dejé estar y me fui a dormir. Fue un rato después, a punto de dormirme, mientras contemplaba desde la cama los resplandores del fuego sobre el encalado de la habitación, cuando descubrí que el rumor procedía de las copas altas del álamo de enfrente. La calma de la noche era total, pero allí arriba, en lo alto, se agitaba débilmente el sonajero de las últimas hojas del otoño. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SSQwb3zJRjI/AAAAAAAASwE/Ufw_Rd_4rQE/s1600-h/oto%C3%B1o01.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 800px; height: 600px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/SSQwb3zJRjI/AAAAAAAASwE/Ufw_Rd_4rQE/s800/oto%C3%B1o01.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5270390719323391538" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Y esta mañana, algo avanzado ya el día, cuando abrí los ojos, lo primero que vi fue el vestido otoñal del álamo blanco que duerme junto a mi cabaña. Desde que me desperté daba vueltas a la fecha en que emprendería mis próximas caminatas, esta vez acompañado del pequeño refugio rodante al que ya sólo faltan pequeños detalles. Y de pronto, mirando el espléndido espectáculo otoñal de mi parcela que llegaba hasta mi cama, cambié de opinión. ¿Cómo me iba a marchar, precisamente ahora de este otoño encantador que se desplegaba lleno de luz y de colores cálidos frente a mi vista? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Tan atados estamos a los calendarios que no es fácil acomodarse así a la primera a esos otros ritmos de la naturaleza que mejor deberían guiar nuestros proyectos e impulsos. ¿Hay alguien, por ejemplo, que quede con los amigos para coger níscalos en primavera? Evidentemente no; tampoco nadie se lleva los esquís a la sierra en el mes de julio. Así el otoño. Sólo que en esta ocasión el otoño está aquí, en mi casa, bello y sugeridor las veinticuatro horas del día, lo que me hace pensar en que no me liaré con otro proyecto hasta que las hojas de álamos, acacias, perales, higueras, sauces, catalpas, arces, moreras se hayan posado todas sobre el suelo dispuestas como alfombra a dar entrada al invierno.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Así que abandonar los calendarios y guiarse por otros medios; que la belleza del otoño sea capaz de decidir por nosotros, que la lluvia o la nieve sea ocasión para coger setas o introducirse en el silencio blanco de los bosques, que el invierno sea caminar junto a los mares del sur, que la luna la ocasión idónea para subir a un promontorio donde contemplar desde el saco de dormir el gran llano sembrado de las luces ambarinas de los pueblos silenciosos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-top: 6pt; text-indent: 24pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Que yo le esté muy agradecido al sistema, pese al dolor que me producen sus injusticias y su actitud corta de miras para las cosas importante de la vida, tiene bastante que ver con este concepto del tiempo por el que abogo hoy. Algo que hubiera sido acaso totalmente imposible con una organización económica y social diferente. Que un pobre diablo que no ahorró un duro en su vida y que vivió, o pretendió vivir, acorde con sus impulsos naturales, pueda a estas alturas disponer de recursos para acostarse diariamente envuelto por el rumor de las hojas y el calor del fuego; pueda, cuando el otoño acabe, volar hacia el sur como las aves; hacerse un día al sol para leer de cabo a rabo una larga novela de Jack London; pueda disponer de un trimestre o un año completo para darse una vuelta por el mundo, es algo que difícilmente podrían hacer ni los gorriones del Evangelio ni los adoradores del becerro de oro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNo
